domingo, noviembre 18, 2007

Perlas de sabiduría

Ley del empresario sobre el desarrollo software: "Si pones a 200 programadores con 200 ordenadores a teclear durante 1 año conseguirás un programa sin errores".

Ley de Haruma sobre el desarrollo software: "Si pones a 200 programadores tecleando en 200 ordenadores durante 1 año, conseguirás gastar un montón de teclados gastados y 200 dolores de cabeza".

Pregunta del día: ¿Qué es más peligroso: poner a chupatintas a tomar decisiones técnicas o a técnicos a tomar decisiones económicas? Si sois capaces de responder correctamente a esta pregunta, estáis en condiciones de montar vuestra propia empresa de desarrollo. ¡Enhorabuena!

Nos vemos, gente.

lunes, noviembre 05, 2007

Antología de curiosidades laborales

¿Habéis probado a pescar anguilas con vuestras manitas desnudas? Pues yo tampoco, pero seguro que no es muy diferente a intentar depurar errores de Javascript. Tú los buscas, sabes dónde están y casi te parece haberlos tocado, pero se escurren en tus manos cuando intentas agarralos. Sinceramente creo que si me dejáis a remojo en un río, tardo menos en salir con un pescado de lo que me ha llevado algún error idiota...

Siguiendo con símiles a destiempo, para el que tenga algún interés en sobre qué ha versado mi quehacer en los últimos tiempos (digamos un mes), podríamos dividirlo en dos categorías: whac-a-mole y asistente de Cenicienta. En la primera variante, tu (mi) jornada laboral consite en sentarte delante de un campo de topos con un martillo, un trabuco o una motosierra, que de todo hay, y descargar tu arma reglamentaria sobre la primera cabeza que asome. Largas y amenas jornadas de ejecución de pruebas en una aplicación, deseando con todas tus fuerzas que falle para tener algo que hacer un poco menos aburrido... En la segunda, te suministran una relación de pies y zapatos, y te dicen que los vayas calzando como puedas, pero, al igual que con las hermanastrísimas de la señorita C., el zapato no suele ajustar, por lo que tienes que rebanarles algún dedo o parte del talón (como hacían en la versión original del cuento) para ver si encaja. Puede que también sea necesario rehacer parte del zapato, o todo entero, intentando mantener el diseño que no cabe en el pie pero obrando el milagro de que entre. Herramientas de trabajo: set de trabajo en cuero, vaselina, serrucho y algodón, para rellenos o para cortar la hemorragia...

Así que si de mí dependiese la contratación de un nuevo programador, las habilidades imprescindibles serían:
  • Rapidez de reflejos. Los topos son veloces.
  • Habilidad en la pesca. A ser posible, manos con dibujo de neumático, para un mejor agarre.
  • Paciencia infinita. Dicen que es un requisito para la pesca, y no lo es menos para la caza de topos.
  • Vena McGyver. Con una aguja y un parche de cuero hay que currarse réplicas de Manolos en tiempo récord.
  • Cierto toque psicópata. Al fin y al cabo, si tiene que mutilar, que disfrute con ello, ¿no?
  • Saber cambiar las bobinas de papel continuo secamanos. Cuando el papel de manos se ha terminado, la toalla siempre está mojada (ley de Murphy apócrifa sobre los retretes en las oficinas).
Si alguno de vosotros reúne todas estas cualidades, que se lo haga mirar porque no puede ser bueno...

Buenas noches, y buena suerte...

miércoles, septiembre 12, 2007

De vuelta a las trincheras

Pues sí, señores y erizas. Después de mi fulgurante aventura a las órdenes del tío Sam, he decidido reengancharme, así que vuelta a las escaramuzas.

En esta ocasión ya cuento con cierta experiencia, y al parecer he aterrizado en un ejército con más medios . Basta decir que en lugar de cargarme charlies con un palillo, me han dado un arma y todo (¡ay! si añadiesen balas...).

La llegada siempre es emocionante. Después de firmar, me viene a recoger la teniente O'Neal en persona. Me da un garbeo por el cuartelillo y me presenta a la plana mayor de los oficiales. Tanto galón junto puede provocar indigestión, pero de momento salgo vivo y entero del encuentro. Acto seguido me comunican que durante los próximos meses voy a estar prestando apoyo a otra compañía, así que me presenta a la sargento. Mi sargento me hace una nueva ronda, en esta ocasión, con los demás sargentos y suboficiales. Después de compartir unos cuantos chistes y cotilleos con gente a la que a partir de mañana tendré que saludar cuadrándome, decide explicarme la situación:
- A ver, soldado, ¿conoce usted la república de Bananistán?
- Así en frío, mis sargento...
- Sí, hombre, que antes se llamaba Bananalandia.
- ¡Ah, Bananalandia...! los que exportaban plátanos, ¿no?
- Sí, plátanos... Bueno, pues son uno de nuestros aliados tácticos y tienen problemas, así que nos toca mojarnos el culo. Como parte de nuestro acuerdo de colaboración, nos compran el cañón de asalto MAT-A-MAT-A47, a cambio de una generosa suma de plátanos, pero como no quieren devaluar su materia de exportación, nos lo compran a plazos: una piña de plátanos y les montamos un trozo, otra piña y hacemos unas reparaciones... Total, que el cañón que tienen ahora está montado con la mitad de las piezas y sin tornillos.
- Bueno, es cosa de ir montando lo demás y...
- No, soldado. Lo querían operativo en la primera entrega, así que está funcionando y disparando.
- ¿Sin tornillos? Pero eso es un suicidio...
- Nunca discutas con un aliado, eso es cosa de los jefes... Tu misión consiste en hacer los apaños necesarios en el cañón, para que quede operativo y seguro.
- Bueno, por lo menos han entrado en razón.
- Negativo. Tienes dos piñas de plátanos. Haz reparaciones hasta que se agoten, luego lo dejas, pero que quede plenamente funcional.
- ¡Sus órdenes, mi sargento!
- Tendrás un compañero en esta misión...
- Menos mal, porque así, en frío, sin conocer el cañón ni nada...
- ... que se incorporará en dos semanas. Mientras tanto estás solo.
- ... (Y jodido, cabe añadir).
- De momento ve planeando las reparaciones y estudiando como está montado el cañón. ¡AR!

Cuando recuperé el color en las mejillas me encontraba rodeado de caras casi desconocidas, con los planos de IKEA del cañoncito de marras, intentando averiguar si el tornillo Gesterfeizcer es lo que el resto de los mortales conocemos como Allen...

Conforme pasaban los días, fui conociendo a más gente de mi nueva unidad:
  • Pete: El payaso oficial del grupo. Si esto fuese una peli bélica (y lo parece) es el soldado chistoso que en la penúltima escena te cuenta que tiene una preciosa novia esperándolo en Alabama justo antes de que se lo carguen de un tiro de mortero. Con la boca en una media sonrisa perpetua, nunca sabes si va a soltar un chistecito o a quejarse de lo jodidos que andamos.
  • Joe: Con unos años encima sería el típico sargento chusquero. Bajo, fuerte, compacto, el tío desprende solidez y seriedad. Empezó en el ejército de recadero y ha llegado a cabo. Se ve que está muy curtido.
  • Abe: Compoarte muchas carácterísticas con Joe. También desprende solidez y da confianza, pero suele dejar más a la vista su vena sarcástica, para aliviar la tensión.
  • Vic: Este es de Inteligencia seguro. Tiene más porte que cualquiera de los oficiales, y sin embargo te suele hacer reír en cualquier momento.
  • Andy: Mercenario, su contrato está a punto de vencer. Siendo tan pequeño tiene que ser bueno, o aquí no habría durado.
  • Serge: Operador de comunicaciones. Es el mejor en lo que hace, o le gusta dar esa impresión.
  • Ford: Mi compañero de fatigas en el chollo de Bananistán. Un profesional con un brillante futuro como oficial. El primer día que se incorporó desmanteló dos puestos de ametralladoras de los charlies mientras yo leía las instrucciones de mi fusil. Ahí es nada.
A pesar de lo que parece me he ido haciendo al cañón, y ya soy casi un experto, aunque me haya tenido que conseguir los planos en el mercado negro, porque la sargento no me los ha podido suministrar. Los charlies van cayendo, aunque los bananistaníes piden nuevas mejoras cada día y los plátanos son los mismos que al principio.

Corto y cierro.

viernes, julio 20, 2007

Una mañana de perros

A Al Pacino le tocó la tarde, a mí la mañanita (del viernes)...

Los que me conocen bien saben que duermo como un tronco, y que no me despierta ni una fanfarria al oído, así que ya jode cuando estando de vacaciones me despierto y me desvelo a las seis de la mañana, habiendo dormido menos de cinco horitas. Tras dar unas vueltecitas en cama y ver que el sueño no vuelve, decido levantarme para pasar el rato y, descartada la tele, hurgo un poco en internet. Como todos sabemos, menéame es a internet lo que el zapping a la tele: puede tragarse horas de tu vida y no sacarás nada de provecho. Mientras mis neuronas empiezan a hacer los primeros contactos, planifico la mañana. Tres actividades sencillitas: llamar a Orange de móvil para que me liberen el teléfono, ir al banco a que me arreglen la tarjeta de débito y acercarme a una tienda a comprar un móvil libre para otra persona...

En España es más fácil encontrar a los Reyes Magos jugando al tute con Papá Noel que hacer gestiones en la hora del café. Es una lección que nadie debería olvidar, pero lo jodido es averiguar qué considera cada uno hora del café. Haciendo cábalas decido que mi llamada al amable servicio de cabreo al cliente no debe ser antes de las 10 (escenario: llego a la oficina, me tomo un café, leo el periódico y si me acuerdo, atiendo al maldito teléfono que no deja de despistarme del crucigrama) ni más tarde de las 11 (hora de los primeros cafés de media mañana). Iluso de mí, no contaba con un factor extra, a saber, la hijoputez de:
a) Los amables contestadores humanos del otro lado del teléfono.
b) La dirección de la subcontrata, que puede que tenga plus por cada cliente desmoralizado.
c) La política de empresa en sí. "Oye, Paco, y si te llaman para X o Y, maréalos a ver si se arrepienten".

