¿A qué huelen las cosas que no huelen? Supongo que, técnicamente, a nada. Ahora bien, hay muchas cosas que se supone que no huelen, y sin embargo tienen un olor característico (podéis respirar ya, no hay chiste sobre compresas).
Me refiero a cosas como el olor de un día de lluvia, casi no puedes describirlo, ni siquiera estás seguro de que huela a algo, pero tú lo notas. Hay uno de esos olores que me encanta y que estos días ha vuelto (llevaba casi 9 meses sin saber de él). El olor del verano.
No sé si a vosotros os pasa, pero para mí existe un momento en el que lo percibo y, queridos amigos, ¡ya es verano en El Corte Inglés! A partir de ahora ya puede venir el clima que le de la gana, que yo ya tengo por delante tres meses de verano. No tengo ni idea de a que huele, pero supongo que llamo olor a lo que percibo por muchos sentidos. El olor de la vegetación y del viento del mar, la sensación de calor que comienzan a irradiar los edificios y las piedras, el olor generalizado a cremas y protectores solares, el impacto visual de la escasez de tela en la ropa (femenina) y la brisa fresca o templada en la cara.
Sí, amigos. Ya es verano, tiempo del optimismo, de la alegría y el jolgorio en general. Pero por desgracia, el olor del verano trae consigo el anuncio de los exámenes, recrudeciendo la batalla que desde hace algunos años creo que se cobra algún que otro cabello como daño colateral, y que ya no volverá...
Este verano será, de todas formas, tiempo de cambio. Alguien va a estar trabajando todo el verano (suerte has tenido), de hecho buena parte de mis amigos lo estarán. Por mi parte, yo estoy a la caza y captura de algo, pero prefiero no echar la boca a paseo (cuanto más cuento algo, más me fastidia si se queda en agua de borrajas). De todas formas, puede que también sea mi último verano de estudiante (ojalá) y después... quién sabe qué habrá después. Supongo que nada tan emocionante como desearía, o más estresante de lo que quisiera, pero sea lo que sea, ya son horas de que lo afronte. Necesito poner a prueba lo que sé, y necesito ganarme la vida con ello, sentir que todos estos años aquí han sido efectivos y me han dado definitivamente los recursos para ser adulto de una puñetera vez.
Sí, adulto con 24 tacos. Pero de momento, adulto de juguete, responsable de mí sólo a medias, dependiendo de que el dinero llueva del cielo. Si alguien me va a sugerir que busque un curro, es bienvenido, pero si no lo he hecho hasta ahora he tenido mis motivos (aunque pueden cambiar en un futuro próximo).
Pero dejemos de momento semejantes reflexiones para volver al verano, tiempo de bikinis que dan nombre a operaciones, de que los que estamos a pie de calle veamos un poco más sólido el muro que nos separa de la beautiful people, y que sin embargo dejemos ir los ojos detrás de ellos... Es hora de ir a la playa, de tomar el sol, de jugar en el agua hasta que te fallen las fuerzas, de correr y de hacer todo el deporte que no has hecho en el año. Y es tiempo de oler en su piel el verano.
Soleados y propicios días mes amis.
lunes, mayo 29, 2006
jueves, mayo 11, 2006
Lo que tu ordenador podría hacer por ti
Hoy, si me lo permitís, me voy a dejar llevar por mi vocación técnica.
Hace ya cosa de un mes que vengo trasteando con un nuevo desarrollo de la gente de Novell, Xgl. No pienso entrar aquí en detalles sobre cómo hace lo que hace, o cómo se instala. Simplemente comentar (para aquellos que todavía no me hayáis sufrido en persona) que se trata de hace un escritorio en tres dimensiones para entornos Gnu/Linux (creo que hay proyectos para desarrollarlo para Mac y Windows, pero están menos avanzados).
Para que nos entendamos: hoy en día todos tenemos en nuestro ordenador alguna clase de aceleradora 3D (cualquier tarjeta gráfica decentemente moderna) y la idea consiste en hacer que ella se encargue de dibujar las ventanitas que veis. Esto tiene dos grandes ventajas: la primera es que el pobre procesador no se tiene que encargar de ese trabajo (¿a cuantos de los presentes se les ha ralentizado el sistema al mover una ventana?); la otra es que se pueden lograr cosas tan chulas como las que se ven en este vídeo. Se aprecian algunas funciones muy interesantes, y las que no tienen utilidad directa... Como dice el anuncio, a todos nos gusta vivir bien.
Estoy viendo caras en el público que vienen a decir: "Sí, ya, pero... ¿qué clase de monstruo de tarjeta gráfica hace falta para esas virguerías?". Bien, mis queridos descreídos. Pensad en vuestro juego preferido, en ese que vuestra pobre tarjeta gráfica hace funcionar tan dignamente. Incluso pensad en un juego de hace algunos años (3d, eso sí), y haced recuento del número de polígonos que tienen que bailar en ese juego y del número de polígonos que bailan en el vídeo (¿acaso aún no lo habéis mirado?). La respuesta es evidente: un triste Unreal Tournament requiere mucha más potencia que esto. Afrontad la realidad: como nos sucede a casi todos, tenéis la tarjeta gráfica absolutamente desaprovechada el 99% del tiempo, y casi cualquier tarjeta con menos de 4 años (incluso muchas que superan esa edad) pueden hacer que este invento funcione. Curioso, ¿no?
Bueno, aquellos de vosotros que tengáis un flamante Mac, me diréis que vuestro pequeñín ya hace todas esas cosas, puede que más. Desde luego no pienso discutir eso, supongo que, de hecho, MacOS ha sido la inspiración para esta gente, pero personalmente encuentro atractiva la idea de que si tu ordenador puede hacer eso, lo haga, aunque sea un triste PC como los que nos tenemos que montar la mayoría de hijos de vecino, exprimiendo hasta el último euro. Además, a pesar de ciertas dudas al principio, parece que el desarrollo finalmente es libre (u OpenSource, no estoy seguro), pero en cualquier caso, siempre es más interesante eso que el software cerrado. Para disertaciones sobre el software libre, visitad la Free Software Foundation, que ellos lo explican mejor, más bonito, y a eso se dedican. Los que seáis devotos de Windows dirán que el Windows Vista traerá incorporadas funcionalidades similares... Bueno, el futuro implícito en traerá habla por sí solo. Tendréis que esperar, si no hay más retrasos, hasta 2007, calculo que bien entrado, pasar por caja (mi estimación personal son 200 euros) o, como hará mucha gente, piratearlo (allá vosotros). Xgl existe ahora, aunque en fase muy experimental, pero hacia el verano, se calcula, estará en condiciones de ser integrado en casi cualquier distribución de Gnu/Linux.
Lo cual nos lleva a la famosa duda de siempre: "Sí, parece interesante, pero instalar otro sistema... hacer particiones..." etc. Bien, estáis de enhorabuena. Si os ha picado la curiosidad y os gustaría probarlo, existe el proyecto Kororaa un liveCD disponible para trastear. Es decir, os bajáis la imagen (legalmente y gratis, sé que el concepto puede conmocionar a muchos de vosotros), la grabáis en un triste CD, reiniciáis con él puesto y voilá, un sistema para juguetear sin necesidad de tocar vuestro precioso disco duro. Es más, si os gusta y decidís prescindir de un par de gigas de vuestro maravilloso disco duro, incluso podéis instalarlo fácilmente, pero eso ya depende de vosotros.
Llegados a estas alturas de "el tocho", alguno de vosotros se preguntará por qué demonios os estoy soltando el rollo. Bien, puede que la razón principal sea que pueda recibir amenazas de muerte si sigo comiendo el tarro a mis amigos con ello, pero me gusta pensar que se trata de cierto orgullo de ver como un proyecto de software no-privativo puede llegar a desarrollar algo que puede llegar a la gente que no es del gremio. Ya no se trata de hablar de diseño del sistema, robustez, fiabilidad, falta de pantallas azules y ventajas de las familias Gnu/Linux o *BSD, sino de ver algo tangible para alguien a quién le da igual cómo está hecho el sistema por dentro y sólo quiere ver resultados. Ahí los tenéis. Ya no vale el "Me da igual reiniciar un par de veces al día". Windows no hace esto, y no lo hará hasta por lo menos dentro de un año. Mac lo hace, pero sólo en aquellos equipos que ellos venden con su configuración, no vayamos a mojarnos. Bien, pues Gnu/Linux puede hacerlo, lo hace y lo hará. Quién quiera más, con google, un ratón y un teclado, que busque.
Mi labor aquí ha terminado... por hoy.
Nos vemos y, como dicen por la comunidad del software libre... "May the source be with you".
Hace ya cosa de un mes que vengo trasteando con un nuevo desarrollo de la gente de Novell, Xgl. No pienso entrar aquí en detalles sobre cómo hace lo que hace, o cómo se instala. Simplemente comentar (para aquellos que todavía no me hayáis sufrido en persona) que se trata de hace un escritorio en tres dimensiones para entornos Gnu/Linux (creo que hay proyectos para desarrollarlo para Mac y Windows, pero están menos avanzados).
Para que nos entendamos: hoy en día todos tenemos en nuestro ordenador alguna clase de aceleradora 3D (cualquier tarjeta gráfica decentemente moderna) y la idea consiste en hacer que ella se encargue de dibujar las ventanitas que veis. Esto tiene dos grandes ventajas: la primera es que el pobre procesador no se tiene que encargar de ese trabajo (¿a cuantos de los presentes se les ha ralentizado el sistema al mover una ventana?); la otra es que se pueden lograr cosas tan chulas como las que se ven en este vídeo. Se aprecian algunas funciones muy interesantes, y las que no tienen utilidad directa... Como dice el anuncio, a todos nos gusta vivir bien.
Estoy viendo caras en el público que vienen a decir: "Sí, ya, pero... ¿qué clase de monstruo de tarjeta gráfica hace falta para esas virguerías?". Bien, mis queridos descreídos. Pensad en vuestro juego preferido, en ese que vuestra pobre tarjeta gráfica hace funcionar tan dignamente. Incluso pensad en un juego de hace algunos años (3d, eso sí), y haced recuento del número de polígonos que tienen que bailar en ese juego y del número de polígonos que bailan en el vídeo (¿acaso aún no lo habéis mirado?). La respuesta es evidente: un triste Unreal Tournament requiere mucha más potencia que esto. Afrontad la realidad: como nos sucede a casi todos, tenéis la tarjeta gráfica absolutamente desaprovechada el 99% del tiempo, y casi cualquier tarjeta con menos de 4 años (incluso muchas que superan esa edad) pueden hacer que este invento funcione. Curioso, ¿no?
Bueno, aquellos de vosotros que tengáis un flamante Mac, me diréis que vuestro pequeñín ya hace todas esas cosas, puede que más. Desde luego no pienso discutir eso, supongo que, de hecho, MacOS ha sido la inspiración para esta gente, pero personalmente encuentro atractiva la idea de que si tu ordenador puede hacer eso, lo haga, aunque sea un triste PC como los que nos tenemos que montar la mayoría de hijos de vecino, exprimiendo hasta el último euro. Además, a pesar de ciertas dudas al principio, parece que el desarrollo finalmente es libre (u OpenSource, no estoy seguro), pero en cualquier caso, siempre es más interesante eso que el software cerrado. Para disertaciones sobre el software libre, visitad la Free Software Foundation, que ellos lo explican mejor, más bonito, y a eso se dedican. Los que seáis devotos de Windows dirán que el Windows Vista traerá incorporadas funcionalidades similares... Bueno, el futuro implícito en traerá habla por sí solo. Tendréis que esperar, si no hay más retrasos, hasta 2007, calculo que bien entrado, pasar por caja (mi estimación personal son 200 euros) o, como hará mucha gente, piratearlo (allá vosotros). Xgl existe ahora, aunque en fase muy experimental, pero hacia el verano, se calcula, estará en condiciones de ser integrado en casi cualquier distribución de Gnu/Linux.
Lo cual nos lleva a la famosa duda de siempre: "Sí, parece interesante, pero instalar otro sistema... hacer particiones..." etc. Bien, estáis de enhorabuena. Si os ha picado la curiosidad y os gustaría probarlo, existe el proyecto Kororaa un liveCD disponible para trastear. Es decir, os bajáis la imagen (legalmente y gratis, sé que el concepto puede conmocionar a muchos de vosotros), la grabáis en un triste CD, reiniciáis con él puesto y voilá, un sistema para juguetear sin necesidad de tocar vuestro precioso disco duro. Es más, si os gusta y decidís prescindir de un par de gigas de vuestro maravilloso disco duro, incluso podéis instalarlo fácilmente, pero eso ya depende de vosotros.
Llegados a estas alturas de "el tocho", alguno de vosotros se preguntará por qué demonios os estoy soltando el rollo. Bien, puede que la razón principal sea que pueda recibir amenazas de muerte si sigo comiendo el tarro a mis amigos con ello, pero me gusta pensar que se trata de cierto orgullo de ver como un proyecto de software no-privativo puede llegar a desarrollar algo que puede llegar a la gente que no es del gremio. Ya no se trata de hablar de diseño del sistema, robustez, fiabilidad, falta de pantallas azules y ventajas de las familias Gnu/Linux o *BSD, sino de ver algo tangible para alguien a quién le da igual cómo está hecho el sistema por dentro y sólo quiere ver resultados. Ahí los tenéis. Ya no vale el "Me da igual reiniciar un par de veces al día". Windows no hace esto, y no lo hará hasta por lo menos dentro de un año. Mac lo hace, pero sólo en aquellos equipos que ellos venden con su configuración, no vayamos a mojarnos. Bien, pues Gnu/Linux puede hacerlo, lo hace y lo hará. Quién quiera más, con google, un ratón y un teclado, que busque.
Mi labor aquí ha terminado... por hoy.
Nos vemos y, como dicen por la comunidad del software libre... "May the source be with you".
martes, mayo 09, 2006
Apuntes de sociedad y otras aclaraciones
Bueno, la respuesta es no, no me había muerto, sólo hacía días (o semanas) que no encontraba tiempo y ganas para terminar el anterior post, pero lo tenía empezado hace tiempo y tenía que terminarlo antes de seguir. Si no queréis que os suelte un rollazo personal, no lo leáis. Si seguís, ateneos a las consecuencias, yo os lo he avisado.
Tirando un poco pa' los cerros de Úbeda (provincia de Jaén, creo recordar) el apunte de sociedad de la semana (con casi un mes de retraso) es el glorioso renacimiento hace tiempo anunciado de Noe (o de su blog, según se mire). Bienvenida, que no se diga que todo ese tiempo en el purgatorio ha sido en vano.
Dejaré más noticias para más adelante, que os las hay que dosificar, e intentaré que pase bastante menos tiempo hasta la próxima (no desesperéis, los exámenes vienen ahí y son mi principal fuente de inspiración).
Pasáoslo bien, en breve prometo columnas más alegres.
Tirando un poco pa' los cerros de Úbeda (provincia de Jaén, creo recordar) el apunte de sociedad de la semana (con casi un mes de retraso) es el glorioso renacimiento hace tiempo anunciado de Noe (o de su blog, según se mire). Bienvenida, que no se diga que todo ese tiempo en el purgatorio ha sido en vano.
Dejaré más noticias para más adelante, que os las hay que dosificar, e intentaré que pase bastante menos tiempo hasta la próxima (no desesperéis, los exámenes vienen ahí y son mi principal fuente de inspiración).
Pasáoslo bien, en breve prometo columnas más alegres.
domingo, abril 23, 2006
The day the music died
Hoy no voy a hablar de música, a pesar del título. Dicen que en la canción "American Pie", Don McLean se refirió así a la muerte de Buddy Holly. A mí me recuerda a la primera vez que tuve que digerir la muerte como algo real.
Entendámonos, para mí la muerte siempre ha estado presente en la vida, como buen gallego (dicen). No me criaron creyendo que me fuese a estallar la cabeza por oír que alguien se hubiese muerto, y ya desde muy pequeño era (como sigue siendo) habitual en las conversaciones de mis familiares hacer algún que otro repaso de cuánta gente se había mudado de barrio recientemente. Incluso a alguna persona cercana a mí ya le había tocado el boleto. Pero el día al que me refiero fue la primera vez que noté el impacto de saber que no volverás a ver a un ser muy querido, muy próximo.
Mi abuelo estaba enfermo, aunque ni a él ni a mí nos habían dicho cuanto. En fin de año tenía molestias y, según supe después (él no), hacia el 5 de enero ya le habían diagnosticado un cáncer terminal con metástasis. Murió el 10 de enero, sin darme tiempo a despedirme, sin saber que se iba...
Por aquel entonces estábamos viviendo en casa de mis abuelos ("el abuelo está enfermo, la abuela no da abasto..."), así que al salir del instituto y después de recoger a mi hermano en la estación, volvimos a casa de mis abuelos para descubrir que una ambulancia se llevaba a mi abuelo al hospital. A partir de ese momento empieza la neblina. Ajetreos, carreras. Todo el mundo se va a escape mientras mi hermano y yo nos quedamos comiendo. No suelo perder el apetito por nada, pero en este caso creo que ni siquiera me había dado cuenta aún de lo que pasaba. Entre todo el ajetreo habían llegado las vecinas, que muy amables se ocuparon de recoger y fregar. Sólo nos dio mala espina que cuando acabaron con los platos empezaron con el resto de la casa, baldosa a baldosa.
