Y templé mi corazón con pico y barreeeeeeeeeeeenaaaaa...
Uy, me he colao de letra. Pues eso, por si quedaba alguna duda, he terminado la maldita carrera. Ya pertenezco a un gremio sin atribuciones, ya puedo afiliarme a un Colegio Profesional sin funciones reales y ya he dejado de ser estudiante. Cuántas cosas en un sólo día.
Me despido con una reflexión: para una puñetera matrícula que saco en la carrera y la voy a conseguir en el PFC. No sé si será bueno o malo, pero ahí se queda.
Ingenieriles saludos.
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jueves, febrero 11, 2010
¡¡Puño de dragón!!
También podríamos decir que Bison ha muerto. Me he acabado el "Street Engineer V, Computer Edition".
¡¡POR FIN!! Que puñetero descanso.
¡¡POR FIN!! Que puñetero descanso.
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lunes, enero 12, 2009
Hinchamiento de esferas
Concretamente, las pelotas. Se me están hinchando cosa mala cuando leo toda la gilipollez que me encuentro.
Pero por deformación profesional, seguiré un enfoque "divide y vencerás". Hoy me centraré en los pedantes de tres al cuarto.
Todos conocemos pedantes, en cualquiera de los círculos en los que podemos movernos, pero, como no, al amparo de la web 2.0 ha surgido una nueva especie. En un alarde de originalidad, le llamaremos el pedante 2.0.
El pedante 2.0 necesita exhibir un buen lote de conocimiento copipasteado directamente de la wikipedia. Tiene que usar extranjerismos, préstamos y toda clase de abominaciones lingüísticas, simplemente para conseguir sonar un poco más cool (¡coñe! ¿me estoy convirtiendo en uno de ellos?).
Pero de entre todas estas manías, la que ha colmado mi mini-vasito de paciencia es la forma de usar los topónimos de estos negados de incógnito. Tienen una fijación patológica por usar los topónimos en su idioma original. No me malinterpretéis, como gallego me rechina leer cosas como "Villagarcía", "La Coruña" o "Sanjenjo" (son como un tenedor rascando en un plato), pero sólo tenéis que daros una vuelta por los comentarios de cualquier noticia de la portada de meneame.net para comprobar de qué hablo. A la gente se le llena la boca hablando de Jerusalem (Jerusalén), Catalunya (Cataluña), Beijing (Pekín) o (dolor de mis ojos) Galiza (que ni siquiera es el único topónimo oficial y que sólo he oído en la vida real a engañabobos vendepatrias).
Puede que no os parezca tan grave, y quizá no lo sea. Sin embargo la parte que más me revuelve la bilis es que no lo hagan con todos los topónimos. ¿Por qué, oh amos de la sabiduría y amantes de las lenguas ajenas a la vuestra no habláis de "London", "Москва", "Wien", "Bruxelles" o "Brussel" o "Brüssel"? (Londres, Moscú, Viena, Bruselas).
Si hay algo que no soporto es la incoherencia. Pero claro, si nuestro querido gañancete hiciese su comentario con amago de sarcasmo de grano grueso mencionando "London", cualquiera que lo leyese se descojonaría en sus barbas y lo señalaría como el gañán que es (estamos demasiado acostumbrados a oír Londres). Sin embargo con "Jerusalem" (desgraciadamente muy repetido estos días) o con cualquier otro sitio un poco más exótico, logran darse algún aire de estar muy "viajados" y de "cuánto mundo tiene este tipo", que normalmente puede verse reforzado con el Síndrome del Traje Nuevo del Emperador.
No encuentro ninguna conclusión a este saco de bilis que acabo de escupir aquí, no hay conclusión. Me he desahogado y os ha tocado a vosotros. Hasta otra.
Pero por deformación profesional, seguiré un enfoque "divide y vencerás". Hoy me centraré en los pedantes de tres al cuarto.
Todos conocemos pedantes, en cualquiera de los círculos en los que podemos movernos, pero, como no, al amparo de la web 2.0 ha surgido una nueva especie. En un alarde de originalidad, le llamaremos el pedante 2.0.
El pedante 2.0 necesita exhibir un buen lote de conocimiento copipasteado directamente de la wikipedia. Tiene que usar extranjerismos, préstamos y toda clase de abominaciones lingüísticas, simplemente para conseguir sonar un poco más cool (¡coñe! ¿me estoy convirtiendo en uno de ellos?).
Pero de entre todas estas manías, la que ha colmado mi mini-vasito de paciencia es la forma de usar los topónimos de estos negados de incógnito. Tienen una fijación patológica por usar los topónimos en su idioma original. No me malinterpretéis, como gallego me rechina leer cosas como "Villagarcía", "La Coruña" o "Sanjenjo" (son como un tenedor rascando en un plato), pero sólo tenéis que daros una vuelta por los comentarios de cualquier noticia de la portada de meneame.net para comprobar de qué hablo. A la gente se le llena la boca hablando de Jerusalem (Jerusalén), Catalunya (Cataluña), Beijing (Pekín) o (dolor de mis ojos) Galiza (que ni siquiera es el único topónimo oficial y que sólo he oído en la vida real a engañabobos vendepatrias).
Puede que no os parezca tan grave, y quizá no lo sea. Sin embargo la parte que más me revuelve la bilis es que no lo hagan con todos los topónimos. ¿Por qué, oh amos de la sabiduría y amantes de las lenguas ajenas a la vuestra no habláis de "London", "Москва", "Wien", "Bruxelles" o "Brussel" o "Brüssel"? (Londres, Moscú, Viena, Bruselas).
Si hay algo que no soporto es la incoherencia. Pero claro, si nuestro querido gañancete hiciese su comentario con amago de sarcasmo de grano grueso mencionando "London", cualquiera que lo leyese se descojonaría en sus barbas y lo señalaría como el gañán que es (estamos demasiado acostumbrados a oír Londres). Sin embargo con "Jerusalem" (desgraciadamente muy repetido estos días) o con cualquier otro sitio un poco más exótico, logran darse algún aire de estar muy "viajados" y de "cuánto mundo tiene este tipo", que normalmente puede verse reforzado con el Síndrome del Traje Nuevo del Emperador.
No encuentro ninguna conclusión a este saco de bilis que acabo de escupir aquí, no hay conclusión. Me he desahogado y os ha tocado a vosotros. Hasta otra.
viernes, enero 09, 2009
¡¡¡Another one bites the dust!!!
Viva Queen y viva Freddie Mercury. Otra que muerde el polvo. Una menos y ya poco queda para ver el final del túnel, la luz y su puñetera madre.
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jueves, noviembre 13, 2008
Proyecto anzuelo
Existe un tipo de proyecto al que deberéis temer sobremanera. Es lo que me gusta llamar "proyecto anzuelo".
El nombre no entraña ningún misterio y es todo lo directo que puede ser. La idea incluso puede parecer buena en un principio, y se resume así:
En lenguaje llano: "Vale, puede que pierda algo de pasta con este proyecto pequeñito, pero cuando llegue el grande, me voy a forrar".
¿Puntos flacos de la idea?
Claro, esto para la idea original, pero el Mundo Real(TM) suele distanciarse ligeramente de nuestras expectativas:
Ahora vamos a intentar sumar 2+2 (duro ejercicio intelectual, alcanzáos un tentempié).
Es fácil ver que todas estas circunstancias propiciarán un desvío de tres tipos: coste, tiempo y calidad. Estas tres magnitudes están relacionadas, de forma que reducir tiempo implica aumentar coste y/o disminuir calidad. O reducir coste se consigue a costa de la calidad. El coste es la medida del impacto del proyecto P para la empresa D. La empresa A tiene un precio ya convenido, por lo que su mayor preocupación es el tiempo. La calidad del producto es uno de los factores que no se han tenido en cuenta y que provocan el fallo del modelo "anzuelo".
El resultado directo de tener en cuenta todas circunstancias tiene varias consecuencias:
Ciñéndonos al segundo punto... Si el cliente recibe una chapuza y fuera de plazo, ¿vosotros creéis que encargará el proyecto caro a quién le ha presentado semejante bazofia? Tendría que estar un poco tonto, ¿no? Entonces las pérdidas del primer proyecto no se podrán arreglar con el segundo, y sólo habremos conseguido un agujero presupuestario y un puñado de trabajadores descontentos.
¡Viva el proyecto anzuelo!
El nombre no entraña ningún misterio y es todo lo directo que puede ser. La idea incluso puede parecer buena en un principio, y se resume así:
- Sea A un cliente potencial y D una empresa de desarrollo software.
- Sean P y Q dos proyectos que A quiere desarrollar próximamente.
- Sea pres(X) la función que a cada proyecto X le asigna su presupuesto.
- pres(Q) >> pres(P), pres(Q) > avg(pres(X)) para todo X perteneciente a {proyectos de D}
Bajo las condiciones anteriormente expuestas, el representante comercial de D se comprometerá a llevar a cabo P a un precio ridículamente bajo ante la promesa de obtener la contrata de Q
En lenguaje llano: "Vale, puede que pierda algo de pasta con este proyecto pequeñito, pero cuando llegue el grande, me voy a forrar".
¿Puntos flacos de la idea?
- Suena un poco a cuento de la lechera
- Piltrafilla... ¿tienes algún documento vinculante para eso?
Claro, esto para la idea original, pero el Mundo Real(TM) suele distanciarse ligeramente de nuestras expectativas:
- El representante comercial suele tener de técnico lo que yo de morenaza macizorra. Cómo su trabajo es dejar al cliente contento el NO no formará parte de su vocabulario.
- Consecuencia directa de lo anterior, el proyecto estará poco definido y constantemente abierto a llamaditas del cliente de "... donde dije digo digo Diego...". Cambios de requisitos a punta pala.
- En una operación comercial de alto nivel como esa, un técnico sólo entorpece (ja, me parto con mi fina ironía) así que tú, pobre currito, sólo entrarás en el proyecto cuanto todo esté firmado, cerrado, y lo más importante, MAL.
Ahora vamos a intentar sumar 2+2 (duro ejercicio intelectual, alcanzáos un tentempié).
- Tenemos un proyecto que, viento en popa a toda vela, va a cubrir costes.
- Todos sabemos que, gracias al cabrito de Murphy, el viento no suele venir de la popa.
- Se ha dejado a gente de capacidad técnica mínima decidir cuestiones técnicas.
- Los requisitos están cerrados sólo en una dirección: se pueden añadir funcionalidades, pero no quitar.
Es fácil ver que todas estas circunstancias propiciarán un desvío de tres tipos: coste, tiempo y calidad. Estas tres magnitudes están relacionadas, de forma que reducir tiempo implica aumentar coste y/o disminuir calidad. O reducir coste se consigue a costa de la calidad. El coste es la medida del impacto del proyecto P para la empresa D. La empresa A tiene un precio ya convenido, por lo que su mayor preocupación es el tiempo. La calidad del producto es uno de los factores que no se han tenido en cuenta y que provocan el fallo del modelo "anzuelo".
El resultado directo de tener en cuenta todas circunstancias tiene varias consecuencias:
- El coste del proyecto será con seguridad mayor de lo estimado, provocando pérdidas.
- El producto entregado al cliente irá fuera de plazo y con una calidad cuestionable.
- El personal implicado en el desarrollo alcanzará cotas de frustración elevadas, tanto por la presión como por la certeza de estar desarrollando una chapuza.
Ciñéndonos al segundo punto... Si el cliente recibe una chapuza y fuera de plazo, ¿vosotros creéis que encargará el proyecto caro a quién le ha presentado semejante bazofia? Tendría que estar un poco tonto, ¿no? Entonces las pérdidas del primer proyecto no se podrán arreglar con el segundo, y sólo habremos conseguido un agujero presupuestario y un puñado de trabajadores descontentos.
¡Viva el proyecto anzuelo!
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lunes, septiembre 15, 2008
Escribiendo que es gerundio
Literalmente. Escribiendo o mecanografiando. Una de testes.
45 words
Pues ¿cómo lo veis? ¿Sirvo para secretaria cachondona?
En las estadísticas comentan que alcanzo una velocidad media de 344 pulsaciones por segundo, 45 palabras correctas y 0 incorrectas.
Pero, como ya dijimos anteriormente ¿hay que fiarse de la buena gente que pulula por internet? Seguimos con cachondeíto:
Pues ya sabéis, amigos, cuidadín con de dónde sacáis los parámetros.
45 words
Pues ¿cómo lo veis? ¿Sirvo para secretaria cachondona?
En las estadísticas comentan que alcanzo una velocidad media de 344 pulsaciones por segundo, 45 palabras correctas y 0 incorrectas.