He expuesto los posibles destinatarios, la culpa que se la repartan ellos. Por mi parte les deseo un cáncer o muerte por ladillas carnívoras, a gusto del consumidor. Pero si hay justicia, por favor, que en su lecho del dolor, cuando quieran llamar a una ambulancia o pedir vez para el médico, ¡que al otro lado de la línea esté uno de sus compadres!

Resumiendo la situación Naranja, sea un cliente C, y los amables operarios W, X, Y y Z:
  1. C llama al servicio de atención con una consulta sencilla (liberar el móvil). C sabe que es sencilla porque ya lo ha hecho en el pasado ("Hola, deseo liberar terminal", "¿No prefiere la oferta megachachi en lugar de liberarlo?", "No", "Vale, deme datos, códigos y a su padre compulsado". Pim, pam y pa casa 5 minutos o menos).
  2. La amable señorita W coge el teléfono, pide datos iniciales y pone a C en espera para contactar con el Departamento de Liberación de Móviles. Si en vez de un departamento fuesen un frente, les quedaría mazo de revolucionario. Mientras tanto, C disfruta de "Las viejas glorias de la música New Age" cortesía de Naranjito y asociados, disponible en el chino al módico precio de 3 €.
  3. Tras varios minutos de espera, la muy amable señorita me informa que no puede contactar con el departamento. Puedo elegir entre llamar en unos minutos o llamar directamente al departamento, pasando por caja. Gracias, rica, pero por caja va a pasar Rita.
  4. Intento número dos: C contra la deliciosamente amable señorita X. Repetimos el paso número 3 hasta que C se sepa la letra del escaso minuto de tema New Age que le ponen en bucle infinito, y eso que no tiene. "Uy, mala suerte, no contactamos con el departamento...".
  5. Como los champús, lavar, aclarar y repetir. Esta vez C se tropieza con el no poco amable señorito Y. El señorito Y hace cuanto está en su mano para que el dominio de C sobre el tema New Age alcance niveles insospechados. Ya es un mantra zen más que un tema machacón... Tu mente está más allá de las penalidades del mundo terrenal... En estas, Y saca a C del trance para decirle que no ha podido contactar con el departamento. C, inducido por la falta de sueño, el trance New Age y el mareo variado ya se imagina a W, X e Y cogidos de la mano: "Departamentoooo, si estás aquí, ¡¡¡MANIFIÉSTATE!!!". Pero el condenado no se manifiesta, así que Y sugiere de nuevo que pase por caja... Todo sea por saltarme a los inútiles...
  6. C se echa parte de su orgullo como postre del desayuno y llama al número de pago. Lógica de negocio aplicada, si eliminamos el intermediario, facilitamos la transacción... "¡Pasen señores, pasen y vean! Conozcan y admiren al increíblemente amable, al único, al inimitable... ¡SEÑOORRR Z!". El amabilísimo señor Z hace la ficha policial de C y le comunica que las gestiones están en progreso "Por favor, no se retire". Creo que esa frase quedaría muy bien en el epitafio del señor Z. Groucho Marx: "Perdone que no me levante", Señor Z "Por favor, no se retire".
  7. Tras diez minutos, C ya no sabe si está hasta las narices del New Age, del "no se retire", o de sostener el teléfono contra la oreja. C resuelve mandar a Z a hacer puñetas, justo cuando Z viene y da a C el ansiado código de desbloqueo... ¿Ya?¿Fin de la odisea? ¡No! Z debe indicarle a C la secuencia de operaciones necesaria para introducir el código. C se plantea indicarle a Z donde se puede meter la secuencia, pero ya no queda mucho, al fin y al cabo eso debe ser un proceso relativamente estándar. C se imagina a Z cogiendo el manual que dice "Desbloqueo de Nokia", buscar la sección 3100 y recitar el código. Cuestión de un minutito o dos... "No se retire". A este paso C no se jubila si hace caso a Z.
  8. Tras otros diez minutos, C ya está recordando como hilar "Z" el verbo ir y "hacer puñetas" en la misma frase. Cual avezado telépata, Z reaparece para instruir a C en LA SECUENCIA, que C ya casi había encontrado por aburrimiento en Internet.
Queridos niños, segunda lección del día: la factura por intentar hacer legalmente algo que puede hacer un niño con un chupete y conexión a internet
0,15 € de establecimiento + 20 min x 0,12 centimos/min = 2,55 €
No hay buena obra sin castigo.

Entre tanto, antes de enzarzarme en discusiones con la mitad del abecedario, he hecho mis deberes: tenía pensado comprar un teléfono libre en oferta en una tienda y, conociéndome cómo se las gasta a veces la realidad, decido llamar por teléfono a la tienda en cuestión, para asegurarme. En la sucursal número dos me dicen que sí, que lo tienen, a lo que yo les pido que me lo guarden para dentro de una hora. "Sin problema". Claro, una hora calculada antes de hacer el melón con los amabilísimos señores de Orange.

Planificación mental "on". Para ir desde el punto P hasta el punto Q paso por el punto B. Decidido, me paso por el banco, que mi tarjeta pide papas y a ver si me la cambian. Proceso ya hecho con anterioridad: te la llevas en el momento (si mi memoria no es traidora). En el banco observo que la suerte me ha guiñado el ojo: "Su turno, 56", "Turno actual, 51". "La leche, es la primera vez que vengo a esta sucursal y no me toca pringar 20 números". Como diría Pocholo, "¡Fiestaaaaaa!". Los números vuelan, ya veo al pelón a punto de llamarme "55" y observo una pobre señora con una muleta y unos problemas de movilidad que ni nuestro difunto Juan Pablo II. En esto, Emerson "Pelón" Fitipaldi salta de número "56": dilema moral al canto ¿reclamo mi puesto o dejo pasar a la sufrida señor? Se impone el buenazo que llevo dentro y dejo que nuestra Papisa se encarame al mostrador. ¿Qué os he dicho hace unos párrafos? "No hay buena obra sin castigo". Todo sucede de golpe: la gestión de la Papisa parece de las largas; a la única empleada competente que me he topado ahí la reclaman para abrir no sé que fondo de inversión ("off" al menos media hora); la señorita de la ventanilla nº2 se va (Dios sabrá si al café o pa casa) y lo que yo pensaba que era su reemplazo se ocupa de la ventanilla "Sólo empresas". El tiempo pierde su significado cuando lo tienes que medir según cuántos empleados de empresa pueden lograr cambiar una cantidad arbitraria de dinero, pero así a ojo, la Papisa tardó unos 6 cambio-cronos en hacer su gestión. Un cambio crono se divide en:
  1. Saludar al cajero, al fin y al cabo lo ves todos los días.
  2. Soltar un pasturrial con la mayor diversidad posible de tipos de moneda, a ser posible con mucha calderilla y con billetes arrugados, no vaya a ser que la máquina de contar los coja a la primera.
  3. Estirar inexplicablemente la entrega de los cilindros de monedas o los fajos de billetes una vez que todo parece ya resuelto.
Cuando ya estaba planteándome afeitarme antes que dejarme un look Tom Hanks, se obra el milagro y la señorita de empresas se cambia de banqueta para atender una ventanilla de la gente de a pie. Y pita, claro, no se da cuenta de que su colega tiene el dedo rápido, así que llama "57". Y ahí voy yo.
- ¿Eres el 57?
- No, el 56, que aquí Fitipaldi se saltó a esa señora y no era plan de hacerle dar la vuelta muleta en ristre. La tarjeta, aquí donde la ves, parece que aún responde en cajeros, pero en las tiendas no va, y cualquier día me sacan las tijeras y me dejan con cara de gilipollas.
- ¿No funciona en los TPVs? (a esto, en mi pueblo, le llaman traducción simultánea).
- No. El otro día mismo tuve que dejar la compra en el súper de aquí al lado y venir rezando para que vuestro cajero me diese MI dinero.
- Vale, tienes que dejarla aquí, te tarda unos 4 días. (¿¿¿¡¡¡COMORL!!!???)
- Vale, ¿para el martes-miércoles?
- No. Laborables, para el jueves-viernes si hay suerte...

Bueno, viviremos. Me echo lo que queda de mi maltrecha paciencia a la chepa y me encamino a la tienda del móvil. Veinte minutos de paseo, pero hace un buen día para pasear, si no fuese porque me olvidé las gafas de sol y por lo tocapelotas que puede llegar a ser la gente. Al fin, sobre la una y veinte llego a la tienda (unos 50 minutos más tarde de lo previsto). Me la recorro hasta encontrar a mi nuevo ídolo. Presentamos la escena: tipo con polo de empleado de la tienda recostado contra un mostrador, con un mando de play 3 en la mano y jugando a un juego de coches en una pantalla de unas 50 pulgadas colocada a mi espalda. A su lado, otro que según llego se vuelve a lo que supongo que será su sección. Miro al as del volante y a su compañero alternativamente y, tras un minuto, el tipo recuerda que entre las novedosas funcionalidades que brinda la PS3 está la PAUSA (adoremos todos a la pausa).
- Hola, te llamé antes por un teléfono libre tal y cual...
- Menos mal que venías en una hora, ¿no?
Tócate los huevos, el dependiente con sarcasmo. Este faltó al cole el día que explicaron "Introducción a: El cliente siempre tiene la razón", "Fundamentos de amabilidad básica" y "Las 10 mejores formas de que un consumidor cabreado te patee los huevos".
- Ya, díselo al del banco.
No es una gran frase, pero es lo mejor que logro articular mientras intento no pensar en la capacidad de destripamiento de un disco Blue Ray. La sangre no destacaría sobre su polo.
- Pues estamos a punto de cerrar y no sé si podrá ser.
Hoy es un gran día para morir, ¿eh, chavalote?
A partir de ahí, y contra todo pronóstico, todo cuesta abajo. Me pasa con su prima la de telefonía, que muy profesional liquida el tema en 5 minutos y me acompaña a junto la que está de guardia en caja para librarme del peso de mis leuros.