Mi hermano y yo nos metimos en el salón y estuvimos cosa de una hora o dos sin cruzar palabra. Creo que ahí ya nos habíamos hecho a la idea de lo que pasaba y de lo que iba a pasar, y nos dimos cuenta de que el trastorno obsesivo con la limpiza de nuestras vecinas se debía a que preparaban la casa para el velatorio, a conciencia. Algún tiempo después, soy incapaz de precisar cuánto, sonó el teléfono y comenzamos a oír sollozos. No sé mi hermano, pero yo ya lo sabía de alguna forma. Cuándo alguna de ellas sacó valor para venir a hablar con nosotros, nos levantamos como autómatas y antes de que dijera nada (creo recordar) dijimos casi al unísono "Lo sabemos" (o quizá sólo lo pensamos, los recuerdos son difusos). La música había muerto hacía casi una hora.
No me voy a extender aquí con cuánto echo de menos a mi abuelo (hay gente de sobra que lo sabe), ni quiero llevar esta narración hasta el entierro o después, pues el momento que quería contar ya ha llegado. No importan los pésames, la desmedida cantidad de gente que había en el velatorio (que finalmente no fue en casa) ni cuánto me enfadé conmigo mismo al descubrirme bromeando en el tanatorio. Todo eso es después, ya lo había digerido.
Es curioso, pero no recuerdo todo eso con especial tristeza, sólo que me gustaría que mi abuelo hubiese conocido a mi novia, hubiese asistido a mi graduación, hubiese visto a mi hermano convertido en médico (y conocido a su novia también)...
Y eso es todo. Triste para los que nos quedamos, alegre cuándo recordamos a los que se fueron, pero nada traumático de por sí. Hubo muertes antes y hubo muertes después, pero esa fue la primera que comprendí, la primera que viví.
Espero no haber despertado recuerdos desagradables. Simplemente tenía que contarlo.
Entendámonos, para mí la muerte siempre ha estado presente en la vida, como buen gallego (dicen). No me criaron creyendo que me fuese a estallar la cabeza por oír que alguien se hubiese muerto, y ya desde muy pequeño era (como sigue siendo) habitual en las conversaciones de mis familiares hacer algún que otro repaso de cuánta gente se había mudado de barrio recientemente. Incluso a alguna persona cercana a mí ya le había tocado el boleto. Pero el día al que me refiero fue la primera vez que noté el impacto de saber que no volverás a ver a un ser muy querido, muy próximo.
Mi abuelo estaba enfermo, aunque ni a él ni a mí nos habían dicho cuanto. En fin de año tenía molestias y, según supe después (él no), hacia el 5 de enero ya le habían diagnosticado un cáncer terminal con metástasis. Murió el 10 de enero, sin darme tiempo a despedirme, sin saber que se iba...
Por aquel entonces estábamos viviendo en casa de mis abuelos ("el abuelo está enfermo, la abuela no da abasto..."), así que al salir del instituto y después de recoger a mi hermano en la estación, volvimos a casa de mis abuelos para descubrir que una ambulancia se llevaba a mi abuelo al hospital. A partir de ese momento empieza la neblina. Ajetreos, carreras. Todo el mundo se va a escape mientras mi hermano y yo nos quedamos comiendo. No suelo perder el apetito por nada, pero en este caso creo que ni siquiera me había dado cuenta aún de lo que pasaba. Entre todo el ajetreo habían llegado las vecinas, que muy amables se ocuparon de recoger y fregar. Sólo nos dio mala espina que cuando acabaron con los platos empezaron con el resto de la casa, baldosa a baldosa.
Mi hermano y yo nos metimos en el salón y estuvimos cosa de una hora o dos sin cruzar palabra. Creo que ahí ya nos habíamos hecho a la idea de lo que pasaba y de lo que iba a pasar, y nos dimos cuenta de que el trastorno obsesivo con la limpiza de nuestras vecinas se debía a que preparaban la casa para el velatorio, a conciencia. Algún tiempo después, soy incapaz de precisar cuánto, sonó el teléfono y comenzamos a oír sollozos. No sé mi hermano, pero yo ya lo sabía de alguna forma. Cuándo alguna de ellas sacó valor para venir a hablar con nosotros, nos levantamos como autómatas y antes de que dijera nada (creo recordar) dijimos casi al unísono "Lo sabemos" (o quizá sólo lo pensamos, los recuerdos son difusos). La música había muerto hacía casi una hora.
No me voy a extender aquí con cuánto echo de menos a mi abuelo (hay gente de sobra que lo sabe), ni quiero llevar esta narración hasta el entierro o después, pues el momento que quería contar ya ha llegado. No importan los pésames, la desmedida cantidad de gente que había en el velatorio (que finalmente no fue en casa) ni cuánto me enfadé conmigo mismo al descubrirme bromeando en el tanatorio. Todo eso es después, ya lo había digerido.
Es curioso, pero no recuerdo todo eso con especial tristeza, sólo que me gustaría que mi abuelo hubiese conocido a mi novia, hubiese asistido a mi graduación, hubiese visto a mi hermano convertido en médico (y conocido a su novia también)...
Y eso es todo. Triste para los que nos quedamos, alegre cuándo recordamos a los que se fueron, pero nada traumático de por sí. Hubo muertes antes y hubo muertes después, pero esa fue la primera que comprendí, la primera que viví.
Espero no haber despertado recuerdos desagradables. Simplemente tenía que contarlo.
miércoles, abril 12, 2006
El hombre y la máquina
En condiciones normales, ahora tocaría una buena retahíla de explicaciones, explicando que no he tenido tiempo por las prácticas y demás historias, pero ni me apetece hablar de eso ni a vosotros escucharlo, por lo que pasaremos a otros asuntos un poco menos muermos.
Entre las cosas que quería poner aquí en este tiempo se encuentra mi apasionante combate contra el cajero automático, sólo espero recordarlo en todo su esplendor...
Era un día de lluvia y cerré tras de mí la puerta de la guarida del cajero. Yo lo miré, su monitor ni siquiera parpadeó... El tiempo se congeló un instante, para luego recuperar una fluidez viscosa y ralentizada mientras en mi cabeza sonaban aquellas palabras que no oía desde tiempos del Street Fighter II: "Round one, ¡¡Fight!!".
Saqué mi tarjeta y ataqué con ella la ranura de mi oponente (sabiéndolo su punto débil). Fue un movimiento ágil y fugaz, con el que esperaba tomarlo por sorpresa y, ante su aparente indefensión, procedí a ejecutar el combo de mi PIN, observando como su pantalla delataba la pérdida de energía. Sólo me faltaba arrancarle el dinero y el combate sería mío, pero el muy HDP se guardaba un as en la manga: "No es posible acceder a la red temporalmente, inténtelo más tarde". "Draw game", el Street Fighter seguía en mi mente mientras recuperaba mi tarjeta (quiero decir, arma reglamentaria).
"Temporalmente, ya... Ahí la has cagao" pensé para mis adentros. Sin dar tiempo a mi enemigo para recuperar el aliento, en un osado movimiento cargué de nuevo, jugándome la vida y la integridad de mi tarjeta. Mi adversario se defendió bien, y ya empezaba a correr un sudor frío por mi espalda al ver que, tras aplicar nuevamente el combo-PIN, no me llamaba por mi nombre y mostraba un repertorio de operaciones reducido. Decidí no dejarme amedrentar por lo que se prometía un creditus interruptus con pérdida de tarjeta ("Por mis cojones que me suelta la pasta") y tecleé el importe deseado. Casi pude oír el crack con el que la entereza de mi adversario se hizo añicos mientras me daba mi dinero y un ticket en el que no aparecía un resumen de mi cuenta, y soltaba a regañadientes mi tarjeta ("Haruma wins"). Antes de salir, reparé que le había hecho una pantalla nueva a ese engendro: "Fuera de servicio", ponía ahora ("Fatality").
Y así, cual Ryu victorioso sobre Bison, me alejé con mi mochila al hombro, bajo una fina lluvia y dando la espalda a lo que quedaba de un adversario derrotado.
Supongo que muchos de vosotros pensaréis que se me ha ido la pinza, pero esta clase de triunfos del hombre sobre la máquina hacen que te iergas mirando al horizonte mientras el viento revuelve tus cabellos y suspires triunfador... Como cuando logras montar un mueble de IKEA. Cuantas más piezas te sobren y más arañazos adornen tu piel, mejor. "¿Quién necesita diez tornillos? Yo lo he conseguido con cuatro", y te quedas como se quedarían nuestros antepasados después de forrar a lanzazos a un mamut (no sabéis lo peligrosos que se pueden poner los muebles de "hágalo usted mismo").
Queda abierta la veda, cualquiera que tenga historias de cacharros o interesantes anécdotas del Street Fighter II puede aprovecharse salvajemente de la sección de comentarios, no os cortéis.
Por último, un anuncio de las páginas de sociedad. Habréis advertido la desaparición del enlace a Noe's World. No hay ningún incidente diplomático, se trata simplemente de que ha abandonado una vida de miserias (MSN Spaces) para renacer gloriosamente en algún lugar mejor. En cuanto se produzca la resurrección (muy adecuada en estas fechas), reencarnación (siempre da un toque zen) o lo que sea, lo sabréis tan pronto como yo lo sepa.
Nos veremos en breve...
Entre las cosas que quería poner aquí en este tiempo se encuentra mi apasionante combate contra el cajero automático, sólo espero recordarlo en todo su esplendor...
Era un día de lluvia y cerré tras de mí la puerta de la guarida del cajero. Yo lo miré, su monitor ni siquiera parpadeó... El tiempo se congeló un instante, para luego recuperar una fluidez viscosa y ralentizada mientras en mi cabeza sonaban aquellas palabras que no oía desde tiempos del Street Fighter II: "Round one, ¡¡Fight!!".
Saqué mi tarjeta y ataqué con ella la ranura de mi oponente (sabiéndolo su punto débil). Fue un movimiento ágil y fugaz, con el que esperaba tomarlo por sorpresa y, ante su aparente indefensión, procedí a ejecutar el combo de mi PIN, observando como su pantalla delataba la pérdida de energía. Sólo me faltaba arrancarle el dinero y el combate sería mío, pero el muy HDP se guardaba un as en la manga: "No es posible acceder a la red temporalmente, inténtelo más tarde". "Draw game", el Street Fighter seguía en mi mente mientras recuperaba mi tarjeta (quiero decir, arma reglamentaria).
"Temporalmente, ya... Ahí la has cagao" pensé para mis adentros. Sin dar tiempo a mi enemigo para recuperar el aliento, en un osado movimiento cargué de nuevo, jugándome la vida y la integridad de mi tarjeta. Mi adversario se defendió bien, y ya empezaba a correr un sudor frío por mi espalda al ver que, tras aplicar nuevamente el combo-PIN, no me llamaba por mi nombre y mostraba un repertorio de operaciones reducido. Decidí no dejarme amedrentar por lo que se prometía un creditus interruptus con pérdida de tarjeta ("Por mis cojones que me suelta la pasta") y tecleé el importe deseado. Casi pude oír el crack con el que la entereza de mi adversario se hizo añicos mientras me daba mi dinero y un ticket en el que no aparecía un resumen de mi cuenta, y soltaba a regañadientes mi tarjeta ("Haruma wins"). Antes de salir, reparé que le había hecho una pantalla nueva a ese engendro: "Fuera de servicio", ponía ahora ("Fatality").
Y así, cual Ryu victorioso sobre Bison, me alejé con mi mochila al hombro, bajo una fina lluvia y dando la espalda a lo que quedaba de un adversario derrotado.
Supongo que muchos de vosotros pensaréis que se me ha ido la pinza, pero esta clase de triunfos del hombre sobre la máquina hacen que te iergas mirando al horizonte mientras el viento revuelve tus cabellos y suspires triunfador... Como cuando logras montar un mueble de IKEA. Cuantas más piezas te sobren y más arañazos adornen tu piel, mejor. "¿Quién necesita diez tornillos? Yo lo he conseguido con cuatro", y te quedas como se quedarían nuestros antepasados después de forrar a lanzazos a un mamut (no sabéis lo peligrosos que se pueden poner los muebles de "hágalo usted mismo").
Queda abierta la veda, cualquiera que tenga historias de cacharros o interesantes anécdotas del Street Fighter II puede aprovecharse salvajemente de la sección de comentarios, no os cortéis.
Por último, un anuncio de las páginas de sociedad. Habréis advertido la desaparición del enlace a Noe's World. No hay ningún incidente diplomático, se trata simplemente de que ha abandonado una vida de miserias (MSN Spaces) para renacer gloriosamente en algún lugar mejor. En cuanto se produzca la resurrección (muy adecuada en estas fechas), reencarnación (siempre da un toque zen) o lo que sea, lo sabréis tan pronto como yo lo sepa.
Nos veremos en breve...
lunes, marzo 27, 2006
Evangelizando, que es gerundio
Dice un anuncio de no-recuerdo-qué: "¿No es genial cuando las cosas, simplemente, funcionan?". Creo que todos estamos de acuerdo en eso, pero, a veces, las cosas funcionan cuando y cómo le da la gana.
En los últimos días vengo viviendo la cara y la cruz de esa afirmación. No sé si lo llegué a comentar en estas páginas, pero hace un par de semanas sufrí la traumática muerte de un disco duro. Tras echarse todo un día en parada, logré recuperarlo, y aprovechando que tenía que empezar de cero, decidí que ya era hora de abandonar definitivamente Windows en favor de Gnu/Linux. Es genial cuando las cosas, simplemente, funcionan: cuando mi sistema no se ralentiza ni rasca de disco duro, cuando puedo trabajar con todos los programas que necesito simultáneamente (incluso escuchar música o ver la tele si me aburro). Es genial poder configurar cada detalle del sistema y que el escritorio tenga exactamente el aspecto que yo quiero. Es genial la cantidad y calidad de aplicaciones que trae el sistema por defecto (juegos incluidos). Sin embargo, es una auténtica putada instalar el Unreal Tournament y ver que, después de echarte la primera partida, la cosa no vuelve a reaccionar, ni que reinicies, ni que reinstales ni nada.
Dada mi agradable experiencia con el sistema en general, sólo me queda suponer que o bien el que ha hecho el port, o lo que sea, es un chapucero (y creo que no, a juzgar por lo que he visto), o que se trata del enésimo paquete que no funciona en condiciones para sistemas de 64 bits, y que ya no lo arreglarán, porque ¿qué clase de "depravado" querría jugar al Unreal Tournament existiendo el Unreal Tournament 2004? ("Hola, me llamo Haruma y soy un depravado"; "¡Te queremos, Haruma"). Para dar el beneficio de la duda, y en favor de mi cordura, estoy planteándome instalar el 2004, a ver si la cosa va mejor (para este parece que sí hay paquete de 64 bits).
No quería entrar tanto por la vena técnica del asunto (siempre me despisto cuando me meto en harina), sino recalcar la putada mayúscula que supone ser de la minoría, es más, de una minoría dentro de otra. Ya hay poco soporte en general de las compañías de software a sistemas Gnu/Linux y a sistemas de 64 bits para uso doméstico, pero cuando hayas la intersección de ambos conjuntos, la cosa da risa sólo pa no dar pena. Acabo de leer una estimación del número de usuarios de Gnu/Linux, y resulta que somos sólo 30 millones en todo el mundo (apostaría a que la cifra es conservadora). ¿Para qué molestarse en dar soporte a esta pequeña porción de usuarios? Al fin y al cabo, hasta un mono borracho puede conseguir una versión pirata de Windows en minutos. Ahora es cuándo debería hacer una defensa extensa de por qué aquellos que usamos software libre deberíamos ser firmes y premiar a los fabricantes que propocionan soporte para nuestros sistemas y castigar a los que no, que es en el bolsillo donde les duele, pero no es el momento ni el lugar.
Después de leer que yo he tenido un par de quebraderos de cabeza con Gnu/Linux, quizá algún lector se haya quedado con la sensación de que no debería aventurarse a probarlo... Sólo diré que recientemente he/hemos convencido a dos personas para que instalen una distribución de Gnu/Linux. No tenían un nivel de conocimientos de informática a nivel programador, ni ninguna experiencia en entornos Unix, ni estudian Informática. El resultado es que están encantadas ambas con su distribución nuevecita, y que si dispusiesen de un programa que usan a menudo y, ya puestos, de buen soporte de juegos para Gnu/Linux, ni siquiera arrancarían en Windows. Sí, yo he tenido mis problemas con él, pero dudo que ningún usuario razonable le haga a su sistema lo que le he hecho yo (hay que experimentar para aprender), y no quiero ni pensar lo que habría pasado si hago lo mismo en Windows (pero seguro que terminaba en "Ka-Booom").