Pero, como ya dijimos anteriormente ¿hay que fiarse de la buena gente que pulula por internet? Seguimos con cachondeíto:
- Consideramos injusto el resultado de test y lo "maquillamos"
100 words - Pero también lo podemos hacer a lo Stephen King
70 books - O al estilo Ana Rosa
0 books
Pues ya sabéis, amigos, cuidadín con de dónde sacáis los parámetros.
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martes, agosto 26, 2008
Ser precavidos o fiarse de los extraños
Hace un par de días me encontré con un test internetero de ésos que tanto abundan. Los que seáis capaces de encontrar a Wally en una concentración del Alético de Madrid puede que hayáis visto la "pegatina" de marras en la sección pertinente

Y ¿qué tiene esto de interesante? Pues veréis, cuando uno no comprueba los parámetros que recibe en una petición a servidor puede encontrarse cosas curiosas:
Y ¿qué hemos aprendido hoy, niños? Pues a comprobar mínimamente los parámetros que nos envíe la gente, por ejemplo.
Que quede claro, que así como aquí hemos estado haciendo bromitas inocentes, alguien malintencionado podría aprovechar esos despistes para cosillas más... malignas.
Si a algún lector se le ocurre algo más creativo, que me avise para publicarlo. Sean buenos.
Y ¿qué tiene esto de interesante? Pues veréis, cuando uno no comprueba los parámetros que recibe en una petición a servidor puede encontrarse cosas curiosas:
Primer intento. No nos gusta el resultado obtenido y queremos mejorarlo:
Segundo intento. Vaya, parece que canta un poco... seamos más discretos:
Tercero. El poder nos ciega y queremos romper con la pana:
Ahora ya nos hemos "pasao" y no cabe:
Pues sí, a mí me pagan por hacer tests, ¿qué pasa?
Ahora tenemos la creatividad disparada:
Y por último nos faltamos con el pobre test:
Y ¿qué hemos aprendido hoy, niños? Pues a comprobar mínimamente los parámetros que nos envíe la gente, por ejemplo.
Que quede claro, que así como aquí hemos estado haciendo bromitas inocentes, alguien malintencionado podría aprovechar esos despistes para cosillas más... malignas.
Si a algún lector se le ocurre algo más creativo, que me avise para publicarlo. Sean buenos.
jueves, abril 10, 2008
Martillos para serrar y destornilladores para clavar
He perdido dos días de mi vida hurgando en un maremágnum de tablas HTML, tablas dentro de filas dentro de tablas dentro de celdas, con dimensiones estiradas y forzadas, cuadrándolas entre dos navegadores, intentando minimizar la distorsión. Dos días borrando y escribiendo de nuevo el mismo código, volviendo al punto de partida...
Por Dios, que alguien me justifique por qué carajo no hay un diseñador web en el proyecto, ¡coñe! Soy programador, y lo que a mi me ha llevado dos días es probable que un diseñador lo hubiese resuelto en pocas horas. En esos dos días, podía haber avanzado significativamente la funcionalidad de la aplicación.
Pero qué más da... Desde la cima de la pirámide no se distinque un mono dándole a la tecla de otro. Son intercambiables, ¿verdad? A este paso, seguro que algún día terminamos por escribir las obras completas de Shakespeare...
Así cualquiera gana un premio Nobel...
Por Dios, que alguien me justifique por qué carajo no hay un diseñador web en el proyecto, ¡coñe! Soy programador, y lo que a mi me ha llevado dos días es probable que un diseñador lo hubiese resuelto en pocas horas. En esos dos días, podía haber avanzado significativamente la funcionalidad de la aplicación.
Pero qué más da... Desde la cima de la pirámide no se distinque un mono dándole a la tecla de otro. Son intercambiables, ¿verdad? A este paso, seguro que algún día terminamos por escribir las obras completas de Shakespeare...
Así cualquiera gana un premio Nobel...
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martes, abril 08, 2008
Marrónica teórica
No son pocas las entradas dedicadas que se han dedicado al estudio de marrones en general, últimamente, el más gráfico, éste de Noe, al que, con permiso de la autora, bautizaré "Ley gravitoria general de la marrónica".
Ley gravitatoria general de la marrónica
La "Ley gravitatoria general" explica el la dispersión del marrón, pero es evidente que la concentración de marrones en una organización piramidal no es uniforme. ¿Significa esto que la "Ley gravitatoria general" es incorrecta? Eso podría tambalear los cimientos de la Marrónica tal y como la conocemos.
Aquí se plantea un dilema: o bien descartamos la "Ley gravitatoria general", volviendo a una situación de incertidumbre con respecto a la distribución de los marrones, o bien se necesita completar la teoría original. En estas estábamos cuando esta mañana, de forma absolutamente fortuita, nos trpezamos con un gran descubrmiento:
Ley gravitatoria específica de la marrónica
La enseñanza que podemos extraer de los últimos avances en el campo de la Marrónica es esta: esquivad los marrones como si os fuese la vida en ello, puesto que en cuanto os alcance el primero no harán sino llover más, que os seguirán tan certeramente como un misil termoguiado.
Hasta aquí las enseñanzas desde las trincheras de hoy. Practicad vuestro juego de piernas.
Ley gravitatoria general de la marrónica
La distribución de un marrón sigue una dirección vertical y hacia abajo, siguiendo una dispersión tal que alcance a toda la pirámide organizativa, con una distribución uniforme definida por el cono de aire de un ventilador teórico ideal, sin fuerza de rozamiento.
La "Ley gravitatoria general" explica el la dispersión del marrón, pero es evidente que la concentración de marrones en una organización piramidal no es uniforme. ¿Significa esto que la "Ley gravitatoria general" es incorrecta? Eso podría tambalear los cimientos de la Marrónica tal y como la conocemos.
Aquí se plantea un dilema: o bien descartamos la "Ley gravitatoria general", volviendo a una situación de incertidumbre con respecto a la distribución de los marrones, o bien se necesita completar la teoría original. En estas estábamos cuando esta mañana, de forma absolutamente fortuita, nos trpezamos con un gran descubrmiento:
Ley gravitatoria específica de la marrónica
En condiciones de reposo, el marrón se desplaza atraído al punto de mayor concentración marrónica del sistema.
La enseñanza que podemos extraer de los últimos avances en el campo de la Marrónica es esta: esquivad los marrones como si os fuese la vida en ello, puesto que en cuanto os alcance el primero no harán sino llover más, que os seguirán tan certeramente como un misil termoguiado.
Hasta aquí las enseñanzas desde las trincheras de hoy. Practicad vuestro juego de piernas.
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lunes, abril 07, 2008
Hace mucho tiempo, en un lugar muy lejano...
Echemos a volar la imaginación...
Érase que se era un pueblo primitivo que había descubierto la escritura en tiempos pretéritos. Como los tiempos eran realmente pretéritos, llevaban años escribiendo en pequeñas tablas de piedra, al estilo Moisés, pero con martillo y cincel, que las zarzas en llamas iban caras y nuestros amigos no tenían dinero (como que no se habia inventado).
Pero los tiempos pretéritos pasan (supongo que luego vienen los tiempos "téritos") y la tecnología avanza a pasos de gigante, así que un buen día un ingenioso inventor térito, de los téritos de toda la vida, concibió un nuevo medio de escritura totalmente revolucionario. A partir de algunos ingredientes vegetales, logró hacer láminas ligeras que se podrían impregnar con alguna clase de pigmento. Nuestro amigo estaba desbordante de alegría por su descubrimiento, y allá fue, desborda que te desborda a ver a los escribas.
Como nuestro hombre era altruista, y recordemos, térito, no estaba familiarizado con el concepto de patentar su idea para recibir regularmente raciones de carne, carretas de mujeres y barriles de hidromiel (o lo que quiera que trasegasen los Téritos para ponerse cariñosones). No, en su ingenuidad él sólo pensaba en cuanto mejoraría la calidad de vida de sus colegas escribas, que por aquel tiempo sufrían curiosas enfermedades laborales como hernia de disco y amputaciones de dedos, así como los menos importantes pero igualmente fastidiados martillazos crónicos.
El gremio de escribas era particularmente sensible a los temas de los accidentes laborales, por lo que organizó un comité encargado de la evaluación de la nueva técnica. Los miembros del comité escucharon entusiasmados la exposición del genial inventor. Cuando llegó el turno de ruegos y preguntas, el portavoz del comité decidió que su amplia experiencia como escriba para iluminar el desconocimiento del inventor sobre la vida diaria de los escribas, y le propuso un par de mejoras:
- Bueno, chico, ese invento tuyo nos va a venir de coña. El asunto promete, pero verás, siendo tan ligero, cada vez que sople un poco de viento nos va a volar todo lo que llevemos escrito y eso no puede ser, ¿verdad, chaval? ¿Que te parece si añadimos a tu mezcla un poco de barro para que lo endurezca y no vuele?
- Pero, señor, la ligereza es una gran ventaja. Las hernias de disco...
- Si, bueno, tampoco hay que exagerar, ¿eh? Toda mi familia lleva generaciones siendo escribas y tampoco les ha ido muy mal.
- Pero las cosas podrían estar mejor...
- Tonterías, chaval. No me vas a enseñar a hacer mi trabajo a estas alturas...
- Bueno, de todas formas, señor, la ventaja principal de este nuevo material es la rapidez y facilidad de escritura...
- Ahora que lo dices, sobre eso... Verás, los chicos llevan toda la vida manejando el cincel y el martillo, y no se hacen a la idea de menear una plumita con la muñeca. Además, no nos fiamos de ese mejunje tuyo para escribir. Todo el mundo sabe que la piedra dura toda la vida, pero, ¿cuánto puede durar la tinta? ¿Podría hacerse algo para seguir usando el cincel y el martillo?

- Ya, aunque con mi sistema podríamos escribir diez veces más rápido.
- ¿Y si lo terminamos todo y ya no queda nada que escribir? ¿Quieres que nos vayamos a la calle?
- Pero... ¡Los dedos amputados!
- Bueno, chaval, ¡las cicatrices dan carácter! Son la señal de orgullo de un escriba. Imagina lo que se iban a chotear los del ejército si no tenemos ninguna... Anda, sé bueno y haz lo que te dicen.
- Eeehh... bueno, supongo que aprovechando la nueva capa de barro se podría grabar en ella cuando se endurezca...
- ¿Ves chaval? Si es que los inventores estáis todo el día en las nubes... Si os hacemos el trabajo nosotros. Mira que vivís bien...
Ah partir de aquí, el inventor solo balbucea ininteligiblemente. Finalmente, tras varias reuniones con el Comité de Escribas, varios meses de desarrollo sobre el primer prototipo y a costa de la salud del inventor, aparecieron en el mundo Térito las nuevas y mejoradas "Tablas 2.0", con un peso del 75% del modelo anterior, grabadas a cincel y una durabilidad significativamente menor.
¿Que esta historia os parece una soberana gilipollez? Pues explicádselo a... ¡LOS BURÓCRATAS! Esos seres misteriosos, descencientes directos de los escribas que acumulan el poder y la sabiduría en nuestros días. Si tenemos un formulario en papel de tamaño A3 o A2 y queremos plasmar eso en una pantalla, en una aplicación, ¿para qué vamos a aprovechar las ventajas que ofrece la informática con respecto al papel? Pestañas, botones siguiente/anterior... Como diría Rober Bodegas: "Chaval... ¿tas tonto?". Mejor plasmarlo todo en una única pantalla de ordenador, con una letra tan enana que no pueda verse... ¿Para qué vas a cambiar algo que funciona? ¡Pues para mejorarlo, coño! Para hacer una cutre imitación de lo que tienes, pedazo de melón, quédate con lo que ya tienes...


Me temo que o mis interlocutores acaban en la morgue o yo en un sanatorio psiquiátrico.
Y como decía un gran locutor de la radio "Cualquier tiempo pasado fue pretérito".
Ahí os queda esa perla de sabiduría...
Érase que se era un pueblo primitivo que había descubierto la escritura en tiempos pretéritos. Como los tiempos eran realmente pretéritos, llevaban años escribiendo en pequeñas tablas de piedra, al estilo Moisés, pero con martillo y cincel, que las zarzas en llamas iban caras y nuestros amigos no tenían dinero (como que no se habia inventado).
Pero los tiempos pretéritos pasan (supongo que luego vienen los tiempos "téritos") y la tecnología avanza a pasos de gigante, así que un buen día un ingenioso inventor térito, de los téritos de toda la vida, concibió un nuevo medio de escritura totalmente revolucionario. A partir de algunos ingredientes vegetales, logró hacer láminas ligeras que se podrían impregnar con alguna clase de pigmento. Nuestro amigo estaba desbordante de alegría por su descubrimiento, y allá fue, desborda que te desborda a ver a los escribas.