Sí, gente, no se me ha muerto nadie en la familia, pero de puro milagro esta gentuza puede decir lo mismo.

Decía la gitana, "Dios te dé pleitos aunque los ganes". Versión reformas "Dios te dé obras aunque las acabe". Pues dos de cosecha propia: "Dios te dé atención al cliente aunque no lo pagues" y "Dios te de una hipoteca", sin aunque y sin peros, que eso sí que acojone.

Mientras tanto, yo sigo de alquiler y sin nombre definitivo para esto. A ver si nos estiramos con esas sugerencias.

P.D.: Donde veáis "amable" o cualquiera de sus derivados en esta entrada, podéis sustituirlo sin empacho por "hijo de puta". Que os aproveche.

jueves, junio 21, 2007

Fritas y con patatas, por favor

Esta viene a ser la receta de mis neuronas estos días. A la ya habitual empanada de neuronas cortesía de los exámenes se vienen a sumar unas cuantas moscas cojoneras y zumbonas.

  • Entrevistas de trabajo. Con mi firme intención de dejar de vivir de la sopa boba, he enviado currículums a todo lo que se movía (me veo aceptando curro en un prostíbulo, como aquella célebre alemana...) y estos amables señores han tenido la brillante idea de decidir entrevistarme justo en época de exámenes (el don de la oportunidad, ese gran desconocido). Os aseguro que es muy divertido preparar un examen de Compiladores pensando en qué tal te irá la entrevista, y si entre el lote de curricula (¡toma plural latino!, a rentabilizar segundo de B.U.P.) y expedientes que habrán recibido, el mío destacará (y si lo hará por arriba o por abajo...).
  • Notas por salir. Eso, rondándote el fantasma de las navidades pasadas ("uuuhhhh... vas a suspender...").
  • Mudanza. Por si no lo he comentado antes, me cambio de piso (bye, bye, horno), así que tendré que hacer una mudanza en breve. Lo peor es que justo el día 30 tengo una boda, por lo que ese fin de semana (el ideal) no podrá ser... Habrá que ingeniárselas contra reloj a la vuelta de la boda, y buscando tiempo entre lo que me deje el trabajo (si es que lo consigo, asco de expediente...).
Total, que entre pitos y flautas, neurona a la romana.

Marchando una tapita, camarero... Nos vemos en los bares.

martes, junio 19, 2007

El fin del horno...

Como dirían en la tierra de EcksEcksEcks, calma y tranquilidad, que no me he muerto ni tengo pensado hacerlo en los próximos días (lo de la mala hierba siempre ha estado a mi favor) ni voy a cerrar el chiringuito (a pesar del título apocalíptico).

Simplemente la razón por la que escogí el nombre de este antro va a dejar de ser válida en unos 15 días (o menos). Como decía la del chiste "Manolo... nos mudamos". Así es queridos niños, en un par de semanas el tito Rober (digo, Haruma, en que estaría pensando) va a ejercer de caracol y arrastrar todos sus bártulos sobre su chepa a un nuevo hogar (qué bonito suena dicho así...). Tan pronto como me instale y me instalen internet reanudaré mi actividad bloggera (en coma a día de hoy). A pesar de lo bien que pinte un piso cuando lo ves, siempre te llevas sorpresas con él, así que dudo que me falte material para escribir (las ganas son harina de otro costal).

Aprovechando la coyuntura, me voy a aprovechar de los pocos adeptos que todavía conservo... Queda oficilamente inaugurada una encuesta para decidir el nuevo nombre que le pondré a esto. Manifestad vuestra opinión a través de la sección de comentarios. El concurso está premiado con la felicidad de ver el nombre sugerido como título de un magnífico blog (o de éste, en su defecto) para el ganador, con una mención especial a la propuesta más original o desternillante o lo que se tercie, con un premio especial de ¡un chocapic! Ya estáis tardando...

Con esto damos por terminada la sección de autobombo de hoy. Sigue bien, ¡happy happy!

viernes, abril 13, 2007

Meta-meme

Tras el último post, he de decir que me salté ligeramente las reglas de los memes éstos, pero tiene explicación.
Un meme sigue una estructura de cadena (como los correos de "si no le mandas esto a 10 personas se te caerá la %&$· a trozos"). Cada vícitima tiene que "memear" a su vez a 6 personas, pero para esto yo me encuentro con dos problemas:
  1. En general no sigo las cadenas. Las ignoro. De hecho, esta es la segunda cadena que sigo en años (mis primeros tiempos con internet están borrosos). La otra sólo se la devolví a quién me la envió. En ésta me pareció simpático la idea de contar unas cosillas sobre mí.
  2. No conozco a seis personas que lleven un blog a las que enviarle esto. Es decir, que no se lo hayan enviado ya y que yo tenga suficiente cofianza con ellos. Aunque sigo unos cuantos blogs, no voy a mandarle el meme este al autor de alguno de ellos en plan "No me conoces, pero te mando un mensaje que no quieres y te insto a que me cuentes cosas personales". Simplemente no soy así.
Y eso es todo. No seguí las reglas, pero creo que me perdonaréis. Nos vemos.

Un meme

Bueno, la señorita Noe hace tiempo que me ha enviado un meme, así que me toca contaros seis cosas peculiares sobre mí:

  1. Me encanta el cine. No sólo las películas, sino verlas en el cine en sí. Y me invade una furia asesina (con permiso de Lobezno) cuando alguien dice algo del estilo de: "... ¿Vas a ver King Kong? Yo ya la tengo descargada, ja ja ja ja...". A ver, melón, me gusta ver BIEN la película. Con la calidad que tiene la tuya y lo chiquitín de la imagen, debería llamarse "King Amedio".
  2. Estoy hasta los huevos de las series japonesas (anime). Aquí es donde todo friki que se precie me mata, pero para mí es sangrante. Aclaremos, las hay muy buenas, pero eso no implica tragar toda la mierda que se produzca en Japón. Argumentos plagiados, no ya entre sí, sino incluso de productos occidentales (ya sé que también pasa al revés), personajes planos... Muchas veces da igual si es una serie de temática espacial, medieval o en el instituto, tienes a los mismos malditos personajes: el prota que no hace más que tropezarse con su lengua,;la chica tímida colada por el prota; la de gafas que no se ríe ni por accidente; la que parece mayor, con prominentes melones y domina el cotarro...
  3. No soporto la ineptitud de la gente que se las da de entendidos. Cuando lees un supuesto tutorial sobre como hacer lo que sea en Linux o Windows te sangran los ojos. Si no sabes, no lo escribas, si sólo lo has probado en tu ordenador, dilo. Y por todos los demonios/santos/dioses, aprende a escribir (en general) y estructúrate un poco.
  4. Relacionado con lo anterior: si vas a escribir algo público (blog, comentario en un foro, mail en una lista de correo) asegúrate de que tienes al menos el nivel de un niño de quinto de primaria. Si no dedícate a rascar un plato con un tenedor, será más placentero para todo el mundo.
  5. No duermo mucho, pero soy virtualmente indespertable cuando estoy dormido. En cierta ocasión vino una ambulancia a mi casa y ni siquiera me enteré. (Me pregunto si contará como superpoder)
  6. Siempre llevo los bolsillos llenos de cosas (a veces parezco un torero marcando paquete). No sé como hace el resto de tíos (sin contar los bolsos [portafolios]), pero yo sólo con móvil, llaves y un pañuelo ya parece que voy equipado para la guerra.

Bueno, se acabó lo que se daba. Me salto la última parte del meme por motivos que ya explicaré.

miércoles, marzo 07, 2007

Sobre tests interneteros

La entrada de hoy inaugura lo que puede ser una saga de posts un tanto egocéntricos.

Supongo que muchos de vosotros habréis hecho un montón de tests de lo más variopinto, desde uno que valora cuánto has vivido (creo que no ser adúltero puntúa a la baja en ese) hasta otros que te dicen si eres inteligente, religioso, etc...

De los que más me han gustado o sorprendido, he decidido poner aquí los resultados.

- En primer lugar, un test de religiones. Para entender la gracia de los resultados, os contaré algún detalle sobre mi. Aquí donde me veis (o no me veis) he sido educado (como la mayor parte de España) en la religión católica. Y a conciencia, con unos 10 años de catequesis, asistencia todos los domingos a misa, Comunión y Confirmación incluidas. Más adelante cobré un poco de perspectiva, y si bien estaba bastante de acuerdo con cómo se lo montaban en mi parroquia, me di cuenta de que no estaba nada de acuerdo con cómo se lo montaba la Iglesia en general. Ante tal grado de inconsistencia, decidí aparcar en batería lo divino de mi vida. Básicamente me formé una ética particular basada en una cita de Kant "Obra siempre según una máxima tal que quisieras ver convertida en ley universal" (aunque todavía no conocía al señor Kant). Es decir, actúa como desees que actúen contigo. Y razoné así: "Si no existe Dios, creo que mi conducta es socialmente positiva. Si existe Dios, esta conducta debería parecerle aceptable. Si no, es que no es un Dios en el que yo crea ni respete". Resumido, claro. Por lo tanto, no deja de resultarme curioso el resultado de mi test de religión:

"Eres un agnóstico. Aunque se suele suponer que un agnóstico no cree ni deja de creer en Dios, se puede ser "teísta" o ateo además de agnóstico. Los agnósticos no creen que sea posible demostrar la existencia de Dios (o la ausencia de ella). El agnosticismo es una filosofía para la que la existencia de Dios no puede ser demostrada. Algunos dicen que se puede ser agnóstico y seguir una religión; de todas formas, no se puede ser un creyente devoto si no se cree realmente." (traducido libremente del inglés)

Y numéricamente, mi compatibilidad con cada religión:
Agnosticismo ................ 96%
Satanismo ................... 75%
Budismo ..................... 58%
Islam ....................... 50%
Paganismo ................... 42%
Ateísmo ..................... 42%
Judaísmo .................... 29%
Cristianismo ................ 25%
Hinduismo ................... 17%
Conclusión: se supone que soy más musulmán o judío que cristiano. Y ¿satánico? Juzguen señores.