Este año he tenido un profesor que nos insistía en que el 95% del presupuesto de las empresas que desarrollan software se les va en mantenimiento, por lo que es comprensible que estén tan ocupadas manteniendo el software para ese colador que es Windows, que no puedan/quieran desarrollarlo para Gnu/Linux, pero me gustaría que alguna compañía aventurera lo intentase, seguramente se llevaría una sorpresa (también parecía una locura lo de FX de vender los juegos a 20 €, y míralos ahora). Una cosa es segura, el índice de piratería de sus productos bajaría. No sé por qué, pero la mera idea de piratear software libre me da arcadas. Además, sus usuarios dispondrían de más dinero para la compra de software (no tienes que comprar antivirus, firewall, suite de ofimática, el sistema operativo es gratis o muy barato...) asumiendo que los usuarios corrientes lo compren, claro.
Si alguien se anima, le recomiendo que pruebe Knoppix, que funciona completamente desde un DVD, y es lo que me salvó la vida cuando la muerte de mi pobre disco duro, y ya me dirá.
Hasta la próxima. ¡¡¡Por los pingüinos oprimidos del mundo!!!
En los últimos días vengo viviendo la cara y la cruz de esa afirmación. No sé si lo llegué a comentar en estas páginas, pero hace un par de semanas sufrí la traumática muerte de un disco duro. Tras echarse todo un día en parada, logré recuperarlo, y aprovechando que tenía que empezar de cero, decidí que ya era hora de abandonar definitivamente Windows en favor de Gnu/Linux. Es genial cuando las cosas, simplemente, funcionan: cuando mi sistema no se ralentiza ni rasca de disco duro, cuando puedo trabajar con todos los programas que necesito simultáneamente (incluso escuchar música o ver la tele si me aburro). Es genial poder configurar cada detalle del sistema y que el escritorio tenga exactamente el aspecto que yo quiero. Es genial la cantidad y calidad de aplicaciones que trae el sistema por defecto (juegos incluidos). Sin embargo, es una auténtica putada instalar el Unreal Tournament y ver que, después de echarte la primera partida, la cosa no vuelve a reaccionar, ni que reinicies, ni que reinstales ni nada.
Dada mi agradable experiencia con el sistema en general, sólo me queda suponer que o bien el que ha hecho el port, o lo que sea, es un chapucero (y creo que no, a juzgar por lo que he visto), o que se trata del enésimo paquete que no funciona en condiciones para sistemas de 64 bits, y que ya no lo arreglarán, porque ¿qué clase de "depravado" querría jugar al Unreal Tournament existiendo el Unreal Tournament 2004? ("Hola, me llamo Haruma y soy un depravado"; "¡Te queremos, Haruma"). Para dar el beneficio de la duda, y en favor de mi cordura, estoy planteándome instalar el 2004, a ver si la cosa va mejor (para este parece que sí hay paquete de 64 bits).
No quería entrar tanto por la vena técnica del asunto (siempre me despisto cuando me meto en harina), sino recalcar la putada mayúscula que supone ser de la minoría, es más, de una minoría dentro de otra. Ya hay poco soporte en general de las compañías de software a sistemas Gnu/Linux y a sistemas de 64 bits para uso doméstico, pero cuando hayas la intersección de ambos conjuntos, la cosa da risa sólo pa no dar pena. Acabo de leer una estimación del número de usuarios de Gnu/Linux, y resulta que somos sólo 30 millones en todo el mundo (apostaría a que la cifra es conservadora). ¿Para qué molestarse en dar soporte a esta pequeña porción de usuarios? Al fin y al cabo, hasta un mono borracho puede conseguir una versión pirata de Windows en minutos. Ahora es cuándo debería hacer una defensa extensa de por qué aquellos que usamos software libre deberíamos ser firmes y premiar a los fabricantes que propocionan soporte para nuestros sistemas y castigar a los que no, que es en el bolsillo donde les duele, pero no es el momento ni el lugar.
Después de leer que yo he tenido un par de quebraderos de cabeza con Gnu/Linux, quizá algún lector se haya quedado con la sensación de que no debería aventurarse a probarlo... Sólo diré que recientemente he/hemos convencido a dos personas para que instalen una distribución de Gnu/Linux. No tenían un nivel de conocimientos de informática a nivel programador, ni ninguna experiencia en entornos Unix, ni estudian Informática. El resultado es que están encantadas ambas con su distribución nuevecita, y que si dispusiesen de un programa que usan a menudo y, ya puestos, de buen soporte de juegos para Gnu/Linux, ni siquiera arrancarían en Windows. Sí, yo he tenido mis problemas con él, pero dudo que ningún usuario razonable le haga a su sistema lo que le he hecho yo (hay que experimentar para aprender), y no quiero ni pensar lo que habría pasado si hago lo mismo en Windows (pero seguro que terminaba en "Ka-Booom").
Este año he tenido un profesor que nos insistía en que el 95% del presupuesto de las empresas que desarrollan software se les va en mantenimiento, por lo que es comprensible que estén tan ocupadas manteniendo el software para ese colador que es Windows, que no puedan/quieran desarrollarlo para Gnu/Linux, pero me gustaría que alguna compañía aventurera lo intentase, seguramente se llevaría una sorpresa (también parecía una locura lo de FX de vender los juegos a 20 €, y míralos ahora). Una cosa es segura, el índice de piratería de sus productos bajaría. No sé por qué, pero la mera idea de piratear software libre me da arcadas. Además, sus usuarios dispondrían de más dinero para la compra de software (no tienes que comprar antivirus, firewall, suite de ofimática, el sistema operativo es gratis o muy barato...) asumiendo que los usuarios corrientes lo compren, claro.
Si alguien se anima, le recomiendo que pruebe Knoppix, que funciona completamente desde un DVD, y es lo que me salvó la vida cuando la muerte de mi pobre disco duro, y ya me dirá.
Hasta la próxima. ¡¡¡Por los pingüinos oprimidos del mundo!!!
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sábado, marzo 11, 2006
Es una mierda ser escocés
Eso decía Mark Renton en Trainspotting, eso y "Elige una vida, elige un trabajo, elige un televisor grande que te cagas...". Yo he elegido un tema.
La última vez prometí una visión complementaria, pero se me fue la pinza y acabé teorizando sobre los periodistas de medio pelo, así que hoy no prometo nada, que los antecedentes no están de mi parte, pero a ver que se puede hacer.
A veces te sientes escocés (o al menos identificado). Puede que te encuentres en el lado ventajoso de la vida, pero eso no te convierte en un trepa. Puede que te guste ver obras de arte, pero no te cuelas en los museos. Puede, en definitiva, que seas el colega negro del "prota" blanco, y sabes que estás sentenciado: morirás hacia la mitad de la película (no nos engañemos, sólo estabas ahí para rellenar) o saldrás jodido pero vivo, para hacer el chistecito mientras la pareja blanca se da un garbeo hacia el castillo, que las perdices están enfriándose. Maldita la gracia que te hace, pero el papel lo repartieron hace tiempo y no siempre puedes cambiarlo, pero lo de quejarte sólo te lo quitarán arrancándote la lengua.
Decía Tom Cruise en Magnolia: "No pediré disculpas por lo que soy...". No sé qué era él (puede que sí, pero aquí no toca), pero sí tengo una idea bastante aproximada de lo que soy yo, y estoy un poco cansado de tener que llevar un cartel con disculpas en la frente y otro que ponga "Calzonazos" a la espalda. Creo que a nadie le gusta pagar por lo que no ha roto, e incluso puede no hacerlo con la cabeza bien alta, pero es una putada ver que todo el mundo a tu alrededor enarbola una factura y te mira esperando que te rasques la cartera.
El testamento de mi padre y de mi abuelo no es que yo pague sus deudas. No sé económicamente, pero moralmete sus deudas mueren con ellos, que ya bastante peso tengo con las mías. Cicatrices las tenemos todos, y a vosotros no os duelen las mías, así que no jodamos... Soy yo el que cada mañana tiene que mirar en el espejo a ver si lo que encuentra le gusta y soy yo el que incluso en el peor día se tiene que decidir tirar para adelante. Soy yo el que ha lleva una mirada de odio marcada a fuego y palabras lacerantes en los oídos y también soy yo el que antes que eso tuvo que vivir con el vacío. Hay campos, guerras y batallas, y tengo muy claro en cuáles he recibido más de lo que he repartido. Me han reventado la otra mejilla cuando la primera ya no podía aguantar más y me han escupido a los pies. Me han despreciado y me han amado. He entregado mucho a cambio de nada para ver como las ofrendas se las llevaba el viento, como el ladrón gana más que el honrado y que luego te llamen ladrón por encontrarte una moneda.
No, no pediré disculpas por lo que soy, sobre todo porque sé lo que soy mejor que la mayoría de los que intentan juzgarme. Creo que hasta que me muera seguiré siendo capaz de enarmorarme tres veces al día y cada vez advertiré un detalle que se me pasó la anterior. Esto no me hace mejor que nadie y espero que tampoco peor. No menosprecio la habilidad, la inteligencia o las intenciones de nadie por raza o por sexo, y quien crea que eso es poco, que lo piense con calma.
He sido bueno y malo, cruel y compasivo, pero intentaré no volver a ser tonto. Así que no, camarero, esta vez no invito yo, ni vamos a escote. Que cada uno pague lo que se haya tomado o lo que se haya roto, y si a alguien no le alcanza el bolsillo ya hablaremos, pero primero que se lo rasque.
Hoy os queda esto aquí, y cada uno que lo lea como quiera. Yo sé lo que pensaba, aunque a saber qué es lo que he dicho. Si tenéis algo que decir, habláis con mi representante, y si no coge el teléfono, ya sabéis a donde dirigiros. Sí amigos, es una mierda ser escocés, pero Escocia, como hacienda, somos todos, así que no echéis la boca a paseo si no sabéis a dónde va, y la próxima vez, pensad que a lo mejor no sois Escocia, que igual sois Inglaterra, o si sois Escocia, pensad que hay sitios más jodidos por el mundo.
Para variar me he dado una vuelta por las ramas y me he dejado el tintero cargadito, así que espero que en otra ocasión pueda irlo aligerando un poco.
Ya sabéis, si parece una gaita y suena como una gaita, puede que estéis en Galicia (no todo es Escocia en este mundo). Agua y sombra, amigos míos.
La última vez prometí una visión complementaria, pero se me fue la pinza y acabé teorizando sobre los periodistas de medio pelo, así que hoy no prometo nada, que los antecedentes no están de mi parte, pero a ver que se puede hacer.
A veces te sientes escocés (o al menos identificado). Puede que te encuentres en el lado ventajoso de la vida, pero eso no te convierte en un trepa. Puede que te guste ver obras de arte, pero no te cuelas en los museos. Puede, en definitiva, que seas el colega negro del "prota" blanco, y sabes que estás sentenciado: morirás hacia la mitad de la película (no nos engañemos, sólo estabas ahí para rellenar) o saldrás jodido pero vivo, para hacer el chistecito mientras la pareja blanca se da un garbeo hacia el castillo, que las perdices están enfriándose. Maldita la gracia que te hace, pero el papel lo repartieron hace tiempo y no siempre puedes cambiarlo, pero lo de quejarte sólo te lo quitarán arrancándote la lengua.
Decía Tom Cruise en Magnolia: "No pediré disculpas por lo que soy...". No sé qué era él (puede que sí, pero aquí no toca), pero sí tengo una idea bastante aproximada de lo que soy yo, y estoy un poco cansado de tener que llevar un cartel con disculpas en la frente y otro que ponga "Calzonazos" a la espalda. Creo que a nadie le gusta pagar por lo que no ha roto, e incluso puede no hacerlo con la cabeza bien alta, pero es una putada ver que todo el mundo a tu alrededor enarbola una factura y te mira esperando que te rasques la cartera.
El testamento de mi padre y de mi abuelo no es que yo pague sus deudas. No sé económicamente, pero moralmete sus deudas mueren con ellos, que ya bastante peso tengo con las mías. Cicatrices las tenemos todos, y a vosotros no os duelen las mías, así que no jodamos... Soy yo el que cada mañana tiene que mirar en el espejo a ver si lo que encuentra le gusta y soy yo el que incluso en el peor día se tiene que decidir tirar para adelante. Soy yo el que ha lleva una mirada de odio marcada a fuego y palabras lacerantes en los oídos y también soy yo el que antes que eso tuvo que vivir con el vacío. Hay campos, guerras y batallas, y tengo muy claro en cuáles he recibido más de lo que he repartido. Me han reventado la otra mejilla cuando la primera ya no podía aguantar más y me han escupido a los pies. Me han despreciado y me han amado. He entregado mucho a cambio de nada para ver como las ofrendas se las llevaba el viento, como el ladrón gana más que el honrado y que luego te llamen ladrón por encontrarte una moneda.
No, no pediré disculpas por lo que soy, sobre todo porque sé lo que soy mejor que la mayoría de los que intentan juzgarme. Creo que hasta que me muera seguiré siendo capaz de enarmorarme tres veces al día y cada vez advertiré un detalle que se me pasó la anterior. Esto no me hace mejor que nadie y espero que tampoco peor. No menosprecio la habilidad, la inteligencia o las intenciones de nadie por raza o por sexo, y quien crea que eso es poco, que lo piense con calma.
He sido bueno y malo, cruel y compasivo, pero intentaré no volver a ser tonto. Así que no, camarero, esta vez no invito yo, ni vamos a escote. Que cada uno pague lo que se haya tomado o lo que se haya roto, y si a alguien no le alcanza el bolsillo ya hablaremos, pero primero que se lo rasque.
Hoy os queda esto aquí, y cada uno que lo lea como quiera. Yo sé lo que pensaba, aunque a saber qué es lo que he dicho. Si tenéis algo que decir, habláis con mi representante, y si no coge el teléfono, ya sabéis a donde dirigiros. Sí amigos, es una mierda ser escocés, pero Escocia, como hacienda, somos todos, así que no echéis la boca a paseo si no sabéis a dónde va, y la próxima vez, pensad que a lo mejor no sois Escocia, que igual sois Inglaterra, o si sois Escocia, pensad que hay sitios más jodidos por el mundo.
Para variar me he dado una vuelta por las ramas y me he dejado el tintero cargadito, así que espero que en otra ocasión pueda irlo aligerando un poco.
Ya sabéis, si parece una gaita y suena como una gaita, puede que estéis en Galicia (no todo es Escocia en este mundo). Agua y sombra, amigos míos.
jueves, marzo 09, 2006
Por el mar corren las liebres...
Lo que son las cosas, anteayer quejándome de que no recordaba lo que quería escribir y hoy que no sé por dónde empezar.
Digamos que la columna de hoy está motivada en gran medida por una nueva genialidad en Noe's World. Me parece un artículo acertado y con ese punto de mala baba que distingue los mejores de su autora, pero por asociación de ideas me han venido unos cuantos conceptillos a la cabeza que no puedo dejar de comentar (llamémosle visión complementaria).
Lo que me ha recordado este artículo es el falseamiento estadístico que se hace alegremente de los datos en todos los medios de comunicación, y cómo una vez más no importa la exactitud de la información, sino excitar al personal (en el mal sentido). A esto, queridos alumnos (si me lo permitís, y si no menudo problema) se le llama sensacionalismo, y a fuerza de insistencia acaba calando en cualquiera que esté expuesto a él. Por ejemplo, en las últimas semanas he oído y leído hasta la saciedad que las mujeres en España cobran un 40% menos que los hombres. Así como suena. Es un dato horrible, y me jugaría mi recién resucitado disco duro a que es cierto o muy cercano a la realidad. Pero analicemos lo que significa:
Lo que se dice aquí es que tomadas dos muestras, una de hombres y otra de mujeres, se haya la media de los sueldos de cada grupo (suma de los sueldos divididas entre el total de personas) y de esto obtenemos la media del grupo de hombres es un 40% superior a la del de mujeres. Suponemos, para evitar complicaciones, que el análisis estadístico está bien hecho (estoy cuestionando la profesionalidad de los periodistas, no de los estadísticos). En ese caso, podemos generalizar que la media de lo que ganan las mujeres españolas es, efectivamente, un 40% menos que la de los hombres. Este dato evidencia que aún hay muchas cosas que deben cambiar y se deben mejorar, pero hay una cosa que NO evidencia en absoluto: las mujeres NO ganan un 40% menos por el mismo trabajo, sino de media en todos los trabajos. La diferencia puede llegar a ser sutil, pero está ahí.
Las explicaciones para esa diferencia en los números son:
¿Quiere esto decir que las mujeres no lo tienen jodido? NO, NO y NO. Creo que todavía no soy tan imbécil como para llegar a decir semejante tontería. Lo que sí demuestra este breve análisis es lo mucho que gusta a los periodistas (y la duda me corroe sobre si ponerles o no comillas) falsear datos para lograr un titular de impacto, y el peligro que tienen semejantes irresponsables a la hora de ir soltando mierda en nuestro subconsciente. Luego te tropiezas con una gran falacia (y aquí hablo sobre cualquier tema) y puedes acabar por aceptarla porque "te suena". Así se jode, querida audiencia, a la opinión pública. Así se la manipula y no con códigos secretos en el fondo de la caja de palomitas.