Como nuestro hombre era altruista, y recordemos, térito, no estaba familiarizado con el concepto de patentar su idea para recibir regularmente raciones de carne, carretas de mujeres y barriles de hidromiel (o lo que quiera que trasegasen los Téritos para ponerse cariñosones). No, en su ingenuidad él sólo pensaba en cuanto mejoraría la calidad de vida de sus colegas escribas, que por aquel tiempo sufrían curiosas enfermedades laborales como hernia de disco y amputaciones de dedos, así como los menos importantes pero igualmente fastidiados martillazos crónicos.
El gremio de escribas era particularmente sensible a los temas de los accidentes laborales, por lo que organizó un comité encargado de la evaluación de la nueva técnica. Los miembros del comité escucharon entusiasmados la exposición del genial inventor. Cuando llegó el turno de ruegos y preguntas, el portavoz del comité decidió que su amplia experiencia como escriba para iluminar el desconocimiento del inventor sobre la vida diaria de los escribas, y le propuso un par de mejoras:
- Bueno, chico, ese invento tuyo nos va a venir de coña. El asunto promete, pero verás, siendo tan ligero, cada vez que sople un poco de viento nos va a volar todo lo que llevemos escrito y eso no puede ser, ¿verdad, chaval? ¿Que te parece si añadimos a tu mezcla un poco de barro para que lo endurezca y no vuele?
- Pero, señor, la ligereza es una gran ventaja. Las hernias de disco...
- Si, bueno, tampoco hay que exagerar, ¿eh? Toda mi familia lleva generaciones siendo escribas y tampoco les ha ido muy mal.
- Pero las cosas podrían estar mejor...
- Tonterías, chaval. No me vas a enseñar a hacer mi trabajo a estas alturas...
- Bueno, de todas formas, señor, la ventaja principal de este nuevo material es la rapidez y facilidad de escritura...
- Ahora que lo dices, sobre eso... Verás, los chicos llevan toda la vida manejando el cincel y el martillo, y no se hacen a la idea de menear una plumita con la muñeca. Además, no nos fiamos de ese mejunje tuyo para escribir. Todo el mundo sabe que la piedra dura toda la vida, pero, ¿cuánto puede durar la tinta? ¿Podría hacerse algo para seguir usando el cincel y el martillo?

Inventor y miembro del comité
¿Podéis diferenciarlos?
- Ya, aunque con mi sistema podríamos escribir diez veces más rápido.
- ¿Y si lo terminamos todo y ya no queda nada que escribir? ¿Quieres que nos vayamos a la calle?
- Pero... ¡Los dedos amputados!
- Bueno, chaval, ¡las cicatrices dan carácter! Son la señal de orgullo de un escriba. Imagina lo que se iban a chotear los del ejército si no tenemos ninguna... Anda, sé bueno y haz lo que te dicen.
- Eeehh... bueno, supongo que aprovechando la nueva capa de barro se podría grabar en ella cuando se endurezca...
- ¿Ves chaval? Si es que los inventores estáis todo el día en las nubes... Si os hacemos el trabajo nosotros. Mira que vivís bien...
Ah partir de aquí, el inventor solo balbucea ininteligiblemente. Finalmente, tras varias reuniones con el Comité de Escribas, varios meses de desarrollo sobre el primer prototipo y a costa de la salud del inventor, aparecieron en el mundo Térito las nuevas y mejoradas "Tablas 2.0", con un peso del 75% del modelo anterior, grabadas a cincel y una durabilidad significativamente menor.
¿Que esta historia os parece una soberana gilipollez? Pues explicádselo a... ¡LOS BURÓCRATAS! Esos seres misteriosos, descencientes directos de los escribas que acumulan el poder y la sabiduría en nuestros días. Si tenemos un formulario en papel de tamaño A3 o A2 y queremos plasmar eso en una pantalla, en una aplicación, ¿para qué vamos a aprovechar las ventajas que ofrece la informática con respecto al papel? Pestañas, botones siguiente/anterior... Como diría Rober Bodegas: "Chaval... ¿tas tonto?". Mejor plasmarlo todo en una única pantalla de ordenador, con una letra tan enana que no pueda verse... ¿Para qué vas a cambiar algo que funciona? ¡Pues para mejorarlo, coño! Para hacer una cutre imitación de lo que tienes, pedazo de melón, quédate con lo que ya tienes...

Un conocido burócrata...
¡Pero todos sabemos cómo son
los burocratas en realidad!
Me temo que o mis interlocutores acaban en la morgue o yo en un sanatorio psiquiátrico.
Y como decía un gran locutor de la radio "Cualquier tiempo pasado fue pretérito".
Ahí os queda esa perla de sabiduría...
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domingo, noviembre 18, 2007
Perlas de sabiduría
Ley del empresario sobre el desarrollo software: "Si pones a 200 programadores con 200 ordenadores a teclear durante 1 año conseguirás un programa sin errores".
Ley de Haruma sobre el desarrollo software: "Si pones a 200 programadores tecleando en 200 ordenadores durante 1 año, conseguirás gastar un montón de teclados gastados y 200 dolores de cabeza".
Pregunta del día: ¿Qué es más peligroso: poner a chupatintas a tomar decisiones técnicas o a técnicos a tomar decisiones económicas? Si sois capaces de responder correctamente a esta pregunta, estáis en condiciones de montar vuestra propia empresa de desarrollo. ¡Enhorabuena!
Nos vemos, gente.
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lunes, noviembre 05, 2007
Antología de curiosidades laborales
¿Habéis probado a pescar anguilas con vuestras manitas desnudas? Pues yo tampoco, pero seguro que no es muy diferente a intentar depurar errores de Javascript. Tú los buscas, sabes dónde están y casi te parece haberlos tocado, pero se escurren en tus manos cuando intentas agarralos. Sinceramente creo que si me dejáis a remojo en un río, tardo menos en salir con un pescado de lo que me ha llevado algún error idiota...
Siguiendo con símiles a destiempo, para el que tenga algún interés en sobre qué ha versado mi quehacer en los últimos tiempos (digamos un mes), podríamos dividirlo en dos categorías: whac-a-mole y asistente de Cenicienta. En la primera variante, tu (mi) jornada laboral consite en sentarte delante de un campo de topos con un martillo, un trabuco o una motosierra, que de todo hay, y descargar tu arma reglamentaria sobre la primera cabeza que asome. Largas y amenas jornadas de ejecución de pruebas en una aplicación, deseando con todas tus fuerzas que falle para tener algo que hacer un poco menos aburrido... En la segunda, te suministran una relación de pies y zapatos, y te dicen que los vayas calzando como puedas, pero, al igual que con las hermanastrísimas de la señorita C., el zapato no suele ajustar, por lo que tienes que rebanarles algún dedo o parte del talón (como hacían en la versión original del cuento) para ver si encaja. Puede que también sea necesario rehacer parte del zapato, o todo entero, intentando mantener el diseño que no cabe en el pie pero obrando el milagro de que entre. Herramientas de trabajo: set de trabajo en cuero, vaselina, serrucho y algodón, para rellenos o para cortar la hemorragia...
Así que si de mí dependiese la contratación de un nuevo programador, las habilidades imprescindibles serían:
Buenas noches, y buena suerte...
Siguiendo con símiles a destiempo, para el que tenga algún interés en sobre qué ha versado mi quehacer en los últimos tiempos (digamos un mes), podríamos dividirlo en dos categorías: whac-a-mole y asistente de Cenicienta. En la primera variante, tu (mi) jornada laboral consite en sentarte delante de un campo de topos con un martillo, un trabuco o una motosierra, que de todo hay, y descargar tu arma reglamentaria sobre la primera cabeza que asome. Largas y amenas jornadas de ejecución de pruebas en una aplicación, deseando con todas tus fuerzas que falle para tener algo que hacer un poco menos aburrido... En la segunda, te suministran una relación de pies y zapatos, y te dicen que los vayas calzando como puedas, pero, al igual que con las hermanastrísimas de la señorita C., el zapato no suele ajustar, por lo que tienes que rebanarles algún dedo o parte del talón (como hacían en la versión original del cuento) para ver si encaja. Puede que también sea necesario rehacer parte del zapato, o todo entero, intentando mantener el diseño que no cabe en el pie pero obrando el milagro de que entre. Herramientas de trabajo: set de trabajo en cuero, vaselina, serrucho y algodón, para rellenos o para cortar la hemorragia...
Así que si de mí dependiese la contratación de un nuevo programador, las habilidades imprescindibles serían:
- Rapidez de reflejos. Los topos son veloces.
- Habilidad en la pesca. A ser posible, manos con dibujo de neumático, para un mejor agarre.
- Paciencia infinita. Dicen que es un requisito para la pesca, y no lo es menos para la caza de topos.
- Vena McGyver. Con una aguja y un parche de cuero hay que currarse réplicas de Manolos en tiempo récord.
- Cierto toque psicópata. Al fin y al cabo, si tiene que mutilar, que disfrute con ello, ¿no?
- Saber cambiar las bobinas de papel continuo secamanos. Cuando el papel de manos se ha terminado, la toalla siempre está mojada (ley de Murphy apócrifa sobre los retretes en las oficinas).
Buenas noches, y buena suerte...
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miércoles, septiembre 12, 2007
De vuelta a las trincheras
Pues sí, señores y erizas. Después de mi fulgurante aventura a las órdenes del tío Sam, he decidido reengancharme, así que vuelta a las escaramuzas.
En esta ocasión ya cuento con cierta experiencia, y al parecer he aterrizado en un ejército con más medios . Basta decir que en lugar de cargarme charlies con un palillo, me han dado un arma y todo (¡ay! si añadiesen balas...).
La llegada siempre es emocionante. Después de firmar, me viene a recoger la teniente O'Neal en persona. Me da un garbeo por el cuartelillo y me presenta a la plana mayor de los oficiales. Tanto galón junto puede provocar indigestión, pero de momento salgo vivo y entero del encuentro. Acto seguido me comunican que durante los próximos meses voy a estar prestando apoyo a otra compañía, así que me presenta a la sargento. Mi sargento me hace una nueva ronda, en esta ocasión, con los demás sargentos y suboficiales. Después de compartir unos cuantos chistes y cotilleos con gente a la que a partir de mañana tendré que saludar cuadrándome, decide explicarme la situación:
- A ver, soldado, ¿conoce usted la república de Bananistán?
- Así en frío, mis sargento...
- Sí, hombre, que antes se llamaba Bananalandia.
- ¡Ah, Bananalandia...! los que exportaban plátanos, ¿no?
- Sí, plátanos... Bueno, pues son uno de nuestros aliados tácticos y tienen problemas, así que nos toca mojarnos el culo. Como parte de nuestro acuerdo de colaboración, nos compran el cañón de asalto MAT-A-MAT-A47, a cambio de una generosa suma de plátanos, pero como no quieren devaluar su materia de exportación, nos lo compran a plazos: una piña de plátanos y les montamos un trozo, otra piña y hacemos unas reparaciones... Total, que el cañón que tienen ahora está montado con la mitad de las piezas y sin tornillos.
- Bueno, es cosa de ir montando lo demás y...
- No, soldado. Lo querían operativo en la primera entrega, así que está funcionando y disparando.
- ¿Sin tornillos? Pero eso es un suicidio...
- Nunca discutas con un aliado, eso es cosa de los jefes... Tu misión consiste en hacer los apaños necesarios en el cañón, para que quede operativo y seguro.
- Bueno, por lo menos han entrado en razón.
- Negativo. Tienes dos piñas de plátanos. Haz reparaciones hasta que se agoten, luego lo dejas, pero que quede plenamente funcional.
- ¡Sus órdenes, mi sargento!
- Tendrás un compañero en esta misión...
- Menos mal, porque así, en frío, sin conocer el cañón ni nada...
- ... que se incorporará en dos semanas. Mientras tanto estás solo.
- ... (Y jodido, cabe añadir).
- De momento ve planeando las reparaciones y estudiando como está montado el cañón. ¡AR!
Cuando recuperé el color en las mejillas me encontraba rodeado de caras casi desconocidas, con los planos de IKEA del cañoncito de marras, intentando averiguar si el tornillo Gesterfeizcer es lo que el resto de los mortales conocemos como Allen...
Conforme pasaban los días, fui conociendo a más gente de mi nueva unidad:
Corto y cierro.