- En segundo lugar, un test de superheroes. Este requiere menos explicación, y los resultados, ahí van:

Your results:
You are Spider-Man


You are intelligent, witty, a bit geeky and have great power and responsibility.
Spider-Man

75%
Green Lantern

65%
Superman

60%
Batman

55%
Hulk

55%
Supergirl

48%
Robin

40%
The Flash

35%
Wonder Woman

33%
Catwoman

30%
Iron Man

30%



Click here to take the Superhero Personality Test


Es decir, básicamente soy Spider-man.

- En tercer lugar, tenemos el de supervillanos. Este lo hice una vez y perdí los resultados, pero decía que era el Joker, Doctor Doom y Magneto principalmente. Lo he vuelto a hacer para tener resultados exactos y ahí va lo que salió:

Your results:
You are Apocalypse
You believe in survival of the fittest and you believe that you are the fittest.


Apocalypse

64%
Magneto

54%
Dr. Doom

53%
Dark Phoenix

45%
Mystique

44%
Mr. Freeze

43%
Juggernaut

40%
Catwoman

40%
The Joker

37%
Lex Luthor

36%
Venom

36%
Poison Ivy

34%
Green Goblin

32%
Kingpin

28%
Riddler

26%
Two-Face

20%


Click here to take the "Which Super Villain are you?" quiz...



- Por último, hoy me he tropezado con un test que mide tu grado de estupidez en lugar de tu inteligencia. Ahí van los resultados:

StupidTester.com says I'm 7% Stupid! How stupid are you? Click Here!


Bueno, espero vuestros choteos al respecto.

Nos vemos.

viernes, marzo 02, 2007

Cecilia

Cecilia tiene casi quince años, pero parecen 17. Es alta y delgada, con la piel morena, el pelo liso y oscuro como la noche, como sus ojos, con labios gruesos y sonrientes. Lleva las uñas pintadas de granate, los dedos cuajados de anillos grandes y extravagantes, y se tapa la boca y mira al suelo cuando ríe con voz vibrante y grave.
Tiene acento argentino y a veces cuesta entender lo que dice, pero cuando hablas con ella parece que el niño fueses tú. Habla de lo que sea y se entusiasma, y se enciende hablando de la gente a la que no soporta. Tiene alma rockera y toca la batería, aunque se queja de no haber sido capaz de mantener un grupo con sus amigas.
Cecilia también es perezosa, le cuesta arrancar por las mañanas y le gusta bromear con su madre: pegarle la etiqueta de cualquier producto en la cara o colgarse sobre su espalda mientras se deja arrastrar. Su madre se "venga" avergonzándola, y cuando arranca a cantar, Cecilia se mira con mucha atención la punta de sus zapatos.
Le gustan las ciencias, y todavía no ha decidido si quiere ser paleontóloga o médico (como su madre).
Cecilia, resumiendo, es una chica excepcional: guapa, inteligente, simpática, bastante libre y un poco loca, y lo que es más importante, es mi prima. ¿Quién dijo que conocer a la familia era aburrido?

Hasta otra.

lunes, febrero 12, 2007

Estaba tomando caña...

Ya lo dice la canción, muerto no estaba (aunque quizá mal enterrado...)

Creo que el mayor problema de no escribir en tanto tiempo es que cuando lo retomas no sabes sobre qué escribir (y mira que mi vida no es muy movida). Recapitulando, desde mi última entrada, Vietnam se ha acabado ("so long, teniente Dan") aunque es probable que me fichen para invadir Irak y comerme así unos cuantos palos más. He vencido a mis tres dragones (y aún tengo pendiente la celebración etílica), aunque hay otros tres que amenazan con despedazarme. He dicho que no a un trabajo de mercenario (mal que me pese soy fiel al teniente Dan, y si hay que ir a Irak a chupar del frasco, pues se va...) y me he hecho mi solicitud para ganarme los galones. También ha habido un divorcio cercano (siempre sufrimos los niños) aunque no ha habido (aún) demasiados daños colaterales... Un buen aluvión de hechos en una vida generalmente aburrida.

Respecto a la guerra, qué le vamos a hacer, el teniente Dan ha influido (para bien o para mal) en el mercenario de la tecla que soy ahora. No puedo dejarlo tirado, y además es mi última oportunidad de enfrentarme a las hordas con un cuchillo y salir airoso (en el futuro invertiré en M-16 o cogeré un carrito de la compra en un supermercado yanki, formas más raras de armarse he visto). Además, durante mi última temporada de sevicio en Vietnam ya no estuve sólo contra los charlies, sino que tuve un fiel compañero (Bubba) que se peló el culo conmigo para que todo llegase a buen puerto (afortunadamente Bubba sobrevivió, no como en la peli), por lo que puede que la camapaña de Irak sea un poco más llevadera.

De los tres dragones, digamos que emulando a mi santo me cargué a dos limpiamente, pero el tercero todavía colea. Necesita un toque de gracia que le caerá encima en algún momento indeterminado entre ahora y junio. Pero los cabritos son como hidras, y nada más segarles las cabezas veo que ya tienen sustitutos ("¡¡Excalibur, dame fuerza!!").

Respecto al mercenariado, mi lealtad está con el teniente Dan, es decir, que no pagaban lo suficiente. De todas formas, me han hecho una propuesta para cuando acabe mi servicio con el tío Sam.

Para los galones fui a ver a uno de mis superiores, que me asignó un trabajito, y cuando lo acabe, sargento (mira tú como promocionamos).

Creo que lo peor ha sido el divorcio, pero para hablar de eso están sus protagonistas cuando quieran, si es que algún día tienen ganas. Mientras tanto el equipo de apoyo está (estamos) al 110% para lo que haga falta.

Y las cañas, nos las tomamos en el Encarna cuando queráis (pero invitáis vosotros, amiguitos).

sábado, noviembre 04, 2006

Superpoderes y monopolios

Me llamo Storm, Jonhy Storm. Para aquellos de vosotros que no sigan habitualmente los comics, soy la Antorcha Humana, de los Cuatro Fantásticos. La historia dice que conseguí mis poderes con una explosión de rayos cósmicos, pero no es la única forma.

A lo largo de la historia ha habido diversas encarnaciones de la Antorcha Humana, empezando por lo que se llamó la Edad de Oro de los Cómics, allá por los 40. Era otro tipo con los mismos poderes, que tenía historietas en las que salía un recién nacido Capitán América repartiendo toñas a los nazis. No recuerdo de donde salieron los poderes de esta Antorcha, pero me jugaría algo a que fue el clásico recurso de un experimento y voilá! poderes en su punto. Después de que este personaje cayese en el olvido, nací yo, allá por el 63, dentro de los Cuatro fantásticos, de la mano de Stan Lee y Jack Kirby. Ahí aparecieron los rayos cósmicos que me convirtieron en un zippo humano, hicieron a mi hermana invisible, a su novio de goma y a un colega de roca... Historia conocida por todos o fácilmente consultable en wikipedia.

Lo que yo no sabía es que en el mundo moderno ha habido más casos. Dejaremos de lado a la gente que se quema a lo bonzo, puesto que el fuego debe provenir de dentro. Existe el caso de un joven que lograba inflamarse las noches de los jueves. Según nos relatan, la ingesta de un determinado número de copas hacía que su piel rozase la incandescencia, a punto de encenderse. Sin embargo, parece que la pérdida de conciencia que provoca el alcohol evitaba que este muchacho pudiese tomar control completo de sus poderes (por suerte para mi monopolio).

El problema es que el dueño de este espacio también amenaza mi posición. Con la inestimable colaboración de uno de sus profesores ha ido desarrollando una quemazón tal que ya arroja llamas por los ojos, y está a un punto de poder arrancar el vuelo al grito de "¡Llamas a mí!". Y no os esperéis otro experimento científico con el pobre Haruma de voluntario, no. El profe lo ha conseguido por sus santos cojones, avivando las llamas a golpe de agravio comparativo y puyas, para ver si logra que el chaval salte. Pero lejos de saltar, el tío se muerde la lengua, y ya va más quemado que el fondo de la sartén de la abuela.

Así que, si lo véis por la calle, tened cuidado, el día menos pensado reduce una manzana entera a cenizas de pura mala baba.

O eso o me quita el puesto, y a mí me gusta ser el ligón del grupo.

¡LLamas, a mí!

Desaparecido en combate

Una mañana de julio me despertó una llamada:
"Soldado, el tío Sam le necesita. Su misión, si decide aceptarla, consistirá en infiltrarse tras las líneas enemigas para reparar el derivador de forlayos y reajustar el condensador de fluzo. Una misión rutinaria".

Me habían pillado dormido, así que balbuceé algo sobre consultarlo con mis superiores, que opinaron que la nueva misión podía curtirme un poco, así que decidí aceptarla.

Mis primeros días sobre el terreno eran como la llegada de Forrest Gump a Vietnam: playa y barbacoas, y el teniente Dan enseñándome el cotarro: "Coser y cantar muchacho. Tú pégate a mi culo y saldrás de aquí entero y con material para entretener a tus nietos".

El teniente Dan asomaba poco la nariz, pero mis compañeros me comentaban que tenía muchas responsabilidades con las altas esferas de oficiales, y yo me preguntaba como se supone que iba a arreglar el derivador de forlayos desde la playa.

Asi transcurrió el tiempo. El clima era agradable y los Charlies no parecían tener interés en molestarnos: estábamos de veraneo. Entretanto, yo estudiaba concienciudamente los planos del condensador de fluzo y del derivador de forlayos, memorizando coordenadas, circuitos puntos críticos e incluso el número de tornillos de cada uno. Principalmente, se trataba de tener la conciencia a raya.