He tomado como ejemplo ese dato porque lo tenía reciente, pero es aplicable a cada información que se transmite en la prensa, aunque parecen tener cierto gustillo por las estadísticas. Frente a semejantes "profesionales" (aquí sí se han ganado las comillas) de la "información" (aquí tampoco vienen mal), sólo queda una saludable dosis de escepticismos y un poco de pensamiento crítico como defensa (mejor filtrar un poco que nada). Y todavía quieren quitar la asignatura de filosofía... Pero en esto no voy a entrar porque tendría material para una o dos columnas más. Ya le tocará.
Eso sí, me veo obligado añadir, por si los malentendidos, que la única relación del post de Noe y éste es que el suyo me ha recordado el tema. No dejéis de leerlo, sencillamente genial (como el citroen ZX, ¿o era el AX?).
Hablando de filosofía, dos libros recomendados: "Más Platón y menos Prozac" habla muy poco de filosofía para mi gusto, pero da alguna explicación interesante de por qué la filosofía puede ser útil en el mundo actual y "El mundo de Sofía", una interesante introducción a la historia de la filosofía en forma de novela extraña. Al final desvaría un poco pero en general está bien. Que la metafísica os acompañe.
Digamos que la columna de hoy está motivada en gran medida por una nueva genialidad en Noe's World. Me parece un artículo acertado y con ese punto de mala baba que distingue los mejores de su autora, pero por asociación de ideas me han venido unos cuantos conceptillos a la cabeza que no puedo dejar de comentar (llamémosle visión complementaria).
Lo que me ha recordado este artículo es el falseamiento estadístico que se hace alegremente de los datos en todos los medios de comunicación, y cómo una vez más no importa la exactitud de la información, sino excitar al personal (en el mal sentido). A esto, queridos alumnos (si me lo permitís, y si no menudo problema) se le llama sensacionalismo, y a fuerza de insistencia acaba calando en cualquiera que esté expuesto a él. Por ejemplo, en las últimas semanas he oído y leído hasta la saciedad que las mujeres en España cobran un 40% menos que los hombres. Así como suena. Es un dato horrible, y me jugaría mi recién resucitado disco duro a que es cierto o muy cercano a la realidad. Pero analicemos lo que significa:
Lo que se dice aquí es que tomadas dos muestras, una de hombres y otra de mujeres, se haya la media de los sueldos de cada grupo (suma de los sueldos divididas entre el total de personas) y de esto obtenemos la media del grupo de hombres es un 40% superior a la del de mujeres. Suponemos, para evitar complicaciones, que el análisis estadístico está bien hecho (estoy cuestionando la profesionalidad de los periodistas, no de los estadísticos). En ese caso, podemos generalizar que la media de lo que ganan las mujeres españolas es, efectivamente, un 40% menos que la de los hombres. Este dato evidencia que aún hay muchas cosas que deben cambiar y se deben mejorar, pero hay una cosa que NO evidencia en absoluto: las mujeres NO ganan un 40% menos por el mismo trabajo, sino de media en todos los trabajos. La diferencia puede llegar a ser sutil, pero está ahí.
Las explicaciones para esa diferencia en los números son:
- En general, las mujeres sí suelen ganar menos por el mismo trabajo (no lo entenderé en la vida, pero por lo visto hay esa manía), aunque no el susodicho 40% si tenemos en cuenta los datos siguientes.
- En los puestos directivos hay muchas menos mujeres que hombres (otra gran tontería), lo que viene a ser que en los puestos en los que más se gana hay menos mujeres.
- Hay muchos puestos de ingresos bajos "reservados" a mujeres porque tradicionalmente desempeñaban esa tarea, como pueden ser limpiar, cuidar niños, cajeras... Hay hombres en esos puestos, pero que yo sepa, en España hay muchas más mujeres que hombres en esos puestos.
- Hay muchas más amas de casa que amos de casa, cuyo sueldo viene a ser 0 euros al mes con una paga extra de 0 euros en Navidad.
¿Quiere esto decir que las mujeres no lo tienen jodido? NO, NO y NO. Creo que todavía no soy tan imbécil como para llegar a decir semejante tontería. Lo que sí demuestra este breve análisis es lo mucho que gusta a los periodistas (y la duda me corroe sobre si ponerles o no comillas) falsear datos para lograr un titular de impacto, y el peligro que tienen semejantes irresponsables a la hora de ir soltando mierda en nuestro subconsciente. Luego te tropiezas con una gran falacia (y aquí hablo sobre cualquier tema) y puedes acabar por aceptarla porque "te suena". Así se jode, querida audiencia, a la opinión pública. Así se la manipula y no con códigos secretos en el fondo de la caja de palomitas.
He tomado como ejemplo ese dato porque lo tenía reciente, pero es aplicable a cada información que se transmite en la prensa, aunque parecen tener cierto gustillo por las estadísticas. Frente a semejantes "profesionales" (aquí sí se han ganado las comillas) de la "información" (aquí tampoco vienen mal), sólo queda una saludable dosis de escepticismos y un poco de pensamiento crítico como defensa (mejor filtrar un poco que nada). Y todavía quieren quitar la asignatura de filosofía... Pero en esto no voy a entrar porque tendría material para una o dos columnas más. Ya le tocará.
Eso sí, me veo obligado añadir, por si los malentendidos, que la única relación del post de Noe y éste es que el suyo me ha recordado el tema. No dejéis de leerlo, sencillamente genial (como el citroen ZX, ¿o era el AX?).
Hablando de filosofía, dos libros recomendados: "Más Platón y menos Prozac" habla muy poco de filosofía para mi gusto, pero da alguna explicación interesante de por qué la filosofía puede ser útil en el mundo actual y "El mundo de Sofía", una interesante introducción a la historia de la filosofía en forma de novela extraña. Al final desvaría un poco pero en general está bien. Que la metafísica os acompañe.
martes, marzo 07, 2006
Cobayas que no duermen y médicos con piloto automático
Llevo varios días con ganas de escribir pero sin encontrar el momento, y ahora que me pongo me he quedado en blanco. Corolario: voy a escribir sobre lo primero que se me pase por la cabeza, y como estoy delante de la ventana, llueve y suenan Dire Straits. a saber lo que me sale... Avisados estáis.
Una cosa que me pone de los nervios de mí mismo es la facilidad que tengo para escurrir el bulto de lo que quiero hacer, lo cual es una soberana putada. No sé si os pasa alguna vez, pero en mi caso se traduce en que puedo pasarme una tarde entera (o más) haciendo algo que no me apetece en lugar de lo que quiero hacer o lo que debo hacer (sí, a veces puedo ser así de idiota). Así, en gran parte no he escrito antes (ergo he olvidado lo que quería escribir) por vago.
La semana que va (o los últimios diez días) van camino de entrar en mi ranking de temporadas extrañas de mi vida. Tengo constantemente la sensación de que me he equivocado de película, que los personajes me suenan pero que el argumento se me ha torcido (algo así como toda la gente que fue a ver "El bosque" pensando que era de terror) y, para colmo de males, se me está alterando completamente el sueño. Duermo demasiado (o al menos para mi lo es) y me levanto como si el día anterior hubiese corrido la maratón.
Respecto a dormir, quiero aprovechar esta oportunidad para hablar sobre dormir en compañía (y en según que compañía). Cualquiera que lea esto tendrá mucho que decir sobre ronquidos, codazos, guerras por las mantas y demás incidentes del lecho compartido, pero prefiero que mi compañera de cama sea luchadora muay thai antes que dormir solo. La cama más pequeña se hace enorme, y por calentito y a gusto que te encuentres eso no es un hogar ni es nada (supongo que cambiaré de opinión cuando llegue el verano).
Visto que me empiezo a ir por los cerros de Úbeda, pasaré a comentar que si hay algún hipocondríaco adicto a las vacunas leyendo estas líneas, se pase por la facultad de Sociología de A Coruña estos días, seguro que lo pinchan antes de darle el buenos días. Me explico: hoy he ido a ponerme la famosa vacuna contra la meningitis (aunque estoy convencido de que mi neurona o es inmune o vive en empanada mental continua) aprovechando que pasan por la universidad con una campaña de vacunación en masa (soy vago hasta para eso). El único dato que te piden para vacunarte, el ÚNICO, es la edad: no necesitas ni cartilla, ni DNI, ni dejar tu nombre ni nada. De hecho ni la edad te piden: llegas, te pinchan y cuando te han metido la aguja hasta la médula te preguntan la edad. Supongo que si nuestro querido amigo anónimo, hipocondríaco y adicto a los pinchazos tiene más de treinta y tantos tacos o va más de cinco veces al día puede resultar sospechoso, pero si sabe tomárselo con calma puede conseguir que lo agujereen unas tres veces al día durante el tiempo que dure la campaña (estimación a bote pronto, sin rigor científico). Calculando que a todo el mundo que conozco se le ha hinchado la zona del pinchazo (yo aún no he podido comprobarlo, y además todo el mundo sabe que tengo factor curativo), nuestro anónimo cobaya puede acabar con una reacción de tres pares de <órgano sexual preferido en plural>. No sé si un shock anafiláctico es lo que procede en estos casos, pero con semejante nivel de filtrado de las víctimas, me extraña que no haya algún universitario por el campus que se desplome y empiece a soltar espuma por la boca.
Si alguien tiene algún buen consejo sobre normalización de horarios, que lo envíe, que está en juego el "II Chocapic de Oro" en la historia de este blog. He de aclarar que de oro, lo que se dice de oro, en realidad no va a ser. Tenía pensado entregarlo al natural, pero si a alguien le hace ilusión, todavía me queda pintura dorada de carnaval... (ojo, no os lo comáis, niños). Como ya me parece estar oyendo a Noe reclamar su chocapic, aclarar que son simbólicos, pero que al llegar a tres, vale por una tarta de queso (y si con eso no se contenta voy a tener que coger el spray dorado...).
Como así a lo tonto me estoy metiendo en camisas de once varas, lo dejo hasta la próxima. Pronto pondré la lista de nominados, hasta entonces "Que la vacuna os proteja" (si lo dijera Alec Guinness acojonaría).
Una cosa que me pone de los nervios de mí mismo es la facilidad que tengo para escurrir el bulto de lo que quiero hacer, lo cual es una soberana putada. No sé si os pasa alguna vez, pero en mi caso se traduce en que puedo pasarme una tarde entera (o más) haciendo algo que no me apetece en lugar de lo que quiero hacer o lo que debo hacer (sí, a veces puedo ser así de idiota). Así, en gran parte no he escrito antes (ergo he olvidado lo que quería escribir) por vago.
La semana que va (o los últimios diez días) van camino de entrar en mi ranking de temporadas extrañas de mi vida. Tengo constantemente la sensación de que me he equivocado de película, que los personajes me suenan pero que el argumento se me ha torcido (algo así como toda la gente que fue a ver "El bosque" pensando que era de terror) y, para colmo de males, se me está alterando completamente el sueño. Duermo demasiado (o al menos para mi lo es) y me levanto como si el día anterior hubiese corrido la maratón.
Respecto a dormir, quiero aprovechar esta oportunidad para hablar sobre dormir en compañía (y en según que compañía). Cualquiera que lea esto tendrá mucho que decir sobre ronquidos, codazos, guerras por las mantas y demás incidentes del lecho compartido, pero prefiero que mi compañera de cama sea luchadora muay thai antes que dormir solo. La cama más pequeña se hace enorme, y por calentito y a gusto que te encuentres eso no es un hogar ni es nada (supongo que cambiaré de opinión cuando llegue el verano).
Visto que me empiezo a ir por los cerros de Úbeda, pasaré a comentar que si hay algún hipocondríaco adicto a las vacunas leyendo estas líneas, se pase por la facultad de Sociología de A Coruña estos días, seguro que lo pinchan antes de darle el buenos días. Me explico: hoy he ido a ponerme la famosa vacuna contra la meningitis (aunque estoy convencido de que mi neurona o es inmune o vive en empanada mental continua) aprovechando que pasan por la universidad con una campaña de vacunación en masa (soy vago hasta para eso). El único dato que te piden para vacunarte, el ÚNICO, es la edad: no necesitas ni cartilla, ni DNI, ni dejar tu nombre ni nada. De hecho ni la edad te piden: llegas, te pinchan y cuando te han metido la aguja hasta la médula te preguntan la edad. Supongo que si nuestro querido amigo anónimo, hipocondríaco y adicto a los pinchazos tiene más de treinta y tantos tacos o va más de cinco veces al día puede resultar sospechoso, pero si sabe tomárselo con calma puede conseguir que lo agujereen unas tres veces al día durante el tiempo que dure la campaña (estimación a bote pronto, sin rigor científico). Calculando que a todo el mundo que conozco se le ha hinchado la zona del pinchazo (yo aún no he podido comprobarlo, y además todo el mundo sabe que tengo factor curativo), nuestro anónimo cobaya puede acabar con una reacción de tres pares de <órgano sexual preferido en plural>. No sé si un shock anafiláctico es lo que procede en estos casos, pero con semejante nivel de filtrado de las víctimas, me extraña que no haya algún universitario por el campus que se desplome y empiece a soltar espuma por la boca.
Si alguien tiene algún buen consejo sobre normalización de horarios, que lo envíe, que está en juego el "II Chocapic de Oro" en la historia de este blog. He de aclarar que de oro, lo que se dice de oro, en realidad no va a ser. Tenía pensado entregarlo al natural, pero si a alguien le hace ilusión, todavía me queda pintura dorada de carnaval... (ojo, no os lo comáis, niños). Como ya me parece estar oyendo a Noe reclamar su chocapic, aclarar que son simbólicos, pero que al llegar a tres, vale por una tarta de queso (y si con eso no se contenta voy a tener que coger el spray dorado...).
Como así a lo tonto me estoy metiendo en camisas de once varas, lo dejo hasta la próxima. Pronto pondré la lista de nominados, hasta entonces "Que la vacuna os proteja" (si lo dijera Alec Guinness acojonaría).
martes, febrero 28, 2006
Hombres-X y mujeres-Y
¿Algún día os ha salido redondo? Pues este fin de semana parece que me haya hartado a donuts.
Creo que no lo había comentado aquí, pero mis amigos y yo habíamos planeado disfrazarnos de X-Men para estos carnavales. Uno, en su pesimismo habitual, estaba convencido de que al final la gente se rajaría o que los disfraces quedarían demasiado todo-a-cien, pero no. Después de varios días de preparación de mi parte y un sábado a todo trapo (pero mágico en cuanto a ideas), el sábado por la noche se pudo ver por las calles de Vilagarcía a Pícara, Tormenta, Jean Grey, Lobezno, Gámbito y Cíclope. En cuanto me sea posible, colgaré/enlazaré algunas fotos, pero os puedo decir que debe haber sido el mejor carnaval de mi vida (y el primero en el que me disfrazaba desde los 13 años).
No hay desvelo que nos hayan llevado los disfraces que pueda pagar la cara de incredulidad y un poco de envidia que se le quedó a mucha de la gente que nos vio, y eso que la mayoría de los disfraces fueron preparados en el propio día.
La cosa salió tan bien que ya se han alzado voces para repetir el año que viene, para pedir entrar el año que viene, e incluso para hacer un poco de cosplay por ahí... Vaya, que vamos extendiendo la vena friki allá donde vamos.
Cambiando de tema, habréis notado (por Dios, espero que lo hayáis notado) la ausencia de posts en esta última semana, pero es que mis esfuerzos estaban dedicados 50% al disfraz y 50% a preparar un parcial que me he quitado de encima el viernes. No sé si lo habré aprobado, pero por lo menos ahora respiro tranquilo (sólo me atenazan las entregas...).
Cambiando mucho más de tema, hoy debe ser el día más raro que he tenido en los últimos meses. Estoy cansado, no he hecho nada en todo el día, no tengo hambre y el tiempo se me va escurriendo mientras me encuentro en estado vegetal. Supongo (sé) que tiene cura, y que mañana ya se me habrá pasado, pero me recuerda demasiado a temporadas malgastadas de años pasados, así que venderé la piel del jabalí cuando la haya cazado.
Y ya puestos a hacer un post heterogéneo, decir que estoy completando mi migración espero-que-definitiva a Gnu/Linux (no vaya a ser que el señor Stallman me lea y me riña), cosa que ansiaba desde hacía tiempo. Aún me falta afinar un poco el sistema, pero de momento soy bastante más feliz que con Windows. Ya he empezado incluso a arañar "gigas" de disco duro a Windows para ir trasladándolo a mi Kubuntu (sí, yo soy de KDE, ¿qué pasa?). No creo que el virus ese llegue a desaparecer a corto plazo de mi ordenador, pero puedo presumir de no haberlo usado más que 5 horas en la semana pasada (rehaciendo las particiones, que el QtParted se me hacía muy inseguro).
Poco más que añadir, sed buenos e idme por la sombra.