En esta ocasión ya cuento con cierta experiencia, y al parecer he aterrizado en un ejército con más medios . Basta decir que en lugar de cargarme charlies con un palillo, me han dado un arma y todo (¡ay! si añadiesen balas...).
La llegada siempre es emocionante. Después de firmar, me viene a recoger la teniente O'Neal en persona. Me da un garbeo por el cuartelillo y me presenta a la plana mayor de los oficiales. Tanto galón junto puede provocar indigestión, pero de momento salgo vivo y entero del encuentro. Acto seguido me comunican que durante los próximos meses voy a estar prestando apoyo a otra compañía, así que me presenta a la sargento. Mi sargento me hace una nueva ronda, en esta ocasión, con los demás sargentos y suboficiales. Después de compartir unos cuantos chistes y cotilleos con gente a la que a partir de mañana tendré que saludar cuadrándome, decide explicarme la situación:
- A ver, soldado, ¿conoce usted la república de Bananistán?
- Así en frío, mis sargento...
- Sí, hombre, que antes se llamaba Bananalandia.
- ¡Ah, Bananalandia...! los que exportaban plátanos, ¿no?
- Sí, plátanos... Bueno, pues son uno de nuestros aliados tácticos y tienen problemas, así que nos toca mojarnos el culo. Como parte de nuestro acuerdo de colaboración, nos compran el cañón de asalto MAT-A-MAT-A47, a cambio de una generosa suma de plátanos, pero como no quieren devaluar su materia de exportación, nos lo compran a plazos: una piña de plátanos y les montamos un trozo, otra piña y hacemos unas reparaciones... Total, que el cañón que tienen ahora está montado con la mitad de las piezas y sin tornillos.
- Bueno, es cosa de ir montando lo demás y...
- No, soldado. Lo querían operativo en la primera entrega, así que está funcionando y disparando.
- ¿Sin tornillos? Pero eso es un suicidio...
- Nunca discutas con un aliado, eso es cosa de los jefes... Tu misión consiste en hacer los apaños necesarios en el cañón, para que quede operativo y seguro.
- Bueno, por lo menos han entrado en razón.
- Negativo. Tienes dos piñas de plátanos. Haz reparaciones hasta que se agoten, luego lo dejas, pero que quede plenamente funcional.
- ¡Sus órdenes, mi sargento!
- Tendrás un compañero en esta misión...
- Menos mal, porque así, en frío, sin conocer el cañón ni nada...
- ... que se incorporará en dos semanas. Mientras tanto estás solo.
- ... (Y jodido, cabe añadir).
- De momento ve planeando las reparaciones y estudiando como está montado el cañón. ¡AR!
Cuando recuperé el color en las mejillas me encontraba rodeado de caras casi desconocidas, con los planos de IKEA del cañoncito de marras, intentando averiguar si el tornillo Gesterfeizcer es lo que el resto de los mortales conocemos como Allen...
Conforme pasaban los días, fui conociendo a más gente de mi nueva unidad:
- Pete: El payaso oficial del grupo. Si esto fuese una peli bélica (y lo parece) es el soldado chistoso que en la penúltima escena te cuenta que tiene una preciosa novia esperándolo en Alabama justo antes de que se lo carguen de un tiro de mortero. Con la boca en una media sonrisa perpetua, nunca sabes si va a soltar un chistecito o a quejarse de lo jodidos que andamos.
- Joe: Con unos años encima sería el típico sargento chusquero. Bajo, fuerte, compacto, el tío desprende solidez y seriedad. Empezó en el ejército de recadero y ha llegado a cabo. Se ve que está muy curtido.
- Abe: Compoarte muchas carácterísticas con Joe. También desprende solidez y da confianza, pero suele dejar más a la vista su vena sarcástica, para aliviar la tensión.
- Vic: Este es de Inteligencia seguro. Tiene más porte que cualquiera de los oficiales, y sin embargo te suele hacer reír en cualquier momento.
- Andy: Mercenario, su contrato está a punto de vencer. Siendo tan pequeño tiene que ser bueno, o aquí no habría durado.
- Serge: Operador de comunicaciones. Es el mejor en lo que hace, o le gusta dar esa impresión.
- Ford: Mi compañero de fatigas en el chollo de Bananistán. Un profesional con un brillante futuro como oficial. El primer día que se incorporó desmanteló dos puestos de ametralladoras de los charlies mientras yo leía las instrucciones de mi fusil. Ahí es nada.
Corto y cierro.
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sábado, noviembre 04, 2006
Desaparecido en combate
Una mañana de julio me despertó una llamada:
"Soldado, el tío Sam le necesita. Su misión, si decide aceptarla, consistirá en infiltrarse tras las líneas enemigas para reparar el derivador de forlayos y reajustar el condensador de fluzo. Una misión rutinaria".
Me habían pillado dormido, así que balbuceé algo sobre consultarlo con mis superiores, que opinaron que la nueva misión podía curtirme un poco, así que decidí aceptarla.
Mis primeros días sobre el terreno eran como la llegada de Forrest Gump a Vietnam: playa y barbacoas, y el teniente Dan enseñándome el cotarro: "Coser y cantar muchacho. Tú pégate a mi culo y saldrás de aquí entero y con material para entretener a tus nietos".
El teniente Dan asomaba poco la nariz, pero mis compañeros me comentaban que tenía muchas responsabilidades con las altas esferas de oficiales, y yo me preguntaba como se supone que iba a arreglar el derivador de forlayos desde la playa.
Asi transcurrió el tiempo. El clima era agradable y los Charlies no parecían tener interés en molestarnos: estábamos de veraneo. Entretanto, yo estudiaba concienciudamente los planos del condensador de fluzo y del derivador de forlayos, memorizando coordenadas, circuitos puntos críticos e incluso el número de tornillos de cada uno. Principalmente, se trataba de tener la conciencia a raya.
La primera señal de alarma llegó con un fallo eléctrico. "Mierda, sin luz no puedo estudiar los planos. Esperaré a mañana". Pero durante un par de semanas ya no amaneció. Esto tenía que ser un nuevo truco de los Charlies, al fin y al cabo, no serían tan torpes los nuestros como para cortarnos la luz y arrojarnos una cortina de humo, ¿no? Con esto sí que la habíamos jodido, ya ni siquiera podía callar mi conciencia, que me repetía que no hacía nada. "Bueno, de los Charlies que se ocupen los demás. Yo sólo vengo a por el derivador de forlayos".
Cuando se hizo la luz, el teniente Dan asomó por allí. Repartió palmadas en la cabeza, sonrisas y confianza. Luego se encaminó a mi y me preguntó por el estado de los forlayos y el fluzo.
"Verá señor, que aquí no se veía tres en un burro, y los cacharros están veinte kilómentros adentro del territorio enemigo..."
"Bueno, chico, un fallo lo tiene cualquiera. ¿Quién no ha confundido alguna vez un objetivo? Una putada lo de dos semanas en el dique seco. Por cierto, los forlayos y el fluzo, para el jueves, gracias, que atacan los Charlies los necesitamos operativos.
"Jefe, ¿y a quién manda conmigo?"
"Estamos escasos de personal, así que te vas tú con tu maletín de herramientas, un machete y tus dos cojones"
Peor compañía había tenido en otras ocasiones, así que con resignación comencé a avanzar por territorio enemigo, metro a metro, metido en barro hasta las cejas.
El tedio inicial se volvió locura cuando comenzó la ofensiva Charlie. Perdí la cuenta de los enemigos que tuve que despachar a machete, con el corazón marcando nuevos récords de velocidad y potencia. "Si salgo de esto, invento el motor a adrenalina". Cuando todo parecía perdido oí una voz familiar que me llamaba:
"¡Arriba, chaval! Yo te cubro, tú dale al fluzo". Era el teniente, fusil en ristre y rodilla en tierra, noqueando Charlies según asomaban la jeta, y yo con un destornillador, un alambre y un palillo reparando millones en tecnología militar...
Los minutos se alargaron hasta pesar como días, y habría perdido la cuenta del tiempo que pasó si alguna vez la hubiese llevado. Mis manos operaban en modo automático, mientras que lo único que percibía del exterior era el tronar del fusil del teniente, que ya sonaba cansado.
"¡Eureka!". En medio del éxtasis ya alucinaba con un Arquímedes vestido de Rambo, pero lo había conseguido, el condensador de fluzo ya estaba alineado con los satélites. Sólo quedaba el derivador de forlayos...
Mientras nos arrastrábamos semiinconscientes hacia las coordenadas marcadas, el teniente hacía recuento:
"¡Mierda! Sólo me queda un cargador. Espero que no tardes mucho..."
Genial, menos mal que no me metía presión, el jodío. Hecho lo del fluzo, el derivador de forlayos era rutinario. Aprieta un tornillo, enrrosca el alambre, pinza el reset con el palillo y haz un puente con tu propio empaste sujetado por un chicle.
"¿Funciona?"
"Sí, aunque el canal plus no lo decodifica..."
"¡Dita sea! A ver quien aguanta al pelotón sin porno... Venga, vámonos cagando leches..."
[...]
Conclusiones de mi experiencia:
- Cuando las cosas se ponen feas, descubres lo sumamente productivo que puedes llegar a ser.
- Aún queda algún jefe que se moja el culo en las trincheras, aunque estén en vías de extinción.
- Cualquier solución bajo presión funciona, pero ten por seguro que volverá para atormentarte en las noches de tormenta.
- Tener los huevos de corbata tiene dos efectos colaterales: te molesta al tragar saliva y te impide escribir un blog.
Ahí os queda eso
"Soldado, el tío Sam le necesita. Su misión, si decide aceptarla, consistirá en infiltrarse tras las líneas enemigas para reparar el derivador de forlayos y reajustar el condensador de fluzo. Una misión rutinaria".
Me habían pillado dormido, así que balbuceé algo sobre consultarlo con mis superiores, que opinaron que la nueva misión podía curtirme un poco, así que decidí aceptarla.
Mis primeros días sobre el terreno eran como la llegada de Forrest Gump a Vietnam: playa y barbacoas, y el teniente Dan enseñándome el cotarro: "Coser y cantar muchacho. Tú pégate a mi culo y saldrás de aquí entero y con material para entretener a tus nietos".
El teniente Dan asomaba poco la nariz, pero mis compañeros me comentaban que tenía muchas responsabilidades con las altas esferas de oficiales, y yo me preguntaba como se supone que iba a arreglar el derivador de forlayos desde la playa.
Asi transcurrió el tiempo. El clima era agradable y los Charlies no parecían tener interés en molestarnos: estábamos de veraneo. Entretanto, yo estudiaba concienciudamente los planos del condensador de fluzo y del derivador de forlayos, memorizando coordenadas, circuitos puntos críticos e incluso el número de tornillos de cada uno. Principalmente, se trataba de tener la conciencia a raya.
La primera señal de alarma llegó con un fallo eléctrico. "Mierda, sin luz no puedo estudiar los planos. Esperaré a mañana". Pero durante un par de semanas ya no amaneció. Esto tenía que ser un nuevo truco de los Charlies, al fin y al cabo, no serían tan torpes los nuestros como para cortarnos la luz y arrojarnos una cortina de humo, ¿no? Con esto sí que la habíamos jodido, ya ni siquiera podía callar mi conciencia, que me repetía que no hacía nada. "Bueno, de los Charlies que se ocupen los demás. Yo sólo vengo a por el derivador de forlayos".
Cuando se hizo la luz, el teniente Dan asomó por allí. Repartió palmadas en la cabeza, sonrisas y confianza. Luego se encaminó a mi y me preguntó por el estado de los forlayos y el fluzo.
"Verá señor, que aquí no se veía tres en un burro, y los cacharros están veinte kilómentros adentro del territorio enemigo..."
"Bueno, chico, un fallo lo tiene cualquiera. ¿Quién no ha confundido alguna vez un objetivo? Una putada lo de dos semanas en el dique seco. Por cierto, los forlayos y el fluzo, para el jueves, gracias, que atacan los Charlies los necesitamos operativos.
"Jefe, ¿y a quién manda conmigo?"
"Estamos escasos de personal, así que te vas tú con tu maletín de herramientas, un machete y tus dos cojones"
Peor compañía había tenido en otras ocasiones, así que con resignación comencé a avanzar por territorio enemigo, metro a metro, metido en barro hasta las cejas.