La primera señal de alarma llegó con un fallo eléctrico. "Mierda, sin luz no puedo estudiar los planos. Esperaré a mañana". Pero durante un par de semanas ya no amaneció. Esto tenía que ser un nuevo truco de los Charlies, al fin y al cabo, no serían tan torpes los nuestros como para cortarnos la luz y arrojarnos una cortina de humo, ¿no? Con esto sí que la habíamos jodido, ya ni siquiera podía callar mi conciencia, que me repetía que no hacía nada. "Bueno, de los Charlies que se ocupen los demás. Yo sólo vengo a por el derivador de forlayos".

Cuando se hizo la luz, el teniente Dan asomó por allí. Repartió palmadas en la cabeza, sonrisas y confianza. Luego se encaminó a mi y me preguntó por el estado de los forlayos y el fluzo.
"Verá señor, que aquí no se veía tres en un burro, y los cacharros están veinte kilómentros adentro del territorio enemigo..."
"Bueno, chico, un fallo lo tiene cualquiera. ¿Quién no ha confundido alguna vez un objetivo? Una putada lo de dos semanas en el dique seco. Por cierto, los forlayos y el fluzo, para el jueves, gracias, que atacan los Charlies los necesitamos operativos.
"Jefe, ¿y a quién manda conmigo?"
"Estamos escasos de personal, así que te vas tú con tu maletín de herramientas, un machete y tus dos cojones"
Peor compañía había tenido en otras ocasiones, así que con resignación comencé a avanzar por territorio enemigo, metro a metro, metido en barro hasta las cejas.

El tedio inicial se volvió locura cuando comenzó la ofensiva Charlie. Perdí la cuenta de los enemigos que tuve que despachar a machete, con el corazón marcando nuevos récords de velocidad y potencia. "Si salgo de esto, invento el motor a adrenalina". Cuando todo parecía perdido oí una voz familiar que me llamaba:
"¡Arriba, chaval! Yo te cubro, tú dale al fluzo". Era el teniente, fusil en ristre y rodilla en tierra, noqueando Charlies según asomaban la jeta, y yo con un destornillador, un alambre y un palillo reparando millones en tecnología militar...

Los minutos se alargaron hasta pesar como días, y habría perdido la cuenta del tiempo que pasó si alguna vez la hubiese llevado. Mis manos operaban en modo automático, mientras que lo único que percibía del exterior era el tronar del fusil del teniente, que ya sonaba cansado.

"¡Eureka!". En medio del éxtasis ya alucinaba con un Arquímedes vestido de Rambo, pero lo había conseguido, el condensador de fluzo ya estaba alineado con los satélites. Sólo quedaba el derivador de forlayos...

Mientras nos arrastrábamos semiinconscientes hacia las coordenadas marcadas, el teniente hacía recuento:
"¡Mierda! Sólo me queda un cargador. Espero que no tardes mucho..."
Genial, menos mal que no me metía presión, el jodío. Hecho lo del fluzo, el derivador de forlayos era rutinario. Aprieta un tornillo, enrrosca el alambre, pinza el reset con el palillo y haz un puente con tu propio empaste sujetado por un chicle.
"¿Funciona?"
"Sí, aunque el canal plus no lo decodifica..."
"¡Dita sea! A ver quien aguanta al pelotón sin porno... Venga, vámonos cagando leches..."
[...]

Conclusiones de mi experiencia:
- Cuando las cosas se ponen feas, descubres lo sumamente productivo que puedes llegar a ser.
- Aún queda algún jefe que se moja el culo en las trincheras, aunque estén en vías de extinción.
- Cualquier solución bajo presión funciona, pero ten por seguro que volverá para atormentarte en las noches de tormenta.
- Tener los huevos de corbata tiene dos efectos colaterales: te molesta al tragar saliva y te impide escribir un blog.

Ahí os queda eso

sábado, octubre 14, 2006

Prostitución cultural (2ª parte)

En episodios anteriores había esbozado en qué caldo de cultivo se mueven la cultura por estos parajes. Me dejé llevar por ese esbozo y terminé por dedicarme sólo al terrorismo lingüístico al que unos pocos están sometiendo a mi lengua natal. En realidad, todo aquello no era sino una introducción al tema que quería atacar, y que luego tuvo que ceder el paso a alguno que otro que se me cruzó entre ceja y ceja.

Llamémosle prostitución cultural, intento de timo o sablazo en toda regla. En cualquier círculo en el que nos movamos siempre hay gente mediocre (cuando no completamente inútil) y avispadilllos que gustarían de trincar cuanto pudiesen sin tener que ganárselo. Estos dos perfiles son realmente terribles cuando coinciden en tiempo y espacio para habitar el cuerpo (o lo que queda de mente) de alguna persona. Así, la mediocridad de nuestro sujeto le impide destacar en su campo, o simplemente ganarse los garbanzos. El recurso lógico sería el suplir la falta de talento con trabajo, para conseguir la superación personal y profesional, o abandonar dignamente el campo en el que nos movemos, en lugar de tratar de calzarse un sombrero tres tallas más grandes.

Nuestro querido "artista", sin embargo, ha descubierto la lucrativa "opción C": ¿por qué no aprovechar la estupidez y falta de valor del que corta el pastel? A lo que antes era una obra mediocre, se añaden unas pinceladas de cultura local (convenientemente adulterada para barrer hacia casa del patrón) y trincamos de la saca como paladines del resurgimiento cultural autóctono.

Y algunos estudiando carreras o trabajando catorce horas diarias, cuando la solución es tan fácil. Si escribes una mala novela, tradúcela al gallego, que tendrá más salida. Si pintas un cuadro infumable véndelo como alegoría de a)El Prestige b)La opresión centralista c)El daño que han causado los incendios. Lo mismo sirve para escultura y demás manifestaciones "artísticas". Ni siquiera tienes que dominar ninguna disciplina: haz lo que te venga en gana y di que es una "performance" sobre "el patético lirismo de la angustia vital de la mariscadora ante los vientos del mar, con la emigración como telón de fondo", o alguna que otra gilipollez. Recuerda que se cual sea el tamaño de la estupidez, siempre puede ser superada por la de un concejal, conselleiro, delegado... con un talón oficial de gastos a su nombre. Sólo tienes que envolverla en palabras grandilocuentes vacías y ponerle un lacito.

Mira que pronto hemos acabado con la pobreza en Galicia (fumándonos cualquier principio de conservación, que seguro que también abundan en economía). Así, estas dos figuras, el artista-oportunista y el político-gañán entran en un circuito de retroalimentación que les lleva a niveles estratosféricos de estupidez e hipocresía. Uno no va a morder la mano que le da de comer, y se cuidará de lamerle el culo. El otro se ve atrapado en el síndrome de "Traje del emperador", y para no desentonar, corresponde a la lengua de su colega con la propia. Y así a lo tonto hemos redefinido el sesenta y nueve.

Ahora bien, cuidado. Esto está encuadrado en Galicia, porque es lo que yo conozco, pero echad un ojo alrededor, y veréis que toda España es a la cultura lo que Marbella al urbanismo. Hoy mismo he oído un comentario sobre los libros que concursan al premio planeta, que venía a decir: "... hay un poco de todo, pero abunda la temática sobre la Guerra Civil y el franquismo..." (traducción libre). Ah, el franquismo, ese bello comodín para cualquier obra de timo cultural. Ya podemos ver venir las exaltaciones de lo buenos que eran los republicanos, ya veo a ese Darth Vader comandando a los nacionales, fusilando a todo el que asomaba la cabeza, mientras nuestros héroes contestan a las balas con un "qué malo eres" y heroicas victorias en inferioridad numérica pero disparando siempre de frente. Claro que nunca fusilaron, torturaron, saquearon ni violaron. Eran los buenos, por Dios. No hay más que ver en cualquier peli de Disney que los buenos no hacen esas cosas...

Tampoco está nada mal esa medida propuesta de cobrar más caras las pelis extranjeras. Pase que el cine americano intenta arrasar por avalancha todo lo que coge por delante, pero no se trata de eso. Mal que les pese a los "cineastas" patrios, ellos no están moviendo un dedo por dar al público lo que quiere, porque la parte de industria de su negocio se lo pide. ¿Pretenden acaso que vayamos a ver pelis de las que normalmente pasaríamos porque no nos alcanza para la que queremos ver? Hombre, las ofertas siempre han hecho furor en este país, pero creo que son demasiado optimistas. Mejor no sugerimos que intenten conectar más con el público, ¿no? Porque aquí nuestros compadres juegan con la bicefalia del cine: "es arte, así que mis principios no me permiten cambiar mi obra..." y "es que así no hay forma de ganar dinero...". Pongamos las cosas claras, si lo que te importa es tu arte, echa un ojo a la cantidad de artistas que murieron de hambre o que malvivían o trabajaban en alguna otra cosa para pagarse el almuerzo. Si lo que te importa es la industria, oferta y demanda, amigo. Da al público lo que quiere a un precio que esté dispuesto a pagar y que te dé margen de beneficios. Tampoco es tan difícil, pero requiere la palabra maldita: trabajo. Y más aún, ingenio, dedicación, inventiva, coraje, riesgo... Mejor darse al timo.

La verdad es que para hacer todo esto más honrado, deberíamos dejarnos de tanto encubrimiento cultural y hacer de España aquello que se ha ganado a pulso: el nuevo valle de San Fernando. Así tendríamos una sana y honrada industria del porno que alimentaría a nuestros "artististillas". Al fin y al cabo la mediocridad de nuestros escritores bastaría para los guiones. Tenemos suficientes directorzuelos para abastecer a la mitad del mercado mundial y actores... si no nos importa el toque "gonzo" tenemos suficiente material. Al fin y al cabo, todos estos "profesionales" ya tienen dominada el arte de la felación.

Y ahí tenéis la pregunta de la semana ¿arte mediocre o porno honrado?

jueves, octubre 05, 2006

Apnea

Manteniendo el tono informal que me caracteriza me voy a saltar olímpicamente la definición de apnea (si tenéis curiosidad mirad la Wikipedia). Así por encima, podemos decir que la apnea es un trastorno del sueño que consiste en dejar de respirar durante determinados intervalos de tiempo. Es decir, tú respiras feliz a tu ritmo y de repente... ¡ahora no! Y te tiras puede que incluso un minuto hasta que se te da por recuperar el ritmo. Los médicos achacan a la apnea un buen montón de trastornos vitales, puesto que por lo visto no descansas nada bien si te pasas toda la noche respirando como el intermitente de María (ahora sí, ahora no). Es decir, que aparte de ir asociado generalmente a los ronquidos, puede ser una pequeña putada cotidiana.