Creo que no lo había comentado aquí, pero mis amigos y yo habíamos planeado disfrazarnos de X-Men para estos carnavales. Uno, en su pesimismo habitual, estaba convencido de que al final la gente se rajaría o que los disfraces quedarían demasiado todo-a-cien, pero no. Después de varios días de preparación de mi parte y un sábado a todo trapo (pero mágico en cuanto a ideas), el sábado por la noche se pudo ver por las calles de Vilagarcía a Pícara, Tormenta, Jean Grey, Lobezno, Gámbito y Cíclope. En cuanto me sea posible, colgaré/enlazaré algunas fotos, pero os puedo decir que debe haber sido el mejor carnaval de mi vida (y el primero en el que me disfrazaba desde los 13 años).
No hay desvelo que nos hayan llevado los disfraces que pueda pagar la cara de incredulidad y un poco de envidia que se le quedó a mucha de la gente que nos vio, y eso que la mayoría de los disfraces fueron preparados en el propio día.
La cosa salió tan bien que ya se han alzado voces para repetir el año que viene, para pedir entrar el año que viene, e incluso para hacer un poco de cosplay por ahí... Vaya, que vamos extendiendo la vena friki allá donde vamos.
Cambiando de tema, habréis notado (por Dios, espero que lo hayáis notado) la ausencia de posts en esta última semana, pero es que mis esfuerzos estaban dedicados 50% al disfraz y 50% a preparar un parcial que me he quitado de encima el viernes. No sé si lo habré aprobado, pero por lo menos ahora respiro tranquilo (sólo me atenazan las entregas...).
Cambiando mucho más de tema, hoy debe ser el día más raro que he tenido en los últimos meses. Estoy cansado, no he hecho nada en todo el día, no tengo hambre y el tiempo se me va escurriendo mientras me encuentro en estado vegetal. Supongo (sé) que tiene cura, y que mañana ya se me habrá pasado, pero me recuerda demasiado a temporadas malgastadas de años pasados, así que venderé la piel del jabalí cuando la haya cazado.
Y ya puestos a hacer un post heterogéneo, decir que estoy completando mi migración espero-que-definitiva a Gnu/Linux (no vaya a ser que el señor Stallman me lea y me riña), cosa que ansiaba desde hacía tiempo. Aún me falta afinar un poco el sistema, pero de momento soy bastante más feliz que con Windows. Ya he empezado incluso a arañar "gigas" de disco duro a Windows para ir trasladándolo a mi Kubuntu (sí, yo soy de KDE, ¿qué pasa?). No creo que el virus ese llegue a desaparecer a corto plazo de mi ordenador, pero puedo presumir de no haberlo usado más que 5 horas en la semana pasada (rehaciendo las particiones, que el QtParted se me hacía muy inseguro).
Poco más que añadir, sed buenos e idme por la sombra.
lunes, febrero 20, 2006
Metafísica de la memoria
En la última entrada comencé queriendo hablar de música, pero el tema derivó por otros derroteros, así que aquí vengo dispuesto a "desfacer" el entuerto. Decía entonces que me apetecía escuchar "Los Rodríguez", porque es una música que yo asocio con un momento concreto de mi vida y con un montón de recuerdos, la mayoría buenos, algunos malos, algunos extraños...
Supongo que la asociación de música y recuerdos es bastante común, y que cualquiera de vosotros me dirá que no tiene nada de extraño, pero lo que ya no sé si es tan común es el que varios recuerdos que non tienen mucho que ver se combinen en uno solo. Ejemplo: hay una determinada canción que a mi me recuerda a un libro que leí, a una escena en concreto, pero con la particularidad de que uno de los personajes se funde con la imagen de una compañera de clase de hace unos años. Hay más detalles, pero no deja de ser curioso que cuándo escucho la canción me acuerde aleatoriamente de la compañera, del libro, o de tardes de primavera soleadas. Por eso creo que me gusta un espectro tan amplio de música, porque con tal de que no me moleste, puedo asociar cualquier canción con el recuerdo agradable que sea, y eso puede provocar que se me salte una sonrisa al escucharla.
A través de alguno de estos discos descubrí que me encantan algunas versiones extrañas de canciones conocidas (en directo, cantadas por otra gente, a dúo...), pero que la mayor parte de las veces que se revisa una canción se fastidia a base de bien (no sé si habréis oído una versión de "One" con Bono y No-sé-qué-tía; lamentable). Supongo que es prejuicio mío y habilidad de quién canta, pero muchas de esas versiones (en concierto, presentando a la banda, etc.) me llegan e incluso me emocionan (los que creais que no es posible, saltaos esta parte) pero en otras sólo oigo ecos de falsedad y monedas en los bolsillos de ejecutivos de las discográficas... Como ya dije, supongo que son mis prejuicios.
Lo que no sé si os habrá pasado alguna vez (supongo que sí, no seamos egocéntricos) es tener unas ganas tremendas de escuchar una canción, pero no darse cuenta de cuál o de quién es. Puede llegar a ser desesperante repasar la mitad de tu archivo musical sin encontrarla.
La otra gran razón para que me guste un abanico variado de música es que tengo grandes fluctuaciones de mi estado de ánimo, no muy bruscas, pero sí va por rachas o por temporadas. En cada racha suelo escuchar música que se adapta a ella, lo que me da un rango de la canción más estúpidamente alegre al tema más triste...
Rangos, rangos y más rangos. ¿Por qué todo el mundo se empeña en que tengamos un lo-que-sea favorito? No puedo citar mi comida preferida, ni mi grupo, ni mi canción, ni bebida, y a duras penas puedo decidirme por mi persona preferida. Para mí todo son conjuntos, grupos, y si pudiera decantarme por un elemento de un conjunto, sería sólo en función del momento en el que me encuentre.
Como esto ya se va extendiendo de más y cada vez me voy más por las ramas, va siendo hora de cortar la columna. Queda pendiente la columna sobre música (¿o mejor no?).
Por último, anunciar que hay un voto a favor de que haga recopilatorio de mis referencias y citas. 1-0. ¿El que calla otorga? Si sólo se ha pronunciado una persona, ¿es que el resto no queréis o que no habláis? De todas formas, de momento tengo unas complejidades técnicas que me lo dificultan, pero ya caerá.
Hasta la próxima, que espero que sea un poco más ligera y menos dispersa.
Supongo que la asociación de música y recuerdos es bastante común, y que cualquiera de vosotros me dirá que no tiene nada de extraño, pero lo que ya no sé si es tan común es el que varios recuerdos que non tienen mucho que ver se combinen en uno solo. Ejemplo: hay una determinada canción que a mi me recuerda a un libro que leí, a una escena en concreto, pero con la particularidad de que uno de los personajes se funde con la imagen de una compañera de clase de hace unos años. Hay más detalles, pero no deja de ser curioso que cuándo escucho la canción me acuerde aleatoriamente de la compañera, del libro, o de tardes de primavera soleadas. Por eso creo que me gusta un espectro tan amplio de música, porque con tal de que no me moleste, puedo asociar cualquier canción con el recuerdo agradable que sea, y eso puede provocar que se me salte una sonrisa al escucharla.
A través de alguno de estos discos descubrí que me encantan algunas versiones extrañas de canciones conocidas (en directo, cantadas por otra gente, a dúo...), pero que la mayor parte de las veces que se revisa una canción se fastidia a base de bien (no sé si habréis oído una versión de "One" con Bono y No-sé-qué-tía; lamentable). Supongo que es prejuicio mío y habilidad de quién canta, pero muchas de esas versiones (en concierto, presentando a la banda, etc.) me llegan e incluso me emocionan (los que creais que no es posible, saltaos esta parte) pero en otras sólo oigo ecos de falsedad y monedas en los bolsillos de ejecutivos de las discográficas... Como ya dije, supongo que son mis prejuicios.
Lo que no sé si os habrá pasado alguna vez (supongo que sí, no seamos egocéntricos) es tener unas ganas tremendas de escuchar una canción, pero no darse cuenta de cuál o de quién es. Puede llegar a ser desesperante repasar la mitad de tu archivo musical sin encontrarla.
La otra gran razón para que me guste un abanico variado de música es que tengo grandes fluctuaciones de mi estado de ánimo, no muy bruscas, pero sí va por rachas o por temporadas. En cada racha suelo escuchar música que se adapta a ella, lo que me da un rango de la canción más estúpidamente alegre al tema más triste...
Rangos, rangos y más rangos. ¿Por qué todo el mundo se empeña en que tengamos un lo-que-sea favorito? No puedo citar mi comida preferida, ni mi grupo, ni mi canción, ni bebida, y a duras penas puedo decidirme por mi persona preferida. Para mí todo son conjuntos, grupos, y si pudiera decantarme por un elemento de un conjunto, sería sólo en función del momento en el que me encuentre.
Como esto ya se va extendiendo de más y cada vez me voy más por las ramas, va siendo hora de cortar la columna. Queda pendiente la columna sobre música (¿o mejor no?).
Por último, anunciar que hay un voto a favor de que haga recopilatorio de mis referencias y citas. 1-0. ¿El que calla otorga? Si sólo se ha pronunciado una persona, ¿es que el resto no queréis o que no habláis? De todas formas, de momento tengo unas complejidades técnicas que me lo dificultan, pero ya caerá.
Hasta la próxima, que espero que sea un poco más ligera y menos dispersa.
viernes, febrero 17, 2006
Hambre, galletas, grajos y fanáticos.
Hace un rato se me ha despertado la necesidad de volver a oír música de "Los Rodríguez". A quién no los conozca (hay gente para todo), no se los voy a descubrir yo. Si tiene curiosidad, que use el interné para algo que no sea el vicio, en su vertiente más lujuriosa. Supongo que el listo del fondo (que nunca se calla el jodío) está a punto de sugerir que ponga el eMule a echar humo, pero no, ni me apetece ni es necesario. Rebuscando un poco por mi habitación, he encontrado parte de la discografía que compré religiosamente en el Carrefour el primer año de carrera (¿o era aún Continente?).
A algún lector se le deben haber enganchado dos neuronas que hacía tiempo que no colaboraban: "¿Comprar... música? Pero el eMule y las tostadoras...". Procedo a las aclaraciones. En primer lugar, aquella debió ser casi la última ocasión en la que compré música. Me gustaría comprar más música, pero no está el Horno para andar pagándole caprichos a estrellas de la música, no a golpe de 15 euros o más la participación. Os podéis ahorrar la historia de que es lo que cuestan 2 copas. No tengo empacho en pagar una entrada de cine (por favor, no me habléis de screeners si no queréis que me ponga en modo basilisco), porque considero justo, o al menos aceptable el precio por los servicios, pero los CDs no, ya que yo suelo escuchar música como quién oye la radio. Escucho música, pero poca me planteo tenerla en mi "CDteca".
Entonces alguno se preguntará cómo demonios se me dio por hacer el gasto en aquella época. Sencillo, estaban a 500 pelas, a tres euros de vellón, y aunque fuera hasta cinco me los dejaría por un buen disco, pero más de tres es vicio y más de cinco te quedas ciego...
Volviendo al tema que nos ocupa, estaba yo con la vena melancólica con el tema de escuchar CDs (CDs!!!!) cuando me di cuenta de que en un alarde de genialidad, la última vez que hurgué en las tripas del cacharro me dejé sin enchufar la alimentación del CD, y se ve que con el CD desnutrido no hay forma de que abra la boquita para comerse una galleta, así que ajo y agua...
Según leáis esto ya estará todo solucionado, pero ya son ganas de joder aquí mi reproductor anoréxico. Y todo ello por rememorar versos de algunas de mis canciones preferidas.
Sé que al comentar parte de mis gustos musicales en antena me estoy jugando el exponerme a que alguno de mis lectores me adoctrine sobre la religión única y verdadera, pero de momento me trae al pairo, como decimos por aquí, principalmente porque sé donde vivís muchos de vosotros. Porque esto del adoctrinamiento da para temas largos, incluso para sagas de temas. Siempre hay alguien en tu vida (normalmente más de una persona) que cree que su divina misión, en lugar de reventar infieles para que los recompensen con un puñado de vírgenes es abrirte los ojos para que pases a usar la misma marca de gayumbos que él, porque es más cool o te los sujeta mejor... Lo jodido no es el especimen que te comenta que no tendrías el mismo picor de huevos si usases la misma marca que él, con un poco de ironía y salero, sino el que procede a leerte las especificaciones técnicas de la marca en cuestión, comentando las cualidades aerodinámicas del modelo-nuevo-que-te-cagas.
Lo peor de esta gentucilla tan concienciada es cuando los sorprendes pidiendo a una autoridad mayor (normalmente figura que citan como fuente de que tus gayumbos son un asco, no de que los suyos sean buenos), si tienen la suerte de tropezársela, que les dé su bendición para usar sus gayumbos-ultra-chupis-de-la-muerte. Es impagable verlos con cara de fervorosa ilusión esperando el "puedes ir en paz" y ver que lo más parecido que recibe es una hostia bastante poco consagrada en la persona de "Pues no, yo voy en plan comando que es lo que mola. Los gayumbos son todos opresores, sean lo chachis que sean". Presenciando alguna de éstas pensé que se me había adelantado la senilidad y que me meaba encima.
Así que ya sabéis. Cuando veáis venir a un sano muchachote con sonrisa en ristre y ojos inyectados en sangre de puro fanático, tararead mentalmente vuestra canción preferida (así sea incluso de OT) y desconectad, hasta que os suelte un "¿A que sí?" y os mire como perro esperando galleta. Lo peor ya habrá pasado. Dejo a vuestra bondad y voluntad el darle una gran hostia-comando para que se le caigan los mitos (pero corréis el riesgo de que redoble esfuerzos para convertiros) o decirle "Sí, claro, por supuesto" y pasar a otra cosa. Criaturitas, se les hace felices con tan poca cosa...
Hala, sed felices y cobijaos de la lluvia, que a juzgar por la que cae, los grajos perfeccionaron el arte del vuelo rasante.
Nos vemos.
A algún lector se le deben haber enganchado dos neuronas que hacía tiempo que no colaboraban: "¿Comprar... música? Pero el eMule y las tostadoras...". Procedo a las aclaraciones. En primer lugar, aquella debió ser casi la última ocasión en la que compré música. Me gustaría comprar más música, pero no está el Horno para andar pagándole caprichos a estrellas de la música, no a golpe de 15 euros o más la participación. Os podéis ahorrar la historia de que es lo que cuestan 2 copas. No tengo empacho en pagar una entrada de cine (por favor, no me habléis de screeners si no queréis que me ponga en modo basilisco), porque considero justo, o al menos aceptable el precio por los servicios, pero los CDs no, ya que yo suelo escuchar música como quién oye la radio. Escucho música, pero poca me planteo tenerla en mi "CDteca".
Entonces alguno se preguntará cómo demonios se me dio por hacer el gasto en aquella época. Sencillo, estaban a 500 pelas, a tres euros de vellón, y aunque fuera hasta cinco me los dejaría por un buen disco, pero más de tres es vicio y más de cinco te quedas ciego...
Volviendo al tema que nos ocupa, estaba yo con la vena melancólica con el tema de escuchar CDs (CDs!!!!) cuando me di cuenta de que en un alarde de genialidad, la última vez que hurgué en las tripas del cacharro me dejé sin enchufar la alimentación del CD, y se ve que con el CD desnutrido no hay forma de que abra la boquita para comerse una galleta, así que ajo y agua...
Según leáis esto ya estará todo solucionado, pero ya son ganas de joder aquí mi reproductor anoréxico. Y todo ello por rememorar versos de algunas de mis canciones preferidas.
Sé que al comentar parte de mis gustos musicales en antena me estoy jugando el exponerme a que alguno de mis lectores me adoctrine sobre la religión única y verdadera, pero de momento me trae al pairo, como decimos por aquí, principalmente porque sé donde vivís muchos de vosotros. Porque esto del adoctrinamiento da para temas largos, incluso para sagas de temas. Siempre hay alguien en tu vida (normalmente más de una persona) que cree que su divina misión, en lugar de reventar infieles para que los recompensen con un puñado de vírgenes es abrirte los ojos para que pases a usar la misma marca de gayumbos que él, porque es más cool o te los sujeta mejor... Lo jodido no es el especimen que te comenta que no tendrías el mismo picor de huevos si usases la misma marca que él, con un poco de ironía y salero, sino el que procede a leerte las especificaciones técnicas de la marca en cuestión, comentando las cualidades aerodinámicas del modelo-nuevo-que-te-cagas.
Lo peor de esta gentucilla tan concienciada es cuando los sorprendes pidiendo a una autoridad mayor (normalmente figura que citan como fuente de que tus gayumbos son un asco, no de que los suyos sean buenos), si tienen la suerte de tropezársela, que les dé su bendición para usar sus gayumbos-ultra-chupis-de-la-muerte. Es impagable verlos con cara de fervorosa ilusión esperando el "puedes ir en paz" y ver que lo más parecido que recibe es una hostia bastante poco consagrada en la persona de "Pues no, yo voy en plan comando que es lo que mola. Los gayumbos son todos opresores, sean lo chachis que sean". Presenciando alguna de éstas pensé que se me había adelantado la senilidad y que me meaba encima.