El tedio inicial se volvió locura cuando comenzó la ofensiva Charlie. Perdí la cuenta de los enemigos que tuve que despachar a machete, con el corazón marcando nuevos récords de velocidad y potencia. "Si salgo de esto, invento el motor a adrenalina". Cuando todo parecía perdido oí una voz familiar que me llamaba:
"¡Arriba, chaval! Yo te cubro, tú dale al fluzo". Era el teniente, fusil en ristre y rodilla en tierra, noqueando Charlies según asomaban la jeta, y yo con un destornillador, un alambre y un palillo reparando millones en tecnología militar...
Los minutos se alargaron hasta pesar como días, y habría perdido la cuenta del tiempo que pasó si alguna vez la hubiese llevado. Mis manos operaban en modo automático, mientras que lo único que percibía del exterior era el tronar del fusil del teniente, que ya sonaba cansado.
"¡Eureka!". En medio del éxtasis ya alucinaba con un Arquímedes vestido de Rambo, pero lo había conseguido, el condensador de fluzo ya estaba alineado con los satélites. Sólo quedaba el derivador de forlayos...
Mientras nos arrastrábamos semiinconscientes hacia las coordenadas marcadas, el teniente hacía recuento:
"¡Mierda! Sólo me queda un cargador. Espero que no tardes mucho..."
Genial, menos mal que no me metía presión, el jodío. Hecho lo del fluzo, el derivador de forlayos era rutinario. Aprieta un tornillo, enrrosca el alambre, pinza el reset con el palillo y haz un puente con tu propio empaste sujetado por un chicle.
"¿Funciona?"
"Sí, aunque el canal plus no lo decodifica..."
"¡Dita sea! A ver quien aguanta al pelotón sin porno... Venga, vámonos cagando leches..."
[...]
Conclusiones de mi experiencia:
- Cuando las cosas se ponen feas, descubres lo sumamente productivo que puedes llegar a ser.
- Aún queda algún jefe que se moja el culo en las trincheras, aunque estén en vías de extinción.
- Cualquier solución bajo presión funciona, pero ten por seguro que volverá para atormentarte en las noches de tormenta.
- Tener los huevos de corbata tiene dos efectos colaterales: te molesta al tragar saliva y te impide escribir un blog.
Ahí os queda eso
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jueves, septiembre 21, 2006
Carpintería cuántica y deidades ociosas
Hoy vamos a analizar tres conceptos similares en la filosofía de vida del pringao. A saber: la teoría del tablón (cósmico), el capullo del matasuegras y el "reality check".
Los dos primeros se los tomo prestados a un colega, que la sabiduría que se encuentra entre amigos pertenece a todo el grupo.
La teoría del tablón cósmico viene a decir que (según mi interpretación personal) por cada persona, existe un tablón de dimensiones respetables y consistencia dolorosa girando en el espacio, la cuarta dimensión, el universo rápido o donde quiera que se vayan los tablones a tomarse cañas. Tú no lo ves a él, pero el sabe donde estás tú. Sigues con tu vida feliz y, cuando parece que lo tienes todo encarrilado, el jodío tablón entra en barrena y adquiriendo incandescencia al penetrar en la atmósfera (¿por qué cojones no se quema?) viene girando a plantarse sobre to cráneo, dejándote cara de gilipollas y un chichón de órdago. Para cuando vuelves a ser persona (si tal era tu estado anterior), tu castillito de naipes se ha ido a tomar por culo, y vuelta a empezar, que Sísifo sentó escuela.
Tenemos a continuación al capullo del matasuegras. Ésta es una teoría ligeramente más cínica que la anterior, y si la otra era física, esta es teológica. Dice la hipótesis que plantea mi colega que Dios (el de los cristianos o el que rija) se pasa el día sentado con un matasuegras en una mano y una carraca en la otra. Como no tiene tele se dedica a espiar lo que hacemos (según de la versión de mi colega, a él) y como de haber tele, mejor interactiva, el manda un politono para que te nominen a joderla bien jodida. Puedes reconocer que te ha hecho la cama porque en ese momento el amiguete agita la carraca y toca el matasuegras entre carcajada y carcajada. Ese atronador sonido que nadie más oye te vuelve como can hidrofóbico, y quién esté a tu alrededor puede ver que los ojos se te inyectan en sangre y tu boca mana espuma. Puestos a dibujar más el retrato del capullo del matasuegras, yo me lo imagino como el "Dios mío" de "El Jueves". Cada uno a lo suyo.
Por último tenemos el "reality check". Según he leído en alguna parte (en este momento me es imposible poner el link), un "reality check" es una técnica para intentar adquirir conciencia mientras sueñas y tener así sueños lúcidos (esos en los que haces lo que te de la gana con sólo pensarlo). La técnica consiste en comprobar periódicamente algún detalle trivial de tu vida, puesto que como los sueños son cambiantes, puedes detectar que no estás despierto y así llegar a la conciencia... Pero fuera de Matrix, un "reality check" tiene una dirección idéntica pero un sentido inverso. Es decir, es la realidad la que decide que espabiles, y como no fue a la escuela de pago, te lo comunica con un amable bofetón capaz de los de seis dedos. Es lo que tiene la realidad, muy buenas intenciones pero unos modales un tanto rudos...
A la pregunta "¿Pa que coño nos cuenta tres veces la misma cosa?", el autor responde que porque hoy ha tenido un reality check de órdago, y el polígrafo dice... que a las tres de la mañana no son horas de trabajar. Expliquémoslo mediante una pequeña metáfora.
Hoy ha venido un señor muy amable y me ha dicho que si construyo un castillo de naipes en dos horas y pico y le enseño los papeles del seguro, el me da un premio que me hace falta y mucha ilusión, y que además podré no volver a hacer castillos de naipes nunca más si no quiero. Como parece un chollo, acepto. Los papeles del seguro ya están a punto y comienzo con el castillo, que dejo niquelado en hora y media. El señor generoso está ocupado, así que me tiro la siguiente hora y pico rascándome por donde me apetece, amén de velar que una ráfaga de aire no me joda el castillo y que los papeles estén en regla. Cuando por fin aparece el amiguete, me dice que los papeles preciosos, pero que al castillo le falta una carta en la base, y que así no vale. Yo le hago notar amablemente que ya no tengo cartas ni tiempo, que me doy cuenta y sé como subsanarlo, pero que si quito cualquier otra carta, el castillo se va a tomar por culo, y mejor adosado en mano que palacete volando. El hombre expone amablemente que ajo y agua y que tome viento que él invita. Hasta aquí hemos llegado y vuelve para la siguiente edición del concurso.
Nos ha jodido. Y así, con esa cara de tonto, veo de reojo como la realidad se está frotando la mano, que se le ha quedado caliente del "reality check" que me ha dao. Que seguro que se lo manda el capullo del matasuegras porque el tablón perdió el puente aéreo y lamenta no estar para darme el finiquito. Supongo que no valdrá de mucho que a estas alturas del partido le explique al trío arbitral que esa mísera colleja que no se han resistido a mandarme me ha jodido los planes para todo el año que viene, así que toca resignarse y empezar a colocar cartas de nuevo, en 3-D y con lucecitas.
Por cierto, ¿alguien sabe cómo mantener a raya un tablón que se precipita sobre tu cabeza a una velocidad próxima a la de la luz en el vacío? Y ya puestos a preguntar: si un tablón estándar puede pesar unos diez kilos y se desplaza a la velocidad de la luz ¿por qué me golpea sólo a mí y no hace un cráter donde antes había un planeta? El colega Einstein dice que a la velocidad de la luz, la energía es infinita, y no voy a ser yo el que contradiga a un caballero tan bien peinado.
Si alguien quiere explicarme algo sobre la dinámica de la madera con cinética lumínica, bienvenido sea. Mientras tanto me he comprado un paraguas, que siempre es mejor que nada.
Los dos primeros se los tomo prestados a un colega, que la sabiduría que se encuentra entre amigos pertenece a todo el grupo.
La teoría del tablón cósmico viene a decir que (según mi interpretación personal) por cada persona, existe un tablón de dimensiones respetables y consistencia dolorosa girando en el espacio, la cuarta dimensión, el universo rápido o donde quiera que se vayan los tablones a tomarse cañas. Tú no lo ves a él, pero el sabe donde estás tú. Sigues con tu vida feliz y, cuando parece que lo tienes todo encarrilado, el jodío tablón entra en barrena y adquiriendo incandescencia al penetrar en la atmósfera (¿por qué cojones no se quema?) viene girando a plantarse sobre to cráneo, dejándote cara de gilipollas y un chichón de órdago. Para cuando vuelves a ser persona (si tal era tu estado anterior), tu castillito de naipes se ha ido a tomar por culo, y vuelta a empezar, que Sísifo sentó escuela.
Tenemos a continuación al capullo del matasuegras. Ésta es una teoría ligeramente más cínica que la anterior, y si la otra era física, esta es teológica. Dice la hipótesis que plantea mi colega que Dios (el de los cristianos o el que rija) se pasa el día sentado con un matasuegras en una mano y una carraca en la otra. Como no tiene tele se dedica a espiar lo que hacemos (según de la versión de mi colega, a él) y como de haber tele, mejor interactiva, el manda un politono para que te nominen a joderla bien jodida. Puedes reconocer que te ha hecho la cama porque en ese momento el amiguete agita la carraca y toca el matasuegras entre carcajada y carcajada. Ese atronador sonido que nadie más oye te vuelve como can hidrofóbico, y quién esté a tu alrededor puede ver que los ojos se te inyectan en sangre y tu boca mana espuma. Puestos a dibujar más el retrato del capullo del matasuegras, yo me lo imagino como el "Dios mío" de "El Jueves". Cada uno a lo suyo.
Por último tenemos el "reality check". Según he leído en alguna parte (en este momento me es imposible poner el link), un "reality check" es una técnica para intentar adquirir conciencia mientras sueñas y tener así sueños lúcidos (esos en los que haces lo que te de la gana con sólo pensarlo). La técnica consiste en comprobar periódicamente algún detalle trivial de tu vida, puesto que como los sueños son cambiantes, puedes detectar que no estás despierto y así llegar a la conciencia... Pero fuera de Matrix, un "reality check" tiene una dirección idéntica pero un sentido inverso. Es decir, es la realidad la que decide que espabiles, y como no fue a la escuela de pago, te lo comunica con un amable bofetón capaz de los de seis dedos. Es lo que tiene la realidad, muy buenas intenciones pero unos modales un tanto rudos...
A la pregunta "¿Pa que coño nos cuenta tres veces la misma cosa?", el autor responde que porque hoy ha tenido un reality check de órdago, y el polígrafo dice... que a las tres de la mañana no son horas de trabajar. Expliquémoslo mediante una pequeña metáfora.
Hoy ha venido un señor muy amable y me ha dicho que si construyo un castillo de naipes en dos horas y pico y le enseño los papeles del seguro, el me da un premio que me hace falta y mucha ilusión, y que además podré no volver a hacer castillos de naipes nunca más si no quiero. Como parece un chollo, acepto. Los papeles del seguro ya están a punto y comienzo con el castillo, que dejo niquelado en hora y media. El señor generoso está ocupado, así que me tiro la siguiente hora y pico rascándome por donde me apetece, amén de velar que una ráfaga de aire no me joda el castillo y que los papeles estén en regla. Cuando por fin aparece el amiguete, me dice que los papeles preciosos, pero que al castillo le falta una carta en la base, y que así no vale. Yo le hago notar amablemente que ya no tengo cartas ni tiempo, que me doy cuenta y sé como subsanarlo, pero que si quito cualquier otra carta, el castillo se va a tomar por culo, y mejor adosado en mano que palacete volando. El hombre expone amablemente que ajo y agua y que tome viento que él invita. Hasta aquí hemos llegado y vuelve para la siguiente edición del concurso.
Nos ha jodido. Y así, con esa cara de tonto, veo de reojo como la realidad se está frotando la mano, que se le ha quedado caliente del "reality check" que me ha dao. Que seguro que se lo manda el capullo del matasuegras porque el tablón perdió el puente aéreo y lamenta no estar para darme el finiquito. Supongo que no valdrá de mucho que a estas alturas del partido le explique al trío arbitral que esa mísera colleja que no se han resistido a mandarme me ha jodido los planes para todo el año que viene, así que toca resignarse y empezar a colocar cartas de nuevo, en 3-D y con lucecitas.
Por cierto, ¿alguien sabe cómo mantener a raya un tablón que se precipita sobre tu cabeza a una velocidad próxima a la de la luz en el vacío? Y ya puestos a preguntar: si un tablón estándar puede pesar unos diez kilos y se desplaza a la velocidad de la luz ¿por qué me golpea sólo a mí y no hace un cráter donde antes había un planeta? El colega Einstein dice que a la velocidad de la luz, la energía es infinita, y no voy a ser yo el que contradiga a un caballero tan bien peinado.