¿Y para qué os cuento esto? Estoy tentado de montar una encuesta, creo que las opciones más votadas serían que quiero montar una asociación de afectados y desfalcar la tesorería o que ya se me ha acabado lo que quiero contar y para llenar el vacío busco en las enciclopedias. Si esto último es cierto, tened miedo, apnea aún está en la "A".

No, no se trata de ninguna de esas cosas. Sí es posible que padezca apnea puesto que por lo visto ronco en plan gran Caruso, capaz de romper cristales. La que si que me lleva un tiempo tocando la moral es la "apnea vital", término que acabo de acuñar para describir en general el ritmo de mi vida. Resumiendo, el sujeto de nuestro experimento tiene su vida montada y organizada, pero a intervalos semirregulares tiene que interrumpirla, con el consiguiente malestar acumulado cuando se restablece de nuevo. Las interrupciones duran generalmente poco (dos días) y no son muy frecuentes (unas dos al mes), pero de vez en cuando pueden llegar a los 15 días, e incluso se tiene constancia de casos de dos meses. Os podéis imaginar que el ronquido al volver a respirar alcanza algo así como un ocho en la escala Richter, con lo que a la jodienda del vita interrupta hay que sumar un jet lag proporcional a la duración del parón.

A estas alturas puedo decir y tengo ganas de gritar que estoy hasta las narices de tanto ligero y sabroso paréntesis. Si quiero parar, quiero parar cuando yo lo decida y para lo que yo quiera. Lo que no me apetece lo más mínimo es perder de vista a buena parte de mi gente más querida a intervalos regulares, sobre todo durante esa época en la que prefieres estar con ellos. Estoy harto. Creo que mi cordura aguantará este año, pero no prometo nada a partir de aquí, así que ya he sacado los planos azules y me he avalanzado sobre ellos para ir trazando las líneas maestras de un plan que me permita vivir de mí y para mí desde dentro de unos meses.

Rendir cuentas ya no mola. En estos momentos sólo hay dos personas a las que esté dispuesto a darle explicaciones de mi vida, y a los dos nos trae sin cuidado. Lo mejor que se puede sacar de todo esto es que he decidido dejar de ir de copiloto y conducir, para variar. Lo malo es que estoy roto después de años de no descansar debidamente por la jodida apnea...

Si no me quedo dormido al volante, este promete ser un gran año. Manténganse a la escucha.

jueves, septiembre 21, 2006

Carpintería cuántica y deidades ociosas

Hoy vamos a analizar tres conceptos similares en la filosofí­a de vida del pringao. A saber: la teorí­a del tablón (cósmico), el capullo del matasuegras y el "reality check".

Los dos primeros se los tomo prestados a un colega, que la sabidurí­a que se encuentra entre amigos pertenece a todo el grupo.

La teorí­a del tablón cósmico viene a decir que (según mi interpretación personal) por cada persona, existe un tablón de dimensiones respetables y consistencia dolorosa girando en el espacio, la cuarta dimensión, el universo rápido o donde quiera que se vayan los tablones a tomarse cañas. Tú no lo ves a él, pero el sabe donde estás tú. Sigues con tu vida feliz y, cuando parece que lo tienes todo encarrilado, el jodí­o tablón entra en barrena y adquiriendo incandescencia al penetrar en la atmósfera (¿por qué cojones no se quema?) viene girando a plantarse sobre to cráneo, dejándote cara de gilipollas y un chichón de órdago. Para cuando vuelves a ser persona (si tal era tu estado anterior), tu castillito de naipes se ha ido a tomar por culo, y vuelta a empezar, que Sí­sifo sentó escuela.

Tenemos a continuación al capullo del matasuegras. Ésta es una teorí­a ligeramente más cí­nica que la anterior, y si la otra era fí­sica, esta es teológica. Dice la hipótesis que plantea mi colega que Dios (el de los cristianos o el que rija) se pasa el dí­a sentado con un matasuegras en una mano y una carraca en la otra. Como no tiene tele se dedica a espiar lo que hacemos (según de la versión de mi colega, a él) y como de haber tele, mejor interactiva, el manda un politono para que te nominen a joderla bien jodida. Puedes reconocer que te ha hecho la cama porque en ese momento el amiguete agita la carraca y toca el matasuegras entre carcajada y carcajada. Ese atronador sonido que nadie más oye te vuelve como can hidrofóbico, y quién esté a tu alrededor puede ver que los ojos se te inyectan en sangre y tu boca mana espuma. Puestos a dibujar más el retrato del capullo del matasuegras, yo me lo imagino como el "Dios mí­o" de "El Jueves". Cada uno a lo suyo.

Por último tenemos el "reality check". Según he leí­do en alguna parte (en este momento me es imposible poner el link), un "reality check" es una técnica para intentar adquirir conciencia mientras sueñas y tener así­ sueños lúcidos (esos en los que haces lo que te de la gana con sólo pensarlo). La técnica consiste en comprobar periódicamente algún detalle trivial de tu vida, puesto que como los sueños son cambiantes, puedes detectar que no estás despierto y así­ llegar a la conciencia... Pero fuera de Matrix, un "reality check" tiene una dirección idéntica pero un sentido inverso. Es decir, es la realidad la que decide que espabiles, y como no fue a la escuela de pago, te lo comunica con un amable bofetón capaz de los de seis dedos. Es lo que tiene la realidad, muy buenas intenciones pero unos modales un tanto rudos...

A la pregunta "¿Pa que coño nos cuenta tres veces la misma cosa?", el autor responde que porque hoy ha tenido un reality check de órdago, y el polí­grafo dice... que a las tres de la mañana no son horas de trabajar. Expliquémoslo mediante una pequeña metáfora.

Hoy ha venido un señor muy amable y me ha dicho que si construyo un castillo de naipes en dos horas y pico y le enseño los papeles del seguro, el me da un premio que me hace falta y mucha ilusión, y que además podré no volver a hacer castillos de naipes nunca más si no quiero. Como parece un chollo, acepto. Los papeles del seguro ya están a punto y comienzo con el castillo, que dejo niquelado en hora y media. El señor generoso está ocupado, así­ que me tiro la siguiente hora y pico rascándome por donde me apetece, amén de velar que una ráfaga de aire no me joda el castillo y que los papeles estén en regla. Cuando por fin aparece el amiguete, me dice que los papeles preciosos, pero que al castillo le falta una carta en la base, y que así­ no vale. Yo le hago notar amablemente que ya no tengo cartas ni tiempo, que me doy cuenta y sé como subsanarlo, pero que si quito cualquier otra carta, el castillo se va a tomar por culo, y mejor adosado en mano que palacete volando. El hombre expone amablemente que ajo y agua y que tome viento que él invita. Hasta aquí­ hemos llegado y vuelve para la siguiente edición del concurso.

Nos ha jodido. Y así­, con esa cara de tonto, veo de reojo como la realidad se está frotando la mano, que se le ha quedado caliente del "reality check" que me ha dao. Que seguro que se lo manda el capullo del matasuegras porque el tablón perdió el puente aéreo y lamenta no estar para darme el finiquito. Supongo que no valdrá de mucho que a estas alturas del partido le explique al trí­o arbitral que esa mí­sera colleja que no se han resistido a mandarme me ha jodido los planes para todo el año que viene, así­ que toca resignarse y empezar a colocar cartas de nuevo, en 3-D y con lucecitas.

Por cierto, ¿alguien sabe cómo mantener a raya un tablón que se precipita sobre tu cabeza a una velocidad próxima a la de la luz en el vací­o? Y ya puestos a preguntar: si un tablón estándar puede pesar unos diez kilos y se desplaza a la velocidad de la luz ¿por qué me golpea sólo a mí­ y no hace un cráter donde antes habí­a un planeta? El colega Einstein dice que a la velocidad de la luz, la energí­a es infinita, y no voy a ser yo el que contradiga a un caballero tan bien peinado.

Si alguien quiere explicarme algo sobre la dinámica de la madera con cinética lumí­nica, bienvenido sea. Mientras tanto me he comprado un paraguas, que siempre es mejor que nada.

Agotamiento mental

¡La vida pirata es la vida mejor!
¡No hay que estudiar!
¡Ni trabajar!
¡Con la botella de ron!

Esta alegre incitación al alcoholismo es una canción de acampada de mi tierna juventud, pero resume lo que mucha gente piensa de la vida de estudiante. No es que sea el trabajo más duro (suelo decir que me dedico a esto porque me da pereza colocar ladrillos), pero también tiene su miga. Cierto, no tienes que cargar pesos como una mula, pero implica un desgaste mental nada despreciable.

Mi carrera es una ingenierí­a (aunque no de las clásicas). En ingenierí­a, la el tiempo se convierte en un ciclo infinito: te proponen un problema, te descuernas hasta encontrar la solución, la construyes y disfrutas tu miniorgasmo antes de que caiga el siguiente encargo. Ésta es la principal fuente de dolores de cabeza, puesto que una vez planteado el problema se vuelve casi imposible desconectar de él (al menos durante un periodo de tiempo razonable). Se sabe de gente que sueña con el problema, e incluso alguna vez sueña la solución. Tenemos pues que durante la fase de búsqueda de la solución no hay descanso para tu pobre cabecita, pero el segundo gran problema viene dado precisamente por ser estudiante.

Este segundo gran problema se llama continuidad. Tal como están diseñados los cursos, una vez acabas de solucionar un problema (siempre con fecha lí­mite) ya te han planteado el siguiente. No hay descanso, nada de recobrar el aliento. Además, a poco que seas un pelí­n mediocre (los de la mitad de la tabla, saludemos), vas arrastrando una propinilla para septiembre, con lo cual consigues que tu nivel de esfuerzo/concentración nunca descienda de un mí­nimo. En mi caso llevo entre seis y siente años sin un descanso verdadero que dure más de un par de dí­as, y me he dado cuenta de que eso me provoca un cierto bloqueo intelectual. Es tan frustrante que hasta me hace cuesta arriba lo que yo creo que será mi último año.