Así que ya sabéis. Cuando veáis venir a un sano muchachote con sonrisa en ristre y ojos inyectados en sangre de puro fanático, tararead mentalmente vuestra canción preferida (así sea incluso de OT) y desconectad, hasta que os suelte un "¿A que sí?" y os mire como perro esperando galleta. Lo peor ya habrá pasado. Dejo a vuestra bondad y voluntad el darle una gran hostia-comando para que se le caigan los mitos (pero corréis el riesgo de que redoble esfuerzos para convertiros) o decirle "Sí, claro, por supuesto" y pasar a otra cosa. Criaturitas, se les hace felices con tan poca cosa...
Hala, sed felices y cobijaos de la lluvia, que a juzgar por la que cae, los grajos perfeccionaron el arte del vuelo rasante.
Nos vemos.
miércoles, febrero 15, 2006
Explosiones a raudales
Antes que nada, parece que por fin me voy acercando a que esto tenga la apariencia que yo quiero (así sea valiéndome de los trucos más traperos).
Pasando a cosas más interesantes (reprimid esas carcajadas), finalmente he ido al cine. He ido a ver Underworld Evolution por varias razones, siendo la principal que ya había quedado y que en el cine que me queda a mano no les dio por estrenar Good night and good luck.
Podéis respirar tranquilos porque no pienso destripar nada de la película (aborrezco que me lo hagan a mí), pero sí la voy a usar de excusa para despotricar un poco contra el cine de secuelas, si me permitís la expresión.
Uno de los principales problemas que tienen las secuelas es el síndrome Dragon Ball (buena definición de GonzoTBA), según el cuál el malo es cada vez más ridículamente poderoso, lo que provoca que las formas de derrotarlo sean cada vez más patilleras y absurdas. Esto en Hollywood se podría traducir por síndrome de la explosión más grande, es decir, ante la falta de imaginación para dar con tramas interesantes, se limitan a poner explosiones más grandes, malos más malos y demás bisutería visual que no aporta nada al argumento de la película, y que extrañamente (sí, aún me extraño de estas cosas), suele conseguir su objetivo... Supongo que todos nos hemos encontrado con el comentario Persona A:"¡Qué bodrio!" Persona B: "¡Pero qué dices! ¿Tú viste qué pedazo de explosión?" (sustituid explosión por vuestro efecto especial preferido).
Como se suele decir, ¿qué tendrá que ver la velocidad con el tocino?. Jurassic Park II y III son dos de las peores pelis que he visto (al menos en cine) y también se podrían contar entre las que tienen los mejores efectos especiales (al menos en su momento lo eran). Pero esto es sólo otro típico ejemplo de discusión que tengo que abandonar antes de convertirme en asesino múltiple (no intentéis discutir con estos sujetos de ritmo narrativo, calidad del guión o de la interpretación, es perjudicial para vuestra salud). Tampoco faltan los elementos pedantes, que cuánto más ininteligible o sosa, aburrida y cutre en general sea una peli, más la alaban, pero hoy sólo va la cosa de superproducciones, dejaremos los "abortos del arte" para otro momento.
Mi teoría personal sobre la-explosión-más-gorda es que la culpa es de los productores o productores ejecutivos (nunca los he distinguido bien ni me importa un carajo), vamos de los tiburones que tienen la pasta, que aplican lo que en informática llamamos un algoritmo voraz a su forma de hacer pelis. El proceso suele comenzar con una peli inesperadamente exitosa, normalmente por su frescura como valor principal. Casi puedo verlos en un despacho enorme diciendo "Tenemos que hacer Peli 2: el retorno", "Sí, pero más..." y aquí es dónde empezamos a cagarla. Generalmente la peli de marras habrá dejado una huella, una seña de identidad (efectos especiales, humor de los protagonistas, canciones..., lo que sea), así que ni cortos ni perezosos, estos linces deciden hacer la segunda parte con el doble de ración de ese elemento. No es sólo que aburra, sino que aún por encima suele ser un triste sucedáneo de lo que tenía la primera peli.
Un ejemplo claro son las pelis Cube e Cube 2: Hypercube. No me pienso meter a explicar de que van, sólo comentar la opinión de un amigo sobre la segunda parte: "Es como si alguien que vio la primera parte no hubiese entendido nada y le hubiesen dado un montón de pasta para volver a hacerla".
No hablemos ya del momento en el que deciden dejar de lado el detalle que hacía esa peli tan especial. A riesgo de que algún frikinauta enfurecido me haga un ataque kamikaze por hereje, voy a hablar de Matrix. No considero esa película tan buena como se suele decir por ahí, pero tenía detalles que marcaron un punto de inflexión en el cine de acción (para bien o para mal) y que hicieron que saliera del cine con la sensación de dinero bien invertido. Uno de esos detalles era, a mi modo de ver, la forma de usar las armas, el soltar toneladas de plomo para simplemente cambiar de arma (recargar es de pobres), por no hablar de la "cultura del miedo" que se traen con los agentes (me parece muy conseguida la huida de Neo hacia el final de la película).
Pues no se les ocurre otra cosa en la secuela que pasar olímpicamente de las armas. Vale que Neo es dios-del-universo, pero ¿qué pasa con los demás? Sólo Trinity sigue usando las armas de fuego, para el resto, las artes marciales son lo más. Y lo de los agentes, vale que Neo se los pase por el forro, pero es que ahora a cualquiera que se encuentra con uno le da por ponerse a intercambiar mamporros, y con esperanzas de victoria... Por no hablar de que eres Neo, hiperpoderoso, y te peleas con los agentes a piña limpia para pulir tu técnica del mono borracho, en lugar de desintegrarlos, zurrarles con lo más grande que haya a mano o echarles un escupitajo de ácido (lo que se puede hacer con superpoderes ilimitados y un poco de imaginación).
Eso hace que uno se acojone ante la idea de una secuela y se encuentre en un dilema ante la idea de ir a ver una secuela o no, que ya acaba uno con una doble personalidad gollumiana.
Como esto se me va alargando, dejo pendiente para otro día el repaso a las "obras de arte".
Y vosotros ¿cuándo ha sido la última vez que os habéis arrepentido de ir al cine?
Compartid vuestra sabiduría, que lo poco bien repartido da para mucho.
Nos vemos.
Pasando a cosas más interesantes (reprimid esas carcajadas), finalmente he ido al cine. He ido a ver Underworld Evolution por varias razones, siendo la principal que ya había quedado y que en el cine que me queda a mano no les dio por estrenar Good night and good luck.
Podéis respirar tranquilos porque no pienso destripar nada de la película (aborrezco que me lo hagan a mí), pero sí la voy a usar de excusa para despotricar un poco contra el cine de secuelas, si me permitís la expresión.
Uno de los principales problemas que tienen las secuelas es el síndrome Dragon Ball (buena definición de GonzoTBA), según el cuál el malo es cada vez más ridículamente poderoso, lo que provoca que las formas de derrotarlo sean cada vez más patilleras y absurdas. Esto en Hollywood se podría traducir por síndrome de la explosión más grande, es decir, ante la falta de imaginación para dar con tramas interesantes, se limitan a poner explosiones más grandes, malos más malos y demás bisutería visual que no aporta nada al argumento de la película, y que extrañamente (sí, aún me extraño de estas cosas), suele conseguir su objetivo... Supongo que todos nos hemos encontrado con el comentario Persona A:"¡Qué bodrio!" Persona B: "¡Pero qué dices! ¿Tú viste qué pedazo de explosión?" (sustituid explosión por vuestro efecto especial preferido).
Como se suele decir, ¿qué tendrá que ver la velocidad con el tocino?. Jurassic Park II y III son dos de las peores pelis que he visto (al menos en cine) y también se podrían contar entre las que tienen los mejores efectos especiales (al menos en su momento lo eran). Pero esto es sólo otro típico ejemplo de discusión que tengo que abandonar antes de convertirme en asesino múltiple (no intentéis discutir con estos sujetos de ritmo narrativo, calidad del guión o de la interpretación, es perjudicial para vuestra salud). Tampoco faltan los elementos pedantes, que cuánto más ininteligible o sosa, aburrida y cutre en general sea una peli, más la alaban, pero hoy sólo va la cosa de superproducciones, dejaremos los "abortos del arte" para otro momento.
Mi teoría personal sobre la-explosión-más-gorda es que la culpa es de los productores o productores ejecutivos (nunca los he distinguido bien ni me importa un carajo), vamos de los tiburones que tienen la pasta, que aplican lo que en informática llamamos un algoritmo voraz a su forma de hacer pelis. El proceso suele comenzar con una peli inesperadamente exitosa, normalmente por su frescura como valor principal. Casi puedo verlos en un despacho enorme diciendo "Tenemos que hacer Peli 2: el retorno", "Sí, pero más..." y aquí es dónde empezamos a cagarla. Generalmente la peli de marras habrá dejado una huella, una seña de identidad (efectos especiales, humor de los protagonistas, canciones..., lo que sea), así que ni cortos ni perezosos, estos linces deciden hacer la segunda parte con el doble de ración de ese elemento. No es sólo que aburra, sino que aún por encima suele ser un triste sucedáneo de lo que tenía la primera peli.
Un ejemplo claro son las pelis Cube e Cube 2: Hypercube. No me pienso meter a explicar de que van, sólo comentar la opinión de un amigo sobre la segunda parte: "Es como si alguien que vio la primera parte no hubiese entendido nada y le hubiesen dado un montón de pasta para volver a hacerla".
No hablemos ya del momento en el que deciden dejar de lado el detalle que hacía esa peli tan especial. A riesgo de que algún frikinauta enfurecido me haga un ataque kamikaze por hereje, voy a hablar de Matrix. No considero esa película tan buena como se suele decir por ahí, pero tenía detalles que marcaron un punto de inflexión en el cine de acción (para bien o para mal) y que hicieron que saliera del cine con la sensación de dinero bien invertido. Uno de esos detalles era, a mi modo de ver, la forma de usar las armas, el soltar toneladas de plomo para simplemente cambiar de arma (recargar es de pobres), por no hablar de la "cultura del miedo" que se traen con los agentes (me parece muy conseguida la huida de Neo hacia el final de la película).
Pues no se les ocurre otra cosa en la secuela que pasar olímpicamente de las armas. Vale que Neo es dios-del-universo, pero ¿qué pasa con los demás? Sólo Trinity sigue usando las armas de fuego, para el resto, las artes marciales son lo más. Y lo de los agentes, vale que Neo se los pase por el forro, pero es que ahora a cualquiera que se encuentra con uno le da por ponerse a intercambiar mamporros, y con esperanzas de victoria... Por no hablar de que eres Neo, hiperpoderoso, y te peleas con los agentes a piña limpia para pulir tu técnica del mono borracho, en lugar de desintegrarlos, zurrarles con lo más grande que haya a mano o echarles un escupitajo de ácido (lo que se puede hacer con superpoderes ilimitados y un poco de imaginación).
Eso hace que uno se acojone ante la idea de una secuela y se encuentre en un dilema ante la idea de ir a ver una secuela o no, que ya acaba uno con una doble personalidad gollumiana.
Como esto se me va alargando, dejo pendiente para otro día el repaso a las "obras de arte".
Y vosotros ¿cuándo ha sido la última vez que os habéis arrepentido de ir al cine?
Compartid vuestra sabiduría, que lo poco bien repartido da para mucho.
Nos vemos.
lunes, febrero 13, 2006
Ración de despropósitos
Hoy voy a ceñirme a mi declaración de principios. De motivos egoístas iba la cosa y no se me ocurre ninguno mejor que el que tenga la cabeza hecha un bombo y me apetezca rayarle a alguien (gracias de nuevo, queridos lectores).
Creo que esta es la primera vez que empiezo a escribir sin tener ni puñetera idea de lo que quiero hablar (ni siquiera si quiero hablar de algo), así que como experimento literario puede que sea interesante.
En lo tocante a bombos, platillos y cabezas, la cosa viene propiciada por un fin de semana de descanso, es decir, jornadas maratonianas delante de la pantalla del cacharro haciendo instalaciones y limpiezas varias. Creo que ya me he quedado harto para una temporadita.
El caso es que después de bajar a la compra y notar aire fresco en la cara y unas risas con mi gata preferida, la empanada mental comienza a remitir, con la inestimable colaboración de algo de música optimista. (¡¡Por fin tira de nuevo el amaroK!!).
Centrándonos un poco más, creo que hay alguien a quién le debo aclarar que esto es un blog y no "telechocapic" (sigue pidiendo y un día me tienes a la puerta de tu casa con una tonelada :P).
En días cómo hoy me pregunto si alguna vez algún mecánico, por ejemplo, habrá tenido algún día en el que no sea capaz de cambiar una rueda, porque así es como me sentía hace un rato. Toda una tarde cascando la cabeza contra una pantalla para solucionarlo todo al final con cuatro malditos clics... Y yo voy para (o casi soy) informático... Así que, estimado amigo, querida amiga (no me sale la voz de locutora radiofónica de madrugada), si alguna vez has sentido que eras el más tonto de tu edad, aquí tienes el micro abierto, y una reducida pero selecta (y espero que creciente) audiencia. Comparte tus experiencias con nosotros...
Superado el momento Cristina Tárrega, podemos centrarnos en cosas más serias (aunque no las haya). No sé cuántos de vosotros me lo creerían, pero siempre encuentro alguna interesante disertación filosófica en mi cabeza con la que llenar un par de páginas al menos, con la única condición de que no haya ningún medio en el que dejarlo registrado para la posteridad, ni siquiera forma humana de recordar sobre qué trataban, así que ya os podéis ir mordiendo las uñas, rasgándoos la camisa y dando cabezazos en el muro de las lamentaciones ante la cantidad de cuestiones fundamentales de la vida que están dejando de iluminaros por culpa de mi patentada memoria-guadiana.
Hablando de ríos y otras masas de agua, el cuerpo (y sobre todo el coco) me van pidiendo una ducha como agua de mayo, así que supongo que tendré que arrastrar los pies hasta mi cabina-baño y ver si un poco de agua templada me saca del efecto Rain-man (me da que no me iba a valer para emular a los Pelayos por los casinos, así que tampoco pierdo gran cosa).
Si mis neuronas deciden volver a ensamblarse y funcionar de forma mínimamente aceptable (o al menos, como lo hacían hasta ayer), postearé algo en breve que sea coherente. Y si los astros se alinean, puede que hasta sea interesante. (Frase que me acaba de cruzar la mente [y frikada del día] "[...] if it compiles it is good; if it runs, it is perfect...". Los que no sepan de qué coño hablo me lo sabrán perdonar y, si hay clamor popular, me veré en la obligación de explicarlo). Al hilo de esto último, estaba considerando la idea de hacer una sección donde explicar referencias y frikadas que pueda poner por aquí por si el público se pierde (vastos son mis conocimientos y misteriosos los caminos de mi neurona). Si os pronunciáis a favor y logro
Como ya veo que lleváis las orejas calientes, me despido antes de que me "calentéis" a mí los riñones.
Que cada uno elija su saludo/despedida preferido.
Creo que esta es la primera vez que empiezo a escribir sin tener ni puñetera idea de lo que quiero hablar (ni siquiera si quiero hablar de algo), así que como experimento literario puede que sea interesante.
En lo tocante a bombos, platillos y cabezas, la cosa viene propiciada por un fin de semana de descanso, es decir, jornadas maratonianas delante de la pantalla del cacharro haciendo instalaciones y limpiezas varias. Creo que ya me he quedado harto para una temporadita.
El caso es que después de bajar a la compra y notar aire fresco en la cara y unas risas con mi gata preferida, la empanada mental comienza a remitir, con la inestimable colaboración de algo de música optimista. (¡¡Por fin tira de nuevo el amaroK!!).
Centrándonos un poco más, creo que hay alguien a quién le debo aclarar que esto es un blog y no "telechocapic" (sigue pidiendo y un día me tienes a la puerta de tu casa con una tonelada :P).
En días cómo hoy me pregunto si alguna vez algún mecánico, por ejemplo, habrá tenido algún día en el que no sea capaz de cambiar una rueda, porque así es como me sentía hace un rato. Toda una tarde cascando la cabeza contra una pantalla para solucionarlo todo al final con cuatro malditos clics... Y yo voy para (o casi soy) informático... Así que, estimado amigo, querida amiga (no me sale la voz de locutora radiofónica de madrugada), si alguna vez has sentido que eras el más tonto de tu edad, aquí tienes el micro abierto, y una reducida pero selecta (y espero que creciente) audiencia. Comparte tus experiencias con nosotros...
Superado el momento Cristina Tárrega, podemos centrarnos en cosas más serias (aunque no las haya). No sé cuántos de vosotros me lo creerían, pero siempre encuentro alguna interesante disertación filosófica en mi cabeza con la que llenar un par de páginas al menos, con la única condición de que no haya ningún medio en el que dejarlo registrado para la posteridad, ni siquiera forma humana de recordar sobre qué trataban, así que ya os podéis ir mordiendo las uñas, rasgándoos la camisa y dando cabezazos en el muro de las lamentaciones ante la cantidad de cuestiones fundamentales de la vida que están dejando de iluminaros por culpa de mi patentada memoria-guadiana.