Si alguien quiere explicarme algo sobre la dinámica de la madera con cinética lumínica, bienvenido sea. Mientras tanto me he comprado un paraguas, que siempre es mejor que nada.
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Agotamiento mental
¡La vida pirata es la vida mejor!
¡No hay que estudiar!
¡Ni trabajar!
¡Con la botella de ron!
Esta alegre incitación al alcoholismo es una canción de acampada de mi tierna juventud, pero resume lo que mucha gente piensa de la vida de estudiante. No es que sea el trabajo más duro (suelo decir que me dedico a esto porque me da pereza colocar ladrillos), pero también tiene su miga. Cierto, no tienes que cargar pesos como una mula, pero implica un desgaste mental nada despreciable.
Mi carrera es una ingeniería (aunque no de las clásicas). En ingeniería, la el tiempo se convierte en un ciclo infinito: te proponen un problema, te descuernas hasta encontrar la solución, la construyes y disfrutas tu miniorgasmo antes de que caiga el siguiente encargo. Ésta es la principal fuente de dolores de cabeza, puesto que una vez planteado el problema se vuelve casi imposible desconectar de él (al menos durante un periodo de tiempo razonable). Se sabe de gente que sueña con el problema, e incluso alguna vez sueña la solución. Tenemos pues que durante la fase de búsqueda de la solución no hay descanso para tu pobre cabecita, pero el segundo gran problema viene dado precisamente por ser estudiante.
Este segundo gran problema se llama continuidad. Tal como están diseñados los cursos, una vez acabas de solucionar un problema (siempre con fecha límite) ya te han planteado el siguiente. No hay descanso, nada de recobrar el aliento. Además, a poco que seas un pelín mediocre (los de la mitad de la tabla, saludemos), vas arrastrando una propinilla para septiembre, con lo cual consigues que tu nivel de esfuerzo/concentración nunca descienda de un mínimo. En mi caso llevo entre seis y siente años sin un descanso verdadero que dure más de un par de días, y me he dado cuenta de que eso me provoca un cierto bloqueo intelectual. Es tan frustrante que hasta me hace cuesta arriba lo que yo creo que será mi último año.
Podréis decirme que el mundo laboral no va a ser ningún camino de rosas, y seguramente será cierto, pero hay dos razones por las que eso no me importa ahora: la primera es que suelen asustarme más las desgracias inminentes que las venideras (cada cosa a su tiempo, ante todo mucha calma, etc.). La segunda es que entonces ya no viviré de prestado; no tendré que rendir cuentas más que a mí mismo, y eso siempre quita presión.
Supongo que estaréis buscando vuestras etiquetas de "EXAGERADO" para ver si le ponéis la cola a este burro. Bien, dejadme que os cuente una anécdota:
Una amiga mía suele bromear con respecto al trabajo de los informáticos: "Ah, sí, vosotros arregláis lavadoras ¿no?". El otro día salió esto a colación mientras hablaba con un colega (de profesión y estudios). Él, a punto de acabar la carrera, resopló y dijo: "Que quieres que te diga, si me pagasen lo mismo, preferiría arreglar lavadoras".
No tenemos un bisturí en la mano, no sentimos esa clase de tensión, pero si alguno de vosotros se ha puesto en plan tozudo intentando resolver un crucigrama o un jeroglífico difícil sin conseguirlo, multiplicad esa sensación de ahogo por cien, por mil o por lo que queráis y ahí nos veremos. La mayor parte del tiempo es como estar mirando los focos del camión que te va a atropellar: sabes que tienes que actuar cuanto antes, pero parece que te hayan lastrado con una tonelada.
Así que me despido de vosotros y me dispongo a dar cabezazos a la mesa ¡con la botella de ron!
¡No hay que estudiar!
¡Ni trabajar!
¡Con la botella de ron!
Esta alegre incitación al alcoholismo es una canción de acampada de mi tierna juventud, pero resume lo que mucha gente piensa de la vida de estudiante. No es que sea el trabajo más duro (suelo decir que me dedico a esto porque me da pereza colocar ladrillos), pero también tiene su miga. Cierto, no tienes que cargar pesos como una mula, pero implica un desgaste mental nada despreciable.
Mi carrera es una ingeniería (aunque no de las clásicas). En ingeniería, la el tiempo se convierte en un ciclo infinito: te proponen un problema, te descuernas hasta encontrar la solución, la construyes y disfrutas tu miniorgasmo antes de que caiga el siguiente encargo. Ésta es la principal fuente de dolores de cabeza, puesto que una vez planteado el problema se vuelve casi imposible desconectar de él (al menos durante un periodo de tiempo razonable). Se sabe de gente que sueña con el problema, e incluso alguna vez sueña la solución. Tenemos pues que durante la fase de búsqueda de la solución no hay descanso para tu pobre cabecita, pero el segundo gran problema viene dado precisamente por ser estudiante.
Este segundo gran problema se llama continuidad. Tal como están diseñados los cursos, una vez acabas de solucionar un problema (siempre con fecha límite) ya te han planteado el siguiente. No hay descanso, nada de recobrar el aliento. Además, a poco que seas un pelín mediocre (los de la mitad de la tabla, saludemos), vas arrastrando una propinilla para septiembre, con lo cual consigues que tu nivel de esfuerzo/concentración nunca descienda de un mínimo. En mi caso llevo entre seis y siente años sin un descanso verdadero que dure más de un par de días, y me he dado cuenta de que eso me provoca un cierto bloqueo intelectual. Es tan frustrante que hasta me hace cuesta arriba lo que yo creo que será mi último año.
Podréis decirme que el mundo laboral no va a ser ningún camino de rosas, y seguramente será cierto, pero hay dos razones por las que eso no me importa ahora: la primera es que suelen asustarme más las desgracias inminentes que las venideras (cada cosa a su tiempo, ante todo mucha calma, etc.). La segunda es que entonces ya no viviré de prestado; no tendré que rendir cuentas más que a mí mismo, y eso siempre quita presión.
Supongo que estaréis buscando vuestras etiquetas de "EXAGERADO" para ver si le ponéis la cola a este burro. Bien, dejadme que os cuente una anécdota:
Una amiga mía suele bromear con respecto al trabajo de los informáticos: "Ah, sí, vosotros arregláis lavadoras ¿no?". El otro día salió esto a colación mientras hablaba con un colega (de profesión y estudios). Él, a punto de acabar la carrera, resopló y dijo: "Que quieres que te diga, si me pagasen lo mismo, preferiría arreglar lavadoras".
No tenemos un bisturí en la mano, no sentimos esa clase de tensión, pero si alguno de vosotros se ha puesto en plan tozudo intentando resolver un crucigrama o un jeroglífico difícil sin conseguirlo, multiplicad esa sensación de ahogo por cien, por mil o por lo que queráis y ahí nos veremos. La mayor parte del tiempo es como estar mirando los focos del camión que te va a atropellar: sabes que tienes que actuar cuanto antes, pero parece que te hayan lastrado con una tonelada.
Así que me despido de vosotros y me dispongo a dar cabezazos a la mesa ¡con la botella de ron!
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martes, agosto 01, 2006
Temores cumplidos
Hace un par de semanas escribía sobre un par de temores a raíz de mi nuevo trabajo.
El primero es jugar a las adivinanzas con el tiempo. Efectivamente, hace unos días pude comprobar en mis carnes como se las gasta el clima cuando se pone cabroncete. Recapitulemos: Villagarcía, despejado (a las 7 de la mañana), Coruña, alguna nube (9:30), Coruña, calor asfixiante (14:30). Con estas condiciones y un servidor vestido de corto voy a comer a casa de una amiga a eso de las tres y pico. Después de la comida y la correspondiente sobremesa, mientras bajamos en el ascensor, oímos un ruído raro y, mientras teorizamos sobre si algún vecino se habrá puesto a hacer obras, yo comento que parece el típico ruido de lluvia contra uralita.
Más me valdría haberme estado calladito, que siempre me han dicho que estaba más guapo. Según salgo a la calle, unas gotas de lluvia como puños, el mismo calor asfixiante y rayos, rayos por doquier. Rápidamente algunas imágenes cruzan mi mente: Son Goku contra Freezer en Namec, Neo contra el Agente Smith en "Matrix Revolutions" o la famosa pelea bajo la lluvia de "Hero". Como en esta última, me veo arrancar a correr y golpear las gotas (debería decir calderos) de lluvia con mi cara. Incluso me estaba planteando las ventajas de convertirme en superguerrero nivel 2. Y así, mojado como una magdalena en el desayuno llegué por fin a la estación de tren, buscando al Agente Smith a mis espaldas.
El segundo de mis temores era que mi jefe llegase y me dijese algo así como "¿Aún estás con eso? ¡Que era para ayer!". No sucedió eso exactamente, pero se aproximó lo bastante como para que se me saliese mi vieja "Sonrisilla Irónica TM". Para no aburriros con detalles al respecto (a los que aún no os haya aburrido), digamos que mi labor consiste en coger un trabajo ya hecho y hacerle modificaciones, que según mis estimaciones me podrían llevar cerca de un mes con mi actual jornada de trabajo. Llamémosle un tiempo T.
Pues la semana pasada llegó mi jefe a interesarse por el transcurso de mi labor. Le explico que llevo cerca de la mitad y el hombre no parece disgustado. Acto seguido saca un papelote del lee otras modificaciones que se necesitan. Para resumir, y aún teniendo en cuenta que varios de los requisitos eran triviales y quedaron satisfechos al momento, si antes tenía un trabajo que me exigía T horas de esfuerzo, ahora tengo unas 4T, más o menos, pero además el hombre comenta que estaría bien que estuviese todo en condiciones para la segunda semana de septiembre (os recuerdo que en agosto no curro y que la primera semana de septiembre estaré de exámenes...). Pero no todo van a ser malas noticias, así que me ha asignado al chaval que se sienta a mi lado (y parece un tío muy competente) para que me eche una mano, así que supongo que nos queda 2T horas de esfuerzo a cada uno, pero sólo disponemos de T horas laborables, así nos tendremos que lucir... Menos mal que por allí reina un ambiente de buen rollo que te mueres, que si no creo que ya estaría hiperacelerado, viéndolo todo en tiempo-bala.
En fin, que tal como ando últimamente y teniendo en cuenta que uno de mis mayores temores de toda la vida era que Freddy Kruger viniese a por mí, creo que voy a empezar a dormir con una lima de uñas bajo la almohada.
"Atención, señores clientes, les recordamos que la sección de comentarios está abierta para todos aquellos que deseen compartir sus temores con nosotros. Gracias" (la voz de lata os la imagináis).
El primero es jugar a las adivinanzas con el tiempo. Efectivamente, hace unos días pude comprobar en mis carnes como se las gasta el clima cuando se pone cabroncete. Recapitulemos: Villagarcía, despejado (a las 7 de la mañana), Coruña, alguna nube (9:30), Coruña, calor asfixiante (14:30). Con estas condiciones y un servidor vestido de corto voy a comer a casa de una amiga a eso de las tres y pico. Después de la comida y la correspondiente sobremesa, mientras bajamos en el ascensor, oímos un ruído raro y, mientras teorizamos sobre si algún vecino se habrá puesto a hacer obras, yo comento que parece el típico ruido de lluvia contra uralita.
Más me valdría haberme estado calladito, que siempre me han dicho que estaba más guapo. Según salgo a la calle, unas gotas de lluvia como puños, el mismo calor asfixiante y rayos, rayos por doquier. Rápidamente algunas imágenes cruzan mi mente: Son Goku contra Freezer en Namec, Neo contra el Agente Smith en "Matrix Revolutions" o la famosa pelea bajo la lluvia de "Hero". Como en esta última, me veo arrancar a correr y golpear las gotas (debería decir calderos) de lluvia con mi cara. Incluso me estaba planteando las ventajas de convertirme en superguerrero nivel 2. Y así, mojado como una magdalena en el desayuno llegué por fin a la estación de tren, buscando al Agente Smith a mis espaldas.
El segundo de mis temores era que mi jefe llegase y me dijese algo así como "¿Aún estás con eso? ¡Que era para ayer!". No sucedió eso exactamente, pero se aproximó lo bastante como para que se me saliese mi vieja "Sonrisilla Irónica TM". Para no aburriros con detalles al respecto (a los que aún no os haya aburrido), digamos que mi labor consiste en coger un trabajo ya hecho y hacerle modificaciones, que según mis estimaciones me podrían llevar cerca de un mes con mi actual jornada de trabajo. Llamémosle un tiempo T.