Podréis decirme que el mundo laboral no va a ser ningún camino de rosas, y seguramente será cierto, pero hay dos razones por las que eso no me importa ahora: la primera es que suelen asustarme más las desgracias inminentes que las venideras (cada cosa a su tiempo, ante todo mucha calma, etc.). La segunda es que entonces ya no viviré de prestado; no tendré que rendir cuentas más que a mí­ mismo, y eso siempre quita presión.

Supongo que estaréis buscando vuestras etiquetas de "EXAGERADO" para ver si le ponéis la cola a este burro. Bien, dejadme que os cuente una anécdota:
Una amiga mí­a suele bromear con respecto al trabajo de los informáticos: "Ah, sí­, vosotros arregláis lavadoras ¿no?". El otro dí­a salió esto a colación mientras hablaba con un colega (de profesión y estudios). Él, a punto de acabar la carrera, resopló y dijo: "Que quieres que te diga, si me pagasen lo mismo, preferirí­a arreglar lavadoras".

No tenemos un bisturí­ en la mano, no sentimos esa clase de tensión, pero si alguno de vosotros se ha puesto en plan tozudo intentando resolver un crucigrama o un jeroglí­fico difí­cil sin conseguirlo, multiplicad esa sensación de ahogo por cien, por mil o por lo que queráis y ahí­ nos veremos. La mayor parte del tiempo es como estar mirando los focos del camión que te va a atropellar: sabes que tienes que actuar cuanto antes, pero parece que te hayan lastrado con una tonelada.

Así­ que me despido de vosotros y me dispongo a dar cabezazos a la mesa ¡con la botella de ron!

martes, agosto 22, 2006

Palmadas y colegueo

Decí­a el anuncio de un coche que "a todos nos gusta vivir bien". A todos nos gusta estar cómodos, fí­sica y mentalmente. La comodidad fí­sica puede ser un buen sillón, tener el cuerpo que quieres o haber cogido "la posturita TM", entre otras muchas cosas. La comodidad mental es más sutil, aunque muchas veces (si no todas) pasa por la palmadita en la espalda.

La palmadita en la espalda va más allá del gesto fí­sico: es ese casi imperceptible refuerzo positivo que se da a ciertas conductas aceptadas, la aceptación, en definitiva. La aceptación es una droga, y de las gordas. Casi nadie admite buscar la aprobación de los demás, pero en cierto modo, todos lo hacemos. El grueso de la gente suele buscar la aprobación social llana y sencilla, la integración, pero los demás no se quedan atrás: los grupos minoritarios que afirman ignorar o despreciar a la sociedad suelen aglutinar gente que busca la aprobación de otros como ellos.

Explicándolo con un ejemplo, el individuo "corriente" es como las pelí­culas de Hollywood: busca llegar a cuanta más gente pueda, valiéndose de ciertos tópicos, conductas aceptadas conocidas y demás. Lo que en la pelí­cula es que el bueno se lleve a la chica, que el ex sea malvado, etc., en la sociedad se suele traducir en una cierta corrección polí­tica. Existen esas pautas no escritas que casi todo el mundo conoce, y seguirlas suele proporcionar la ansiada droga. El individuo "contracorriente" suele buscar romperlas o ignorarlas, pero es una fachada. Como las pelí­culas "de autor" o "experimentales" (y en más campos del arte), aunque provoque el rechazo del público en general, busca la aprobación de su cí­rculo: que otros directores "alternativos" o ciertos sectores de la crí­tica alaben lo poco común de su obra.

El problema de la palmadita es el de todas las drogas: te enganchas. Como estás enganchado, necesitas cada vez más, y estás más inquieto si no la consigues. Para sentirte mejor intentas asegurarte tu dosis, y la forma más fácil de hacerlo es rodearte de gente con la que tienes afinidad. Si adoras el manga (por poner un ejemplo) y tienes contacto con una persona que lo aborrece puede haber discusión, desencuentro, y por ahí­ no llega la dosis. Solución: buscas rodearte de más fans del manga. Si vuestra conversación se mantiene en los lí­mites de vuestra afinidad, las palmadas en la espalda van y vienen, y entran en resonancia. Cada vez se recibe más estí­mulo, más felicidad barata.

En fí­sica (y de forma poco formal, que no soy fí­sico) cuando un conjunto de ondas entra en resonancia surge un fenómeno de amplificación. La amplificación teórica puede ser casi infinita. Sin embargo, si lo aplicas al mundo real, el material puede hacer "crack" al llegar a un punto crí­tico. En la teorí­a global de la palmadita (que me quedo solo buscando nombres), el punto crí­tico llega cuando pierdes el contacto con el exterior del cí­rculo. Las mutuas palmaditas que os profesáis tus contertulios y tú desprenden tal cantidad de energí­a y buen rollo que entráis en órbita. Antes de que os deis cuenta estáis flotando cientos de metros sobre los tristes mortales que tienen la desgracia de no estar en vuestra "onda". Pobrecitos, qué mal deben estar allí­ abajo, privados de la luz de la VERDAD que sólo los elegidos conocen. Alguien deberí­a iluminarlos, pero aquí­ arriba se está tan bien... ¿quién dijo que la endogamia era mala?

¿Parezco exagerado? Revisad vuestros grupos de amigos. ¿Cuántos no comparten vuestras aficiones, vuestras tendencias ideológicas, vuestros gustos musicales? Si hay alguno ¿qué pensáis sinceramente de él? Sin endulzarlo: derecha contra izquierda, cine oriental contra occidental, heavys contra triunfitos. Puede darse el caso de que vuestro grupo sea heterogéneo y feliz, pero mirad alrededor. ¿Cuántas divisiones véis? Cada uno se cava su trinchera y baila sin salir de su baldosa, chotis en comuna y felicidad de bote.

Creo que es la metonimia el fenómeno de identificar un todo con una parte constituyente (no lo recuerdo bien). En el entorno que acabo de describir esto es preocupante: dejamos de ser individuos para ser embajadores involuntarios de nuestro grupo. La bomba no la ha puesto un cabronazo, sino un árabe, un vasco, un bosnio... El asesino no es un psicópata, sino un jugador de rol, o alguien que escucha heavy metal o que lee libros raros. No hay gente que pone pornografí­a al alcance de niños, es Internet que pervierte a nuestros hijos. Cuando en vez de caras vemos banderas o insignias ya estamos a un paso de convertirnos en hooligans, fanáticos o lo que toque. Cuando una persona cruza se pasa de la raya, para nosotros lo ha hecho todo el grupo. Dadnos palos piedras y espadas y yo os monto una escena de "Braveheart" o de "El Señor de los Anillos".

"Elige una vida, elige un trabajo, elige un televisor grande que te cagas...", pero no te olvides de elegir a tu grupo. Deja que el grupo piense por ti­, porque el pensar produce arrugas. No ha sido culpa tuya, ha sido el grupo. El grupo te da tu dosis puntualmente, así­ que ¿para qué le vas a llevar la contraria? El grupo es bueno, el grupo es sabio, el grupo es amigo de Sméagol y Sméagol prometió.

Ten cuidado, Sméagol, que tu promesa no te convierta en Gollum. Aunque lo hayas ignorado e incluso ahogado en alcohol y palmaditas, tienes un cerebro. Si lo enciendes puede que todaví­a funcione. Enciéndelo y párate a oí­r como suena, engrásalo un poco y úsalo. Puede que descubras algo de pensamiento crí­tico, puede que mañana cuestiones algo, o analices cualquier cosa. Cuando lo hagas tendrás abierta la puerta del corral. ¿Quieres tomar la pastilla roja? Que le den por saco a Matrix y date una vuelta por el lado salvaje. La realidad puede dar un montón de asco a veces, pero es mejor que una sobredosis de palmaditas.

¿Cómo dices? ¿Que divago? Culpable, lo admito, pero no por eso dejas de tener delante una pastilla roja y otra azul. ¿Hace un caramelito? ¿Y tú de quién eres?

sábado, agosto 12, 2006

Sin humor

Creo que a veces he logrado arrancar alguna sonrisa. Hoy no es ese dí­a. Hoy no quiero que sea ese dí­a. Hoy no debe ser ese dí­a.

Me he sentado ante el teclado con los ojos llorosos de rabia y de humo, con la sangre martilleando en los oí­dos. Sólo huelo a ceniza en el ambiente y el único sabor que me viene a la boca es el que me sube la náusea por lo que está pasando.

Arde Galicia. Nos la queman. Un grupo organizado de cabrones (hijos de la gran puta, lo que sea, todo se me queda pequeño) se han coordinado (las casualidades tienen su lí­mite) para ir a por el Guinness de las barbacoas, y creo que van por buen rumbo para conseguirlo.

Durante los primeros dí­as de este destrozo me comí­a las entrañas pensar en qué retorcido beneficio podí­an sacar nuestros queridos cabronazos (¿madera quemada? ¿chanchullo urbaní­stico?). Ahora me da igual. No creo que haya beneficio que pueda justificar esto, es más, sé que no lo hay. Mi única duda (y va desapareciendo según crece el odio puro y duro) es si se estarán retorciendo de remordimiento viendo su obra o si ni siquiera tendrán una fibra de corazón para ello. Personalmente espero que lo primero, más que por el sufrimiento que pasarí­an, porque serí­a la prueba de que aún son humanos, y de que el año que viene se lo pensarí­an mucho antes de repetir. Pero suelo ser demasiado optimista con el ser humano.