Hablando de ríos y otras masas de agua, el cuerpo (y sobre todo el coco) me van pidiendo una ducha como agua de mayo, así que supongo que tendré que arrastrar los pies hasta mi cabina-baño y ver si un poco de agua templada me saca del efecto Rain-man (me da que no me iba a valer para emular a los Pelayos por los casinos, así que tampoco pierdo gran cosa).
Si mis neuronas deciden volver a ensamblarse y funcionar de forma mínimamente aceptable (o al menos, como lo hacían hasta ayer), postearé algo en breve que sea coherente. Y si los astros se alinean, puede que hasta sea interesante. (Frase que me acaba de cruzar la mente [y frikada del día] "[...] if it compiles it is good; if it runs, it is perfect...". Los que no sepan de qué coño hablo me lo sabrán perdonar y, si hay clamor popular, me veré en la obligación de explicarlo). Al hilo de esto último, estaba considerando la idea de hacer una sección donde explicar referencias y frikadas que pueda poner por aquí por si el público se pierde (vastos son mis conocimientos y misteriosos los caminos de mi neurona). Si os pronunciáis a favor y logro
- Dominar como se hacen las cosas en el blogger este o
- Mudarme a un sitio más flexible (y NO va a ser spaces msn).
Como ya veo que lleváis las orejas calientes, me despido antes de que me "calentéis" a mí los riñones.
Que cada uno elija su saludo/despedida preferido.
sábado, febrero 11, 2006
Si Sansón tuviese que pasar por caja
Supongo que todos conocéis esas promociones que salen en las películas del estilo de "¡¡¡¡Enhorabuena!!!! ¡Es usted nuestro cliente un millón!", y entonces al tipo le regalan un viaje, la compra gratis o un globito, que siempre queda bien. Todo eso mola mucho, y tal, pero... ¿alguna vez os habéis preguntado cómo se sienten el 999.999 y el 1.000.001 cuando lo oyen? Seguro que se les queda cara de gilipollas o de ahí pa arriba, pensando "¡Mierda!, si llego a pararme a pillar los tomates..." o "¡Perra suerte! Si no se me hubiera colado la vieja en la carnicería...". Pues eso mismo, pero en plan cutre-que-te-cagas me pasó a mí ayer, aunque no por cutre jode menos.
Ayer me pegó por ir a cortarme el pelo. Aunque me cae a desmano, me gusta ir a esa peluquería por varios motivos:
Ya sé que no es mucha pasta, y tampoco llegó a aguarme la fiesta, pero me quedé con el cuerpo cambiado con el cliente 1.000.001: "¿Por qué coño no vendría ayer en lugar de estar toda la tarde rascándomela?". Vale, no será mucha pasta, pero es más del 50% de diferencia, y aún por encima te quedas con la cara de gilipollas más auténtica que te puedas encontrar.
En fin, lección aprendida. La próxima vez que me vaya a cortar el pelo, consultaré el calendario, mi horóscopo, las fases lunares, los huesos y las runas y, además, puede que pregunte al entrar. Me ahorraré sorpresas.
Por último, reseñar, por si no os habéis dado cuenta, que la sección de comentarios ha sido oficialmente desvirgada, por lo que toca repartir el primer chocapic en la historia de este blog, y la ganadora es... ¡¡¡Noe!!! Hala, no sé a qué esperáis para daros una vuelta por su blog en premio, que está de lo más interesante (ver sección de links).
Para ir poniéndoos los dientes largos, os diré que he logrado domar el tigre con éxito, y puede que incluso os lo cuente en un próximo post, aunque temo ponerme demasiado técnico...
Hala, pasáoslo bien y no seáis demasiado buenos.
Ayer me pegó por ir a cortarme el pelo. Aunque me cae a desmano, me gusta ir a esa peluquería por varios motivos:
- Es todo personal femenino. Alguno pensará que esto no importa mucho, pero personalmente no soporto que mi peluquero (el otro al que voy cuando no estoy en la ciudad) discuta sobre fútbol airadamente mientras mira hacia su interlocutor y sigue pegando tijeretazos peligrosamente cerca de mi cabeza (a veces temo por mis orejas). En lugar de eso, estas amables peluqueras son todo amabilidad y sonrisas, y los que me conocen saben que tengo debilidad por las sonrisas femeninas...
- Me lavan la cabeza antes y después de cortar el pelo. Por si alguno de vosotros no ha probado, os diré que es una gozada el masajillo que pueden dar unas manos expertas mientras te enjabonan y te aclaran. Siempre salgo de allí de buen humor.
- Cortan el pelo razonablemente bien, es decir, deciden dejar las escaleras para los albañiles, lo que para mí es como si me dejasen como al Beckham, o mejor.
- Y por último y más importante, todo ello por el módico precio de 5.90 €.
Ya sé que no es mucha pasta, y tampoco llegó a aguarme la fiesta, pero me quedé con el cuerpo cambiado con el cliente 1.000.001: "¿Por qué coño no vendría ayer en lugar de estar toda la tarde rascándomela?". Vale, no será mucha pasta, pero es más del 50% de diferencia, y aún por encima te quedas con la cara de gilipollas más auténtica que te puedas encontrar.
En fin, lección aprendida. La próxima vez que me vaya a cortar el pelo, consultaré el calendario, mi horóscopo, las fases lunares, los huesos y las runas y, además, puede que pregunte al entrar. Me ahorraré sorpresas.
Por último, reseñar, por si no os habéis dado cuenta, que la sección de comentarios ha sido oficialmente desvirgada, por lo que toca repartir el primer chocapic en la historia de este blog, y la ganadora es... ¡¡¡Noe!!! Hala, no sé a qué esperáis para daros una vuelta por su blog en premio, que está de lo más interesante (ver sección de links).
Para ir poniéndoos los dientes largos, os diré que he logrado domar el tigre con éxito, y puede que incluso os lo cuente en un próximo post, aunque temo ponerme demasiado técnico...
Hala, pasáoslo bien y no seáis demasiado buenos.
jueves, febrero 09, 2006
Libertad condicional
O lo que es lo mismo, he terminado los exámenes de febrero. Al menos técnicamente, porque me acabo de enterar que tengo un parcial el día 24, o sea que un par de días de descanso y al tajo de nuevo...
Pero como alguien dijo una vez "...eso es mañana y hoy es hoy...", así que durante los dos próximos días, tal vez más, que reconozco que soy débil, me dedicaré a la enmienda de las secuelas físicas y psicológicas de la temporada de exámenes.
Tengo pendientes unas cuantas cosas, como acabar de domar el puñetero tigre de una vez y tunear un poco la play, así que pasatiempos no me van a faltar. Por otra parte, me ha llovido una posible actuación como servicio técnico, y como buen pringao (digo, informático, en qué estaría pensando) lo haré si se precisa. Supongo que cuando me decida a cobrar favores, me caerá el plano de una casa gratis, pa empezar (Soyal, no te mosquees si lees esto, que el fuego de dragón me es indigesto :P).
Proyectos, proyectos y más proyectos... Trastear con la wifi y ponerla a tirar (mi gran tarjeta parece tener problemas en atravesar los forjados), hacer de profe de redes (que sepas que me lo cobraré en chocolate ;) ), dormir, que ya me va haciendo falta una ración de unas 10 horas y, si el aburrimiento hace mella en mí, ordenar mi leonera-nido y empollar diversas materias desagradables para mi próxima entrega... Pero dejemos de hablar de trabajo.
Tengo intención de ir al menos una vez al cine en la próxima semana (no dejan de acumulárseme películas y las que se me pasan de largo). Me gustaría tener la opinión de mis queridos lectores (ojalá pueda usar el plural) sobre que peli ir a ver, y como no sé poner encuestas en este trasto (o si se puede) de momento lo haremos por el método pedestre de comentarios. ¿Cuál o cuáles de las siguientes pelis debería ir a ver?¿Cuáles no?¿Por qué? No os cortéis:
Underworld Evolution. Sí, es una puñetera peli de acción. Al que no le guste, pa casa. De todas formas, si la habéis visto y os apetece rajar sin destripar el final, bienvenida sea vuestra opinión.
Memorias de una geisha. Personalmente me parece carne de DVD (en el mejor de los casos), ya que me da la sensación (y repito sensación, no he visto una mierda de la peli) de que se desaprovecha a las magníficas protagonistas que tiene (si alguna vez me hiciese de un club de fans, Michelle Yeoh está de las primeras en mi lista) y al estupendo protagonisto (para enmarcar el fragmento de "El último samurai" en el que hace teatro y los caretos que pone; ¡qué coño! el tío está que se sale en toda la peli, casi compensa al Thom Cruz [va por ti, Candimaru]).
Brokeback mountain. Esta peli me mete curiosidad desde que oí hablar que Ang Lee andaba con el proyecto, aunque al principio pensé que sería un western, pero me está saturando tanta gente hablando de ella, así que supongo que acabará también en carne de DVD.
Crash. A pesar de que salga Sandra Bullock, la peli lleva tiempo poniéndome los dientes largos, pero como no creo que junte gente para ir a verla, me queda ir algún fin de semana que no tenga plan (si sigue en el cine) o esperar al maldito/bendito DVD.
Walk the line (En la cuerda floja). Tengo curiosidad, aunque los biopics o como se llamen me dan un poco de alergia. Joaquín Phoenix es uno de mis actores preferidos, pero como el Jonhy Cash me da igual, me da que puedo pasar sin esta peli.
Good night and good luck. Me interesa lo que habrá hecho George Clooney, habida cuenta de que me he perdido Confesiones de una mente peligrosa.
No se qué otras pelis estrenan este fin de semana, eso sí, Munich ya la he visto. La recomiendo a todo aquél que tenga interés que la vea si no tiene reparos en ver violencia explícita en determinados momentos. De todas formas, no creo que sea tan crítica con lo judíos como se dice, pero por lo menos tiene una visión tirando a neutral. Además Eric Bana me convence cada día más (aunque tendría que verlo en algún papel de malo para ver su versatilidad) y merece una mención especial Ciaran Hinds (César en la serie Roma); tiene una presencia que llena la pantalla, y así como creo que fue una gran elección para interpretar a César, creo que su papel en Munich es de lo mejorcito.
Bueno, pues eso, que os mojéis y recomendéis peli, y que seáis todo lo buenos que os apetezca. Nos veremos.
Pero como alguien dijo una vez "...eso es mañana y hoy es hoy...", así que durante los dos próximos días, tal vez más, que reconozco que soy débil, me dedicaré a la enmienda de las secuelas físicas y psicológicas de la temporada de exámenes.
Tengo pendientes unas cuantas cosas, como acabar de domar el puñetero tigre de una vez y tunear un poco la play, así que pasatiempos no me van a faltar. Por otra parte, me ha llovido una posible actuación como servicio técnico, y como buen pringao (digo, informático, en qué estaría pensando) lo haré si se precisa. Supongo que cuando me decida a cobrar favores, me caerá el plano de una casa gratis, pa empezar (Soyal, no te mosquees si lees esto, que el fuego de dragón me es indigesto :P).
Proyectos, proyectos y más proyectos... Trastear con la wifi y ponerla a tirar (mi gran tarjeta parece tener problemas en atravesar los forjados), hacer de profe de redes (que sepas que me lo cobraré en chocolate ;) ), dormir, que ya me va haciendo falta una ración de unas 10 horas y, si el aburrimiento hace mella en mí, ordenar mi leonera-nido y empollar diversas materias desagradables para mi próxima entrega... Pero dejemos de hablar de trabajo.
Tengo intención de ir al menos una vez al cine en la próxima semana (no dejan de acumulárseme películas y las que se me pasan de largo). Me gustaría tener la opinión de mis queridos lectores (ojalá pueda usar el plural) sobre que peli ir a ver, y como no sé poner encuestas en este trasto (o si se puede) de momento lo haremos por el método pedestre de comentarios. ¿Cuál o cuáles de las siguientes pelis debería ir a ver?¿Cuáles no?¿Por qué? No os cortéis:
Underworld Evolution. Sí, es una puñetera peli de acción. Al que no le guste, pa casa. De todas formas, si la habéis visto y os apetece rajar sin destripar el final, bienvenida sea vuestra opinión.
Memorias de una geisha. Personalmente me parece carne de DVD (en el mejor de los casos), ya que me da la sensación (y repito sensación, no he visto una mierda de la peli) de que se desaprovecha a las magníficas protagonistas que tiene (si alguna vez me hiciese de un club de fans, Michelle Yeoh está de las primeras en mi lista) y al estupendo protagonisto (para enmarcar el fragmento de "El último samurai" en el que hace teatro y los caretos que pone; ¡qué coño! el tío está que se sale en toda la peli, casi compensa al Thom Cruz [va por ti, Candimaru]).
Brokeback mountain. Esta peli me mete curiosidad desde que oí hablar que Ang Lee andaba con el proyecto, aunque al principio pensé que sería un western, pero me está saturando tanta gente hablando de ella, así que supongo que acabará también en carne de DVD.
Crash. A pesar de que salga Sandra Bullock, la peli lleva tiempo poniéndome los dientes largos, pero como no creo que junte gente para ir a verla, me queda ir algún fin de semana que no tenga plan (si sigue en el cine) o esperar al maldito/bendito DVD.
Walk the line (En la cuerda floja). Tengo curiosidad, aunque los biopics o como se llamen me dan un poco de alergia. Joaquín Phoenix es uno de mis actores preferidos, pero como el Jonhy Cash me da igual, me da que puedo pasar sin esta peli.
Good night and good luck. Me interesa lo que habrá hecho George Clooney, habida cuenta de que me he perdido Confesiones de una mente peligrosa.
No se qué otras pelis estrenan este fin de semana, eso sí, Munich ya la he visto. La recomiendo a todo aquél que tenga interés que la vea si no tiene reparos en ver violencia explícita en determinados momentos. De todas formas, no creo que sea tan crítica con lo judíos como se dice, pero por lo menos tiene una visión tirando a neutral. Además Eric Bana me convence cada día más (aunque tendría que verlo en algún papel de malo para ver su versatilidad) y merece una mención especial Ciaran Hinds (César en la serie Roma); tiene una presencia que llena la pantalla, y así como creo que fue una gran elección para interpretar a César, creo que su papel en Munich es de lo mejorcito.
Bueno, pues eso, que os mojéis y recomendéis peli, y que seáis todo lo buenos que os apetezca. Nos veremos.
martes, febrero 07, 2006
Viajar en taxi y otros deportes de riesgo
Últimamente me veo tomando taxis con cierta frecuencia, lo que ,aparte de golpear mi bolsillo con la furia de un experto en jet-kune-do, me ha permitido ir acumulando toda suerte de nuevas experiencias, así como rememorar viejas y vaticinar futuras.
Todo esto deriva de que el otro día, mientras iba en un taxi, éste cerró a otro conductor, que tuvo a bien mostrar su disgusto colocándose a la par del taxi en el siguiente semáforo e increpando al taxista con todos los calificativos que yo desaconsejaría si buscáis hacer amigos y consevar los dientes. El taxista, a su vez, los devolvía con un estilo tenístico que ni la Sharapova, aunque con menos gracia y salero (etcétera). En algún momento de tan interesante peloteo comenzó una interesante subasta de hostias (que si te las voy a dar; que si tu madre si que me las da; que porque llevas clientes, que si no...). Esto, si bien le daba cierta intriga a la situación (un nuevo giro argumental, que dirán los cinéfilos y/o aficionados a la novela) no dejaba de ser preocupante para mí y para mi acompañante, bien porque la voz de nuestro taxista no transmitía confianza (sonaba como si fues un poco achispao, aunque dudo que fuese cierto), bien porque me veía en un dilema si la cosa pasaba a mayores. A saber: arriesgo mis dientes defendiendo al taxista o me mantengo al margen, con dolor de conciencia y sin taxista. Cuando ya me estaba mentalizando para la opción A, hubo suerte y lo zanjaron con una ración extra de insultos, lo cual me alivió bastante pero dio origen a uno de los viajes en taxi más tensos que recuerdo (algún día tendré que hacer alguna clase de top ten o similar).
Este suceso se me quedó rondando por la cabeza y llamó mi atención sobre lo difíciles que se pueden poner las cosas cuando tu vida (o tu viaje) es confiada a manos desconocidas. Te la juegas en cada lance de la conversación porque, admitámoslo querido público, va a haber conversación. Sí o sí. Por cojones. Por los cojones del taxista.
La conversación no está tan mal cuando te toca un taxista agradable, simpático o razonablemente chalado (tirando pal lado bueno), pero demasiado a menudo se ancla en la modalidad que he bautizado "La conversación rusa". Ésta suele aparecer de forma inofensiva, como la típica conversación del tiempo. Es la fase uno, hacer que la víctima se confíe con una típica conversación de ascensor ("Hay que ver como ha refrescado", "Ya lo creo, a ver si acaba el invierno"). Entramos luego en la fase dos, o fase crítica, en la que se nos presenta un conjunto de opciones en el que sabemos de antemano que hay algunas con las que te juegas la vida; el problema es que no sabes con cuáles ("¿Qué te parece lo del Dépor?","Hay que joderse con el Madrid este año..."). Si habéis llegado a este punto, sabed que estáis bien jodidos.