Pues la semana pasada llegó mi jefe a interesarse por el transcurso de mi labor. Le explico que llevo cerca de la mitad y el hombre no parece disgustado. Acto seguido saca un papelote del lee otras modificaciones que se necesitan. Para resumir, y aún teniendo en cuenta que varios de los requisitos eran triviales y quedaron satisfechos al momento, si antes tenía un trabajo que me exigía T horas de esfuerzo, ahora tengo unas 4T, más o menos, pero además el hombre comenta que estaría bien que estuviese todo en condiciones para la segunda semana de septiembre (os recuerdo que en agosto no curro y que la primera semana de septiembre estaré de exámenes...). Pero no todo van a ser malas noticias, así que me ha asignado al chaval que se sienta a mi lado (y parece un tío muy competente) para que me eche una mano, así que supongo que nos queda 2T horas de esfuerzo a cada uno, pero sólo disponemos de T horas laborables, así nos tendremos que lucir... Menos mal que por allí reina un ambiente de buen rollo que te mueres, que si no creo que ya estaría hiperacelerado, viéndolo todo en tiempo-bala.
En fin, que tal como ando últimamente y teniendo en cuenta que uno de mis mayores temores de toda la vida era que Freddy Kruger viniese a por mí, creo que voy a empezar a dormir con una lima de uñas bajo la almohada.
"Atención, señores clientes, les recordamos que la sección de comentarios está abierta para todos aquellos que deseen compartir sus temores con nosotros. Gracias" (la voz de lata os la imagináis).
jueves, julio 13, 2006
Madrugones y kinder sorpresa
Recuerdo que hace un tiempo vi el anuncio de una colonia que decía "...separa a los hombres de los chicos". Siempre me pareció curioso que una colonia tuviese tal poder de selección, pero no por ello dejo de creer que sí hay momentos o hechos que te hacen pensar en que has superado una etapa: acabar el colegio, el instituto, entrar en la universidad, tomar tu primera copa, dar tu primer beso, tu primer... En general cualquier cosa que comience por "tu primer ..." suele ser un punto de referencia para futuras batallitas. Pues ya tengo material para una nueva: mi primer empleo (de playmóbil).
Así es, resulta que hay incautos por ahí dispuestos a darme una oportunidad laboral (pobrecillos). Tampoco es que sea un empleo de verdad, es una beca de colaboración (trabajar poco y cobrar poco), pero es la primera vez en mi vida que me pagan oficialmente por un trabajo. Supongo que eso me hará parecer una especie de señorito ("anda, el nene no curra hasta los 24"), pero se trata de que es la primera vez que trabajo por un sueldo, no que trabaje en abstracto. Al que se le ocurra decir lo de señorito lo invito amablemente a pasarse unas semanas en la vendimia y a contrarreloj, echar ocho horas diarias de rodillas arrancando papel pintado de las paredes, pintar la casa, levantar patatas, etcétera. La mayoría de estos trabajos eran para mi familia, así que podía sacar tajada, pero no estaba escrito: si había suerte, bien, y si no, ajo agua y resina. Y mejor no hablemos de todos los servicios técnicos gratuítos que algún día debería facturarle a Microsoft (Bill, si me estás leyendo, me debes una pasta).
Lo de ahora es distinto, principalmente porque tengo el inmenso placer de trabajar en lo mío, en lo que me gusta, y eso sí traza una línea en el camino que recordaré con los años. Como en los antiguos mapas medievales "a partir de aquí, monstruos". Claro que a veces los monstruos que aparecen te desconciertan más que asustarte. El primer día llega tu jefe y te explica donde vas a trabajar, te enseña el lugar y te dice lo que quiere que hagas. Ni para cuándo, ni mantenme informado ni leches en vinagre. Allí te quedas tú sin saber muy bien cómo enfocarlo. ¿A cuántos de vosotros le ha pasado? A mí, particularmente, me ha dejado un poco frío. No haces más que pensar "¿Será urgente? ¿Pensará que soy un vago por no haber acabado ya? O peor, un inútil" (sí, peor inútil que vago, esa es mi escala, y al que no le guste que no la use). Por lo demás, el trabajo está relativamente bien pagado (he echado unos cálculos) y se ciñe al terreno en el que me siento más cómodo, pero después de una semana sigo esperando a que aparezca el jefe y me diga "Oye, que eso tiene que estar antes de fin de mes" o algo por el estilo, momento en el que supongo que me saldrá el corazón por la boca.
Uno de los efectos colaterales del curro es que me veo obligado a levantarme a eso de las 6:30 de la mañana. Contrariamente a la creencia popular, puedo atestiguar que las calles ya están puestas (el personal municipal eficiente que te pasas), lo cual me lleva a estar convencido de que no las quitan (cuando vuelvo de juerga algún día a las 6 siguen ahí) o quizá tienen distinto horario en fin de semana. Algún día puede que lo descubra. Lo más curioso es que con esto de salir a las 7 de casa, me encuentro que el tiempo es como un kinder sorpresa: me levanto a las 6:30 y no veo un pijo, duermo una hora en el tren y me meto en el laboratorio (sin ventana y con aire acondicionado). Cuándo salgo de allí, me quedo un rato buscando el chocolate, porque algo nuevo y una sorpresa lo tengo asegurado. Un día de estos me voy a encontrar con ropa de verano bajo un aguacero del copón, como si aquello fuese un vídeo de los Backstreet Boys.
Me temo que con el tiempo acabaré haciéndome adicto a las apuestas, al fin y al cabo ya me la juego cada mañana. Ya sé que podría consultar la información meteorológica, pero, ¿y la emoción?
Si consigo salir de esta sin hacerme ludópata perdido me gustaría leer vuestras experiencias laborales, que últimamente tenéis esto más abandonado que yo, que ya tiene delito.
Hala, lápiz, papel y al tajo (o teclado, para el caso).
Así es, resulta que hay incautos por ahí dispuestos a darme una oportunidad laboral (pobrecillos). Tampoco es que sea un empleo de verdad, es una beca de colaboración (trabajar poco y cobrar poco), pero es la primera vez en mi vida que me pagan oficialmente por un trabajo. Supongo que eso me hará parecer una especie de señorito ("anda, el nene no curra hasta los 24"), pero se trata de que es la primera vez que trabajo por un sueldo, no que trabaje en abstracto. Al que se le ocurra decir lo de señorito lo invito amablemente a pasarse unas semanas en la vendimia y a contrarreloj, echar ocho horas diarias de rodillas arrancando papel pintado de las paredes, pintar la casa, levantar patatas, etcétera. La mayoría de estos trabajos eran para mi familia, así que podía sacar tajada, pero no estaba escrito: si había suerte, bien, y si no, ajo agua y resina. Y mejor no hablemos de todos los servicios técnicos gratuítos que algún día debería facturarle a Microsoft (Bill, si me estás leyendo, me debes una pasta).
Lo de ahora es distinto, principalmente porque tengo el inmenso placer de trabajar en lo mío, en lo que me gusta, y eso sí traza una línea en el camino que recordaré con los años. Como en los antiguos mapas medievales "a partir de aquí, monstruos". Claro que a veces los monstruos que aparecen te desconciertan más que asustarte. El primer día llega tu jefe y te explica donde vas a trabajar, te enseña el lugar y te dice lo que quiere que hagas. Ni para cuándo, ni mantenme informado ni leches en vinagre. Allí te quedas tú sin saber muy bien cómo enfocarlo. ¿A cuántos de vosotros le ha pasado? A mí, particularmente, me ha dejado un poco frío. No haces más que pensar "¿Será urgente? ¿Pensará que soy un vago por no haber acabado ya? O peor, un inútil" (sí, peor inútil que vago, esa es mi escala, y al que no le guste que no la use). Por lo demás, el trabajo está relativamente bien pagado (he echado unos cálculos) y se ciñe al terreno en el que me siento más cómodo, pero después de una semana sigo esperando a que aparezca el jefe y me diga "Oye, que eso tiene que estar antes de fin de mes" o algo por el estilo, momento en el que supongo que me saldrá el corazón por la boca.
Uno de los efectos colaterales del curro es que me veo obligado a levantarme a eso de las 6:30 de la mañana. Contrariamente a la creencia popular, puedo atestiguar que las calles ya están puestas (el personal municipal eficiente que te pasas), lo cual me lleva a estar convencido de que no las quitan (cuando vuelvo de juerga algún día a las 6 siguen ahí) o quizá tienen distinto horario en fin de semana. Algún día puede que lo descubra. Lo más curioso es que con esto de salir a las 7 de casa, me encuentro que el tiempo es como un kinder sorpresa: me levanto a las 6:30 y no veo un pijo, duermo una hora en el tren y me meto en el laboratorio (sin ventana y con aire acondicionado). Cuándo salgo de allí, me quedo un rato buscando el chocolate, porque algo nuevo y una sorpresa lo tengo asegurado. Un día de estos me voy a encontrar con ropa de verano bajo un aguacero del copón, como si aquello fuese un vídeo de los Backstreet Boys.
Me temo que con el tiempo acabaré haciéndome adicto a las apuestas, al fin y al cabo ya me la juego cada mañana. Ya sé que podría consultar la información meteorológica, pero, ¿y la emoción?
Si consigo salir de esta sin hacerme ludópata perdido me gustaría leer vuestras experiencias laborales, que últimamente tenéis esto más abandonado que yo, que ya tiene delito.
Hala, lápiz, papel y al tajo (o teclado, para el caso).
lunes, mayo 29, 2006
¿A qué huelen las nubes?
¿A qué huelen las cosas que no huelen? Supongo que, técnicamente, a nada. Ahora bien, hay muchas cosas que se supone que no huelen, y sin embargo tienen un olor característico (podéis respirar ya, no hay chiste sobre compresas).
Me refiero a cosas como el olor de un día de lluvia, casi no puedes describirlo, ni siquiera estás seguro de que huela a algo, pero tú lo notas. Hay uno de esos olores que me encanta y que estos días ha vuelto (llevaba casi 9 meses sin saber de él). El olor del verano.
No sé si a vosotros os pasa, pero para mí existe un momento en el que lo percibo y, queridos amigos, ¡ya es verano en El Corte Inglés! A partir de ahora ya puede venir el clima que le de la gana, que yo ya tengo por delante tres meses de verano. No tengo ni idea de a que huele, pero supongo que llamo olor a lo que percibo por muchos sentidos. El olor de la vegetación y del viento del mar, la sensación de calor que comienzan a irradiar los edificios y las piedras, el olor generalizado a cremas y protectores solares, el impacto visual de la escasez de tela en la ropa (femenina) y la brisa fresca o templada en la cara.
Sí, amigos. Ya es verano, tiempo del optimismo, de la alegría y el jolgorio en general. Pero por desgracia, el olor del verano trae consigo el anuncio de los exámenes, recrudeciendo la batalla que desde hace algunos años creo que se cobra algún que otro cabello como daño colateral, y que ya no volverá...
Este verano será, de todas formas, tiempo de cambio. Alguien va a estar trabajando todo el verano (suerte has tenido), de hecho buena parte de mis amigos lo estarán. Por mi parte, yo estoy a la caza y captura de algo, pero prefiero no echar la boca a paseo (cuanto más cuento algo, más me fastidia si se queda en agua de borrajas). De todas formas, puede que también sea mi último verano de estudiante (ojalá) y después... quién sabe qué habrá después. Supongo que nada tan emocionante como desearía, o más estresante de lo que quisiera, pero sea lo que sea, ya son horas de que lo afronte. Necesito poner a prueba lo que sé, y necesito ganarme la vida con ello, sentir que todos estos años aquí han sido efectivos y me han dado definitivamente los recursos para ser adulto de una puñetera vez.
Sí, adulto con 24 tacos. Pero de momento, adulto de juguete, responsable de mí sólo a medias, dependiendo de que el dinero llueva del cielo. Si alguien me va a sugerir que busque un curro, es bienvenido, pero si no lo he hecho hasta ahora he tenido mis motivos (aunque pueden cambiar en un futuro próximo).
Pero dejemos de momento semejantes reflexiones para volver al verano, tiempo de bikinis que dan nombre a operaciones, de que los que estamos a pie de calle veamos un poco más sólido el muro que nos separa de la beautiful people, y que sin embargo dejemos ir los ojos detrás de ellos... Es hora de ir a la playa, de tomar el sol, de jugar en el agua hasta que te fallen las fuerzas, de correr y de hacer todo el deporte que no has hecho en el año. Y es tiempo de oler en su piel el verano.
Soleados y propicios días mes amis.