Una de las voces que se oye a menudo cuando se habla de incendios dice que ojalá se quedasen los incendiarios (no confundir con pirómanos) atrapados dentro. Siento discrepar, pero por una vez no será por misericordia. No quiero que se quede ni uno atrapado, porque morirí­a de asfixia sin sufrir lo suficiente. Ojalá (y me da igual que mi odio hable por mí­) muriesen quemados en vivo, cuanto más sufrimiento, mejor. O si no, que simplemente puedan ser procesados por la justicia (con mayúsculas, de vacaciones hasta nueva orden) y cumplan la condena que sea, pero que sean años de cárcel, y en una de las buenas, con asesinos y demás, no esas mariconadas donde meten al que da un pelotazo urbaní­stico (aunque ojalá reubicasen también a estos otros coleguitas).

Quien me conozca debe estar llevándose las manos a la cabeza, pero lo que están haciendo aquí­, simplemente, no tiene nombre. No matan a la gente (aunque ya hayan muerto tres personas por su culpa), cierto, no te ponen un cuchillo al cuello para quitarte el dinero, qué va. Sólo se estan pasando por la piedra a nuestra (o mi) tierra. Están jodiendo el futuro. ¿No os extraña lo secos que se han vuelto los veranos por aquí­? En ciencias de E.G.B. nos enseñaban que las masas de árboles ayudan a concentrar la lluvia, materializarla o lo que sea. Hablando en plata, que amarran una nube y la obligan a exprimirse (aunque cientí­ficamente no sea nada correcta la explicación). Ojalá me equivoque, pero creo que el año que viene (y en sucesivos, como no se haga un milagro en repoblación) vamos a tener un clima digno de Almerí­a. Menos lluvia, menos árboles que nos den sombra y aire, más ceniza y contaminación a nuestras aguas...

Han surgido las comparaciones con el Prestige. No tengo ni puñetera idea de cuál de las dos catástrofes es peor para el medio ambiente, pero al menos lo del petróleo fue un maldito accidente. Con todas las imprudencias, incompetencias y agravantes que se quiera, pero un puñetero accidente al fin y al cabo. Si todaví­a mantuviese la costumbre de rezar, lo harí­a para que ningún paisano encuentre a un incendiario in fraganti, porque lo mata con lo que lleve, a palos, pedradas o guadañazos. Y no me preocupa la vida del que planta el fuego; me apenarí­a que una persona honrada jodiese la suya por darle lo suyo al malnacido.

Hoy no estoy conciliador. Hoy no tengo paciencia. Hoy escribo por no hacerme al monte con una hoz del siete y buscar gente con cerillas. Ciento sesenta núcleos, cuando escribo esto, noventa activos. Hasta ahora el peor dí­a habí­a sido el lunes, y, supuestamente, desde ayer se ha deshuevado media España y parte del extranjero en enviar medios. Si hoy hay más fuegos ¿es que han mandado unos medios de mierda? ¿Es que a nuestras sabandijas (con perdón de las sabandijas) les parecí­a poco y redoblaron esfuerzos? No lo sé y no creo que quiera saberlo. Sólo quiero que se acabe, pero parece que sólo acabará cuando haya ardido todo.

Enhorabuena, cabrones, malnacidos, cobardes, rastreros, miserables, mercenarios, asesinos. Habéis logrado devastar una tierra que muchos amamos y habéis logrado que el español se quede corto en insultos. No hay palabras para etiquetaros, no hay comparación posible. Ojalá supiese hindú o árabe, dicen que su riqueza en insultos y maldiciones deja muy atrás a nuestro idioma.

No tengo ganas de seguir. No me apetece revivir escenas de linchamientos, con horquillas y antorchas. Si me he excedido en mi repertorio, lamento que lo hayáis leí­do, pero está por venir el dí­a que lamente mis deseos para estas ratas. Ojalá (y es el último) esto mejore antes de que me vuelva a poner al teclado.

martes, agosto 08, 2006

Prostitución cultural (1ª parte): La lengua

En "El guardián entre el centeno", Holden Caufield dice que su hermano, antes escritor de cuentos infantiles, se está "prostituyendo" en Hollywood (queremos pensar que se ha hecho guionista de cine, ¿no?). Pues yo no tengo claro si lo que está pasando con mi (nuestra) cultura es que la prostituyen, la chulean o qué, pero está claro que dentro de poco no la va a conocer ni la madre que la parió.

Alguna aclaración antes de entrar al meollo: por si alguien no lo sabe, soy gallego, de Galicia (por si nos lee alguien de más allá del Atlántico), y es a esta herencia cultural a la que me refiero. Vamos a hacer un resumen rápido de más de quinientos años de Historia.

Durante buena parte de la Edad Media, Galicia era un reino más de los que habí­a en la pení­nsula Ibérica, con otras fronteras, pero en esa época de Reconquista no eran muy estables en ninguna parte. Los habitantes de este reino hablaban una lengua propia, distinta de la de castellano-leoneses y aragoneses, lo que serí­a la madre del gallego y el portugués. Esta lengua incluso estuvo de moda una temporada en la literatura, como demostrarí­an las "Cantigas a Santa Marí­a" de Alfonso X. Con el paso de los años Galicia (o lo que era entonces) pasó por perí­odos en los que se fundió intermitentemente con Castilla, de la que ya no volverí­a a separarse hasta el presente.

Galicia iba un poco por libre, aquí­ se hablaba un proto-gallego y todo estaba dentro de la normalidad de la época. Pero hacia mediados del siglo XV hubo una disputa por el trono de Castilla entre dos aspirantes: Isabel (luego la Católica) y Juana (la "Beltraneja"). La nobleza gallega de la época, anticipándose a lo que serí­a el buen tino de nuestros polí­ticos actuales, apoyó a esta última, a la postre la perdedora. Es de suponer que esto no sentó muy bien a la ganadora, que liquidó a buena parte de los nobles para sustituí­rlos por gente de su confianza. Aquí­ comenzó la histórica bicefalia del gallego como idioma. Puesto que estos nuevos nobles eran castellanos, la gente comenzó a identificar la categorí­a social con el idioma (castellano=alta, gallego=baja). La literatura gallega sufrió un gran revés y pasó sin pena ni gloria hasta el siglo XIX.

Entre tanto, la mayor parte de la gente (por no decir todo el mundo) en Galicia seguí­a hablando su lengua. La aprendí­an cuando nací­an y se le enseñaban a sus hijos, y mucha de esta gente, como aún sucede actualmente, apenas se defendí­a en castellano.

Hacia la segunda mitad del siglo XIX surgieron unos cuantos escritores que se aventuraron a escribir en gallego, inventándose casi la grafí­a, puesto que no habí­a nada establecido para este idioma. Entre ellos destaca como sí­mbolo la famosa Rosalí­a de Castro. ¿Eran grandes escritores? Seguramente no, pero marcaron un hito y consolidaron lo que se vino a llamar "O Rexurdimento" ("El Resurgir", traducido libremente). Poco a poco se retomó la actividad literaria en gallego, de forma tí­mida pero constante, y de Rosalí­a a Castelao y tiro porque me toca. Hacia el 1936 incluso se habí­a llegado a redactar un borrador de Estatuto de Autonomí­a, pero ya sabemos que el 36 no fue un gran año en España.

Después de la Guerra Civil, El Bajito de Ferrol intentó unificar y sobre todo homogeneizar España. Las lenguas que no fuesen el castellano, sobraban. Se afianzó el desprecio y la vergí¼enza por el uso del gallego y no fue hasta 1981 que por fin se consiguió un Estatuto y se hizo una normalización de la lengua. Ahora agárrense que vienen curvas.

Para lograr la normalización se hizo una especie de máximo común denominador del gallego que se hablaba por todo el territorio, dejando fuera muchos rasgos locales y logrando una especie de "gallego light" que podí­a servir como referencia común a todos. Precisamente por su caracterí­stica "light", este gallego se parecí­a mucho al castellano, y esa puede ser la causa de buena parte de los problemas.

Como en muchos otros lugares, aquí­ tenemos movimientos nacionalistas. Muchos de estos necesitan patológicamente marcar la diferencia con el resto de España, y como no les da la vejiga para mearse por toda la frontera, la toman con el idioma. Comienzan por inventarse palabras, pasándose por el forro la evolución histórica desde el latí­n, si algún vocablo es demasiado semejante al castellano ("primaveira", se han sacado de la manga). Luego pasan a ver la terminación "-cia" como algo castellanizante, una aberración diabólica, y de ahí­ surgen perlas como "Galiza", "xustiza", "servizo" y mi preferido de largo: "grazas". Últimamente estoy perdiendo comba, pero creo que aún les quedaron ganas como para inventarse "tiduos" (tí­tulos). Una joya. Lo peor es que estos representan casi la mitad del Gobierno, por lo que, aprovechando la debilidad de carácter de sus socios, nos la han metido doblada y con calzador (la reforma, malpensados). Y como son envidiosos de narices y el tema está de moda, ahora quieren Estatuto nuevo, que puede estar bien, pero hay cosas bastante más urgentes que atender por aquí­.

Como en todo hay tendencias, también aquí­ tenemos distintos movimientos diferenciados, y unos de mis preferidos son los "lusistas". A esta gente le da una pena tremenda que Galicia y Portugal se hubiesen separado hace unos cuantos siglos, y opinan que sin la cruel represión centralista nosotros ahora hablarí­amos portugués, así­ que se dedican a hacer cartelitos en portugués proclamando actos de todo tipo y lanzando toda clase de mensajes. Lo mejor de todo es que los jodí­os hablan el "gallego light" o el "gallego grazas", no el portugués que escriben y defienden. Por no hablar del intento de borrar de un plumazo quinientos años de Historia (desgraciada o no, está ahí­ y de ella venimos).

Lo triste es que a esta gentucilla se le suma cualquier artistucho que proclama su nacionalismo a los cuatro vientos, produciéndose una retroalimentación gentuza-artistucho que hace que cualquier atisbo de realidad que se les pudiera meter entre oreja y oreja se ahogue en una nube de palmaditas en la espalda, muy normativas, eso sí­.

Era de estos "abortos del arte" de los que querí­a hablar en realidad, pero, como me está quedando un buen ladrillo, lo dejaré para otro dí­a.

Tanta bilis no es buena.