No es que no se pueda salir del brete, pero suele requerir unas dosis de habilidad, oportunidad y suerte fuera de lo común, amén de un cierto conocimiento de la situación. Seguro que todos conocéis la típica pregunta trampa made in novias: "Cariño, ¿estoy gorda?". No me extenderé en el tema, porque está muy bien tratado en un capítulo de Friends, pero sólo los reflejos pueden salvarte en este caso (practicad ante el espejo, debéis ser capaces de soltar un "No" convincente con un tiempo de respuesta inferior a medio segundo).
En realidad, y sacando el tema de las novias, esto se parece más a una conversación/cena/acontecimiento con los suegros, porque además de la rapidez, tienes que elegir una opción. Situación:
Cenas con los padres de la chica (Dios y no yo sabrá por qué te has metido en semejante berenjenal). Entonces, el padre va a trinchar el pollo y te pregunta, con voz de corderito y ojos de carnicero (pero carnicero de Auswichtz) "¿Qué prefieres MUSLO o PECHUGA?". Es peor que el ya clásico "¿Qué intenciones tienes para con mi hija?". Salir airoso depende de la inspiración del momento, pero más te vale que ésta se concrete en algo del estilo de "Soy vegetariano", porque si no el trinchado puedes acabar siendo tú. Pero estoy divagando...
El caso con las conversaciones-trampa de los taxis es que se las ve venir por los temas que tocan, a saber: la juventud de hoy en día (hazte el sueco), política (no emitas ningún sonido inteligble) y fútbol (huye, salta del taxi en marcha). Si no puedes hacer nada de esto, Dios te pille confesao, pero las consecuencias pueden ir desde que tengas que sufrir un viaje-sermón, de adoctrinamiento sobre lo equivocada de tu posición, hasta que te planten el taxi y te pongan de patitas en la calle.
Por todo esto, sin ánimo de parecer antisocial, mis viajes preferidos son los que más se parezcan al tren: sin conversación y mirando por la ventanilla. Cualquier cosa que se aleje de aquí, por bien que pinte, puede acabar en desastre.
Y con esto os voy dejando por hoy, que ya me he extendido a conciencia. Si alguien quiere compartir sus experiencias adelante, será bien recibido (todavía hay un chocapic esperando al primer comentario :P).
Todo esto deriva de que el otro día, mientras iba en un taxi, éste cerró a otro conductor, que tuvo a bien mostrar su disgusto colocándose a la par del taxi en el siguiente semáforo e increpando al taxista con todos los calificativos que yo desaconsejaría si buscáis hacer amigos y consevar los dientes. El taxista, a su vez, los devolvía con un estilo tenístico que ni la Sharapova, aunque con menos gracia y salero (etcétera). En algún momento de tan interesante peloteo comenzó una interesante subasta de hostias (que si te las voy a dar; que si tu madre si que me las da; que porque llevas clientes, que si no...). Esto, si bien le daba cierta intriga a la situación (un nuevo giro argumental, que dirán los cinéfilos y/o aficionados a la novela) no dejaba de ser preocupante para mí y para mi acompañante, bien porque la voz de nuestro taxista no transmitía confianza (sonaba como si fues un poco achispao, aunque dudo que fuese cierto), bien porque me veía en un dilema si la cosa pasaba a mayores. A saber: arriesgo mis dientes defendiendo al taxista o me mantengo al margen, con dolor de conciencia y sin taxista. Cuando ya me estaba mentalizando para la opción A, hubo suerte y lo zanjaron con una ración extra de insultos, lo cual me alivió bastante pero dio origen a uno de los viajes en taxi más tensos que recuerdo (algún día tendré que hacer alguna clase de top ten o similar).
Este suceso se me quedó rondando por la cabeza y llamó mi atención sobre lo difíciles que se pueden poner las cosas cuando tu vida (o tu viaje) es confiada a manos desconocidas. Te la juegas en cada lance de la conversación porque, admitámoslo querido público, va a haber conversación. Sí o sí. Por cojones. Por los cojones del taxista.
La conversación no está tan mal cuando te toca un taxista agradable, simpático o razonablemente chalado (tirando pal lado bueno), pero demasiado a menudo se ancla en la modalidad que he bautizado "La conversación rusa". Ésta suele aparecer de forma inofensiva, como la típica conversación del tiempo. Es la fase uno, hacer que la víctima se confíe con una típica conversación de ascensor ("Hay que ver como ha refrescado", "Ya lo creo, a ver si acaba el invierno"). Entramos luego en la fase dos, o fase crítica, en la que se nos presenta un conjunto de opciones en el que sabemos de antemano que hay algunas con las que te juegas la vida; el problema es que no sabes con cuáles ("¿Qué te parece lo del Dépor?","Hay que joderse con el Madrid este año..."). Si habéis llegado a este punto, sabed que estáis bien jodidos.
No es que no se pueda salir del brete, pero suele requerir unas dosis de habilidad, oportunidad y suerte fuera de lo común, amén de un cierto conocimiento de la situación. Seguro que todos conocéis la típica pregunta trampa made in novias: "Cariño, ¿estoy gorda?". No me extenderé en el tema, porque está muy bien tratado en un capítulo de Friends, pero sólo los reflejos pueden salvarte en este caso (practicad ante el espejo, debéis ser capaces de soltar un "No" convincente con un tiempo de respuesta inferior a medio segundo).
En realidad, y sacando el tema de las novias, esto se parece más a una conversación/cena/acontecimiento con los suegros, porque además de la rapidez, tienes que elegir una opción. Situación:
Cenas con los padres de la chica (Dios y no yo sabrá por qué te has metido en semejante berenjenal). Entonces, el padre va a trinchar el pollo y te pregunta, con voz de corderito y ojos de carnicero (pero carnicero de Auswichtz) "¿Qué prefieres MUSLO o PECHUGA?". Es peor que el ya clásico "¿Qué intenciones tienes para con mi hija?". Salir airoso depende de la inspiración del momento, pero más te vale que ésta se concrete en algo del estilo de "Soy vegetariano", porque si no el trinchado puedes acabar siendo tú. Pero estoy divagando...
El caso con las conversaciones-trampa de los taxis es que se las ve venir por los temas que tocan, a saber: la juventud de hoy en día (hazte el sueco), política (no emitas ningún sonido inteligble) y fútbol (huye, salta del taxi en marcha). Si no puedes hacer nada de esto, Dios te pille confesao, pero las consecuencias pueden ir desde que tengas que sufrir un viaje-sermón, de adoctrinamiento sobre lo equivocada de tu posición, hasta que te planten el taxi y te pongan de patitas en la calle.
Por todo esto, sin ánimo de parecer antisocial, mis viajes preferidos son los que más se parezcan al tren: sin conversación y mirando por la ventanilla. Cualquier cosa que se aleje de aquí, por bien que pinte, puede acabar en desastre.
Y con esto os voy dejando por hoy, que ya me he extendido a conciencia. Si alguien quiere compartir sus experiencias adelante, será bien recibido (todavía hay un chocapic esperando al primer comentario :P).
sábado, febrero 04, 2006
Domando tigres y fuerzas imparables
Buffffff!!! Me siento como si me hubiese peleado durante todo el día con un tigre (técnicamente lo he hecho). Me he aventurado a trastear con MacOS en x86, y aún me estoy recuperando del susto... Al final no ha habido desgracias que lamentar (sólo un par de linuxes que han pasado a mejor vida...) pero el bebé todavía no camina...
Bueno, dejando la parte técnica, he de decir que estoy comenzando mi campaña maléfico-malosa para hacerme un poquillo de publicidad y ver si alguien lee esto (o si lo comenta). Aquellos de vosotros que seáis víctimas, lo siento, en especial un par de bloggeras a las amigas mías, que podéis conocer aquí y aquí.
Más cosas: estoy intentando cambiar un poco la pinta de la página, así que es posible que su aspecto fluctúe según experimente. Mis disculpas por adelantado.
La ida de olla del día va sobre las maletas con ruedas. Soy el (des)afortunado poseedor de una, pero como es grande, mala y poco rígida, no presenta el problema que les he descubierto hoy. Resulta que estos engendros demoníacos tienen alguna especie de amplificador interno de la inercia que provoca que comiencen a campanear con la menor irregularidad del firme, y acaban volcando con más facilidad que un coche en el Equipo A. Creo que los físicos deberían estudiar este peculiar fenómeno, pues podría ser el primer paso hacia el motor de movimiento continuo (en cuanto comienza a oscilar, la oscilación es cada vez mayor, sólo se detiene con el vuelco). Seguro que con el movimiento de mil de estas maletas se podría abastecer de energía a una ciudad, y sólo habría que tener algún operario que les diese el primer empujón...Bueno, esta me la disculpáis, que son las 3 de la mañana.
Hoy me ha sucedido otra cosa curiosa. Iba por la calle, mp3 en ristre, y me llamaron por teléfono (si, curioso no es que sea). El caso es que no me enteré hasta que llegué a casa hora y media después. Mi reflexión es la siguiente: ¿cómo de gilipollas debe parecer uno mientras va por la calle con un móvil sonándole en el bolsillo y posiblemente haciendo luces también?¿Cruzará la gente apuestas sobre cuánto tiempo tardará el imbécil de turno en coger el maldito aparato? En momentos como éste sólo puedo dar gracias de no tener el politono de moda, porque si no creo que sólo me quedaría el suicidio ritual.
Por cierto, podéis aprovechar los comentarios para contar las historias más curiosas que os hayan sucedido con un móvil o una maleta, inaugurando una sección que llamaremos "A mi también, tío...". Esforzaos y recalentad las meninges, que el más original/divertido tiene premio asegurado (un azucarillo todo para él). Ganando tres veces podéis optar al chocapic.
Y hablando de chocapic, premio extra para el que sea capaz de explicar de manera convincente como pueden ser tan malos esos anuncios (y cómo pueden confundir samurais con ninjas). ¿Alguien más le ve parecido al chaval, en el último anuncio, con Anakin Skywalker en el Episodio III? Supongo que sufro una frikitis galopante...
Bueno, hasta la próxima, ¡no olviden supervitaminarse y mineralizarse!
Bueno, dejando la parte técnica, he de decir que estoy comenzando mi campaña maléfico-malosa para hacerme un poquillo de publicidad y ver si alguien lee esto (o si lo comenta). Aquellos de vosotros que seáis víctimas, lo siento, en especial un par de bloggeras a las amigas mías, que podéis conocer aquí y aquí.
Más cosas: estoy intentando cambiar un poco la pinta de la página, así que es posible que su aspecto fluctúe según experimente. Mis disculpas por adelantado.
La ida de olla del día va sobre las maletas con ruedas. Soy el (des)afortunado poseedor de una, pero como es grande, mala y poco rígida, no presenta el problema que les he descubierto hoy. Resulta que estos engendros demoníacos tienen alguna especie de amplificador interno de la inercia que provoca que comiencen a campanear con la menor irregularidad del firme, y acaban volcando con más facilidad que un coche en el Equipo A. Creo que los físicos deberían estudiar este peculiar fenómeno, pues podría ser el primer paso hacia el motor de movimiento continuo (en cuanto comienza a oscilar, la oscilación es cada vez mayor, sólo se detiene con el vuelco). Seguro que con el movimiento de mil de estas maletas se podría abastecer de energía a una ciudad, y sólo habría que tener algún operario que les diese el primer empujón...Bueno, esta me la disculpáis, que son las 3 de la mañana.
Hoy me ha sucedido otra cosa curiosa. Iba por la calle, mp3 en ristre, y me llamaron por teléfono (si, curioso no es que sea). El caso es que no me enteré hasta que llegué a casa hora y media después. Mi reflexión es la siguiente: ¿cómo de gilipollas debe parecer uno mientras va por la calle con un móvil sonándole en el bolsillo y posiblemente haciendo luces también?¿Cruzará la gente apuestas sobre cuánto tiempo tardará el imbécil de turno en coger el maldito aparato? En momentos como éste sólo puedo dar gracias de no tener el politono de moda, porque si no creo que sólo me quedaría el suicidio ritual.
Por cierto, podéis aprovechar los comentarios para contar las historias más curiosas que os hayan sucedido con un móvil o una maleta, inaugurando una sección que llamaremos "A mi también, tío...". Esforzaos y recalentad las meninges, que el más original/divertido tiene premio asegurado (un azucarillo todo para él). Ganando tres veces podéis optar al chocapic.
Y hablando de chocapic, premio extra para el que sea capaz de explicar de manera convincente como pueden ser tan malos esos anuncios (y cómo pueden confundir samurais con ninjas). ¿Alguien más le ve parecido al chaval, en el último anuncio, con Anakin Skywalker en el Episodio III? Supongo que sufro una frikitis galopante...
Bueno, hasta la próxima, ¡no olviden supervitaminarse y mineralizarse!
miércoles, febrero 01, 2006
Ni alpha ni beta ni la madre que lo trajo
Puesto que no os podía dejar con la angustia de si estallaba la tercera guerra mundial "por culpa del gilipollas ese que se puso a jugar con los blogs", os diré que de momento la humanidad está a salvo (dentro de lo que cabe), y que finalmente todo se traducía en hacer que la máquina te guarde un respeto.
Básicamente, al publicar el post anterior, mágicamente lo ha escupido junto con el desaparecío, por lo que todo ha vuelto a la normalidad: humanos 1 - máquinas 0, ni skynet ni leches.
Después de esta saga que espero que no lea ninguno de mis futuros jefes (recordad queridos lectores que me dedico/dedicaré a esto de la informática) y recuperado el control sobre el blog (como diría el amigo He-Man "¡¡Yo tengo el poder!!") espero seguir con su desarrollo normal, sea lo que sea lo que se entiende por normal...
Me voy a descansar merecidamente tras salvar a la humanidad (chúpate esa, Capitán América).
Sed buenos y vigilad a vuestros ordenadores ;)
Básicamente, al publicar el post anterior, mágicamente lo ha escupido junto con el desaparecío, por lo que todo ha vuelto a la normalidad: humanos 1 - máquinas 0, ni skynet ni leches.
Después de esta saga que espero que no lea ninguno de mis futuros jefes (recordad queridos lectores que me dedico/dedicaré a esto de la informática) y recuperado el control sobre el blog (como diría el amigo He-Man "¡¡Yo tengo el poder!!") espero seguir con su desarrollo normal, sea lo que sea lo que se entiende por normal...
Me voy a descansar merecidamente tras salvar a la humanidad (chúpate esa, Capitán América).
Sed buenos y vigilad a vuestros ordenadores ;)
Mis queridos poltergeist
Bueno, se nota que esto está en fase alpha, porque me está haciendo tales renuncios que si estuviésemos jugando al cabrón, al chisme este se le quedaría corto el abecedario pa las letras que le iban a caer.
Me explico, el post anterior no aparece en la página principal, pero sí en el archivo de febrero, así que el objetivo de este nuevo post es lo que solemos llamar un mensaje de depuración. En cristiano, si tampoco muestra este, es que le tomó cariño a los dos primeros y no los arrea ni a pedradas o que yo no tengo ni pajolera de manejar un blog (a que va a ser esto). Lo preocupantes sería que mostrara este y no el anterior, porque eso significaría, en pocas palabras, que me toma por gilipollas y me está toreando un poquito, y todos los que hayan visto alguna película de terminator sabrán que no es bueno dejar que una máquina te putee, que luego se te pone revenía y ya tenemos tercera guerra mundial.
Puesto que me preocupa el tema y que soy un pacifista convencido (a gran escala, a escala doméstica no veo nada mal la frase "¡¡Es la hora de las tortas!!"), no puedo dejar que llegue la tercera guerra mundial, así que no me queda más remedio que dejarme las cejas hasta convencer al chisme este de que si quiere chulear a alguien, mejor que se haga proxeneta. Así que a ver que sale de todo esto...
Me explico, el post anterior no aparece en la página principal, pero sí en el archivo de febrero, así que el objetivo de este nuevo post es lo que solemos llamar un mensaje de depuración. En cristiano, si tampoco muestra este, es que le tomó cariño a los dos primeros y no los arrea ni a pedradas o que yo no tengo ni pajolera de manejar un blog (a que va a ser esto). Lo preocupantes sería que mostrara este y no el anterior, porque eso significaría, en pocas palabras, que me toma por gilipollas y me está toreando un poquito, y todos los que hayan visto alguna película de terminator sabrán que no es bueno dejar que una máquina te putee, que luego se te pone revenía y ya tenemos tercera guerra mundial.
Puesto que me preocupa el tema y que soy un pacifista convencido (a gran escala, a escala doméstica no veo nada mal la frase "¡¡Es la hora de las tortas!!"), no puedo dejar que llegue la tercera guerra mundial, así que no me queda más remedio que dejarme las cejas hasta convencer al chisme este de que si quiere chulear a alguien, mejor que se haga proxeneta. Así que a ver que sale de todo esto...
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