Me refiero a cosas como el olor de un día de lluvia, casi no puedes describirlo, ni siquiera estás seguro de que huela a algo, pero tú lo notas. Hay uno de esos olores que me encanta y que estos días ha vuelto (llevaba casi 9 meses sin saber de él). El olor del verano.
No sé si a vosotros os pasa, pero para mí existe un momento en el que lo percibo y, queridos amigos, ¡ya es verano en El Corte Inglés! A partir de ahora ya puede venir el clima que le de la gana, que yo ya tengo por delante tres meses de verano. No tengo ni idea de a que huele, pero supongo que llamo olor a lo que percibo por muchos sentidos. El olor de la vegetación y del viento del mar, la sensación de calor que comienzan a irradiar los edificios y las piedras, el olor generalizado a cremas y protectores solares, el impacto visual de la escasez de tela en la ropa (femenina) y la brisa fresca o templada en la cara.
Sí, amigos. Ya es verano, tiempo del optimismo, de la alegría y el jolgorio en general. Pero por desgracia, el olor del verano trae consigo el anuncio de los exámenes, recrudeciendo la batalla que desde hace algunos años creo que se cobra algún que otro cabello como daño colateral, y que ya no volverá...
Este verano será, de todas formas, tiempo de cambio. Alguien va a estar trabajando todo el verano (suerte has tenido), de hecho buena parte de mis amigos lo estarán. Por mi parte, yo estoy a la caza y captura de algo, pero prefiero no echar la boca a paseo (cuanto más cuento algo, más me fastidia si se queda en agua de borrajas). De todas formas, puede que también sea mi último verano de estudiante (ojalá) y después... quién sabe qué habrá después. Supongo que nada tan emocionante como desearía, o más estresante de lo que quisiera, pero sea lo que sea, ya son horas de que lo afronte. Necesito poner a prueba lo que sé, y necesito ganarme la vida con ello, sentir que todos estos años aquí han sido efectivos y me han dado definitivamente los recursos para ser adulto de una puñetera vez.
Sí, adulto con 24 tacos. Pero de momento, adulto de juguete, responsable de mí sólo a medias, dependiendo de que el dinero llueva del cielo. Si alguien me va a sugerir que busque un curro, es bienvenido, pero si no lo he hecho hasta ahora he tenido mis motivos (aunque pueden cambiar en un futuro próximo).
Pero dejemos de momento semejantes reflexiones para volver al verano, tiempo de bikinis que dan nombre a operaciones, de que los que estamos a pie de calle veamos un poco más sólido el muro que nos separa de la beautiful people, y que sin embargo dejemos ir los ojos detrás de ellos... Es hora de ir a la playa, de tomar el sol, de jugar en el agua hasta que te fallen las fuerzas, de correr y de hacer todo el deporte que no has hecho en el año. Y es tiempo de oler en su piel el verano.
Soleados y propicios días mes amis.
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lunes, marzo 27, 2006
Evangelizando, que es gerundio
Dice un anuncio de no-recuerdo-qué: "¿No es genial cuando las cosas, simplemente, funcionan?". Creo que todos estamos de acuerdo en eso, pero, a veces, las cosas funcionan cuando y cómo le da la gana.
En los últimos días vengo viviendo la cara y la cruz de esa afirmación. No sé si lo llegué a comentar en estas páginas, pero hace un par de semanas sufrí la traumática muerte de un disco duro. Tras echarse todo un día en parada, logré recuperarlo, y aprovechando que tenía que empezar de cero, decidí que ya era hora de abandonar definitivamente Windows en favor de Gnu/Linux. Es genial cuando las cosas, simplemente, funcionan: cuando mi sistema no se ralentiza ni rasca de disco duro, cuando puedo trabajar con todos los programas que necesito simultáneamente (incluso escuchar música o ver la tele si me aburro). Es genial poder configurar cada detalle del sistema y que el escritorio tenga exactamente el aspecto que yo quiero. Es genial la cantidad y calidad de aplicaciones que trae el sistema por defecto (juegos incluidos). Sin embargo, es una auténtica putada instalar el Unreal Tournament y ver que, después de echarte la primera partida, la cosa no vuelve a reaccionar, ni que reinicies, ni que reinstales ni nada.
Dada mi agradable experiencia con el sistema en general, sólo me queda suponer que o bien el que ha hecho el port, o lo que sea, es un chapucero (y creo que no, a juzgar por lo que he visto), o que se trata del enésimo paquete que no funciona en condiciones para sistemas de 64 bits, y que ya no lo arreglarán, porque ¿qué clase de "depravado" querría jugar al Unreal Tournament existiendo el Unreal Tournament 2004? ("Hola, me llamo Haruma y soy un depravado"; "¡Te queremos, Haruma"). Para dar el beneficio de la duda, y en favor de mi cordura, estoy planteándome instalar el 2004, a ver si la cosa va mejor (para este parece que sí hay paquete de 64 bits).
No quería entrar tanto por la vena técnica del asunto (siempre me despisto cuando me meto en harina), sino recalcar la putada mayúscula que supone ser de la minoría, es más, de una minoría dentro de otra. Ya hay poco soporte en general de las compañías de software a sistemas Gnu/Linux y a sistemas de 64 bits para uso doméstico, pero cuando hayas la intersección de ambos conjuntos, la cosa da risa sólo pa no dar pena. Acabo de leer una estimación del número de usuarios de Gnu/Linux, y resulta que somos sólo 30 millones en todo el mundo (apostaría a que la cifra es conservadora). ¿Para qué molestarse en dar soporte a esta pequeña porción de usuarios? Al fin y al cabo, hasta un mono borracho puede conseguir una versión pirata de Windows en minutos. Ahora es cuándo debería hacer una defensa extensa de por qué aquellos que usamos software libre deberíamos ser firmes y premiar a los fabricantes que propocionan soporte para nuestros sistemas y castigar a los que no, que es en el bolsillo donde les duele, pero no es el momento ni el lugar.
Después de leer que yo he tenido un par de quebraderos de cabeza con Gnu/Linux, quizá algún lector se haya quedado con la sensación de que no debería aventurarse a probarlo... Sólo diré que recientemente he/hemos convencido a dos personas para que instalen una distribución de Gnu/Linux. No tenían un nivel de conocimientos de informática a nivel programador, ni ninguna experiencia en entornos Unix, ni estudian Informática. El resultado es que están encantadas ambas con su distribución nuevecita, y que si dispusiesen de un programa que usan a menudo y, ya puestos, de buen soporte de juegos para Gnu/Linux, ni siquiera arrancarían en Windows. Sí, yo he tenido mis problemas con él, pero dudo que ningún usuario razonable le haga a su sistema lo que le he hecho yo (hay que experimentar para aprender), y no quiero ni pensar lo que habría pasado si hago lo mismo en Windows (pero seguro que terminaba en "Ka-Booom").
Este año he tenido un profesor que nos insistía en que el 95% del presupuesto de las empresas que desarrollan software se les va en mantenimiento, por lo que es comprensible que estén tan ocupadas manteniendo el software para ese colador que es Windows, que no puedan/quieran desarrollarlo para Gnu/Linux, pero me gustaría que alguna compañía aventurera lo intentase, seguramente se llevaría una sorpresa (también parecía una locura lo de FX de vender los juegos a 20 €, y míralos ahora). Una cosa es segura, el índice de piratería de sus productos bajaría. No sé por qué, pero la mera idea de piratear software libre me da arcadas. Además, sus usuarios dispondrían de más dinero para la compra de software (no tienes que comprar antivirus, firewall, suite de ofimática, el sistema operativo es gratis o muy barato...) asumiendo que los usuarios corrientes lo compren, claro.
Si alguien se anima, le recomiendo que pruebe Knoppix, que funciona completamente desde un DVD, y es lo que me salvó la vida cuando la muerte de mi pobre disco duro, y ya me dirá.
Hasta la próxima. ¡¡¡Por los pingüinos oprimidos del mundo!!!
En los últimos días vengo viviendo la cara y la cruz de esa afirmación. No sé si lo llegué a comentar en estas páginas, pero hace un par de semanas sufrí la traumática muerte de un disco duro. Tras echarse todo un día en parada, logré recuperarlo, y aprovechando que tenía que empezar de cero, decidí que ya era hora de abandonar definitivamente Windows en favor de Gnu/Linux. Es genial cuando las cosas, simplemente, funcionan: cuando mi sistema no se ralentiza ni rasca de disco duro, cuando puedo trabajar con todos los programas que necesito simultáneamente (incluso escuchar música o ver la tele si me aburro). Es genial poder configurar cada detalle del sistema y que el escritorio tenga exactamente el aspecto que yo quiero. Es genial la cantidad y calidad de aplicaciones que trae el sistema por defecto (juegos incluidos). Sin embargo, es una auténtica putada instalar el Unreal Tournament y ver que, después de echarte la primera partida, la cosa no vuelve a reaccionar, ni que reinicies, ni que reinstales ni nada.
Dada mi agradable experiencia con el sistema en general, sólo me queda suponer que o bien el que ha hecho el port, o lo que sea, es un chapucero (y creo que no, a juzgar por lo que he visto), o que se trata del enésimo paquete que no funciona en condiciones para sistemas de 64 bits, y que ya no lo arreglarán, porque ¿qué clase de "depravado" querría jugar al Unreal Tournament existiendo el Unreal Tournament 2004? ("Hola, me llamo Haruma y soy un depravado"; "¡Te queremos, Haruma"). Para dar el beneficio de la duda, y en favor de mi cordura, estoy planteándome instalar el 2004, a ver si la cosa va mejor (para este parece que sí hay paquete de 64 bits).
No quería entrar tanto por la vena técnica del asunto (siempre me despisto cuando me meto en harina), sino recalcar la putada mayúscula que supone ser de la minoría, es más, de una minoría dentro de otra. Ya hay poco soporte en general de las compañías de software a sistemas Gnu/Linux y a sistemas de 64 bits para uso doméstico, pero cuando hayas la intersección de ambos conjuntos, la cosa da risa sólo pa no dar pena. Acabo de leer una estimación del número de usuarios de Gnu/Linux, y resulta que somos sólo 30 millones en todo el mundo (apostaría a que la cifra es conservadora). ¿Para qué molestarse en dar soporte a esta pequeña porción de usuarios? Al fin y al cabo, hasta un mono borracho puede conseguir una versión pirata de Windows en minutos. Ahora es cuándo debería hacer una defensa extensa de por qué aquellos que usamos software libre deberíamos ser firmes y premiar a los fabricantes que propocionan soporte para nuestros sistemas y castigar a los que no, que es en el bolsillo donde les duele, pero no es el momento ni el lugar.
Después de leer que yo he tenido un par de quebraderos de cabeza con Gnu/Linux, quizá algún lector se haya quedado con la sensación de que no debería aventurarse a probarlo... Sólo diré que recientemente he/hemos convencido a dos personas para que instalen una distribución de Gnu/Linux. No tenían un nivel de conocimientos de informática a nivel programador, ni ninguna experiencia en entornos Unix, ni estudian Informática. El resultado es que están encantadas ambas con su distribución nuevecita, y que si dispusiesen de un programa que usan a menudo y, ya puestos, de buen soporte de juegos para Gnu/Linux, ni siquiera arrancarían en Windows. Sí, yo he tenido mis problemas con él, pero dudo que ningún usuario razonable le haga a su sistema lo que le he hecho yo (hay que experimentar para aprender), y no quiero ni pensar lo que habría pasado si hago lo mismo en Windows (pero seguro que terminaba en "Ka-Booom").
Este año he tenido un profesor que nos insistía en que el 95% del presupuesto de las empresas que desarrollan software se les va en mantenimiento, por lo que es comprensible que estén tan ocupadas manteniendo el software para ese colador que es Windows, que no puedan/quieran desarrollarlo para Gnu/Linux, pero me gustaría que alguna compañía aventurera lo intentase, seguramente se llevaría una sorpresa (también parecía una locura lo de FX de vender los juegos a 20 €, y míralos ahora). Una cosa es segura, el índice de piratería de sus productos bajaría. No sé por qué, pero la mera idea de piratear software libre me da arcadas. Además, sus usuarios dispondrían de más dinero para la compra de software (no tienes que comprar antivirus, firewall, suite de ofimática, el sistema operativo es gratis o muy barato...) asumiendo que los usuarios corrientes lo compren, claro.
Si alguien se anima, le recomiendo que pruebe Knoppix, que funciona completamente desde un DVD, y es lo que me salvó la vida cuando la muerte de mi pobre disco duro, y ya me dirá.
Hasta la próxima. ¡¡¡Por los pingüinos oprimidos del mundo!!!